Cuentas mochas de Egidio

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Por.-Felipe Martínez Chávez

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Los fiscalizadores encontraron un estercolero pero nadie ha ido a parar a la cárcel. Lo de fincar responsabilidades o devolver dinero parece una broma.

Tamaulipas le quedó a deber a la Auditoría Superior de la Federación en el ejercicio 2015 y anteriores, que corresponden a la época negra del egidismo.

Los resultados fueron publicados este miércoles y, por lo que vemos, nos dan más pena a usted, querido lector, y a mí, que a quienes fueron funcionarios del pasado reciente.

La fiscalización y análisis se refiere a fondos federales. La Contraloría del Estado es un cero a la izquierda y, si llegan a hacer algo, no hacen pública la información.

Un resumen dice que, en la cuenta de ese ejercicio el gobierno de Egidio Torre Cantú dejó cuentas pendientes por un total de 700.5 millones de pesos, cuya documentación comprobatoria de aplicación no se presentó.

Entre el 2011 y 2014 la administración dejó inconsistencias por mil 449 millones. Para septiembre del 2015 se habían “comprobado” mil 212 millones y quedan pendientes 237.

Hay mucha lana por confirmar si en efecto se aplicó.

Así por ejemplo, la ASF le sigue reclamando a Tamaulipas que, en la cuenta del 2013, aclare y proporcione documentación del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública por 91.7 millones de pesos. Es dinero etiquetado que se “perdió” ¿a quién?, ¿a los generales?, ¿al jefe de Finanzas?.

Es lamentable ver, sin que funcionario alguno ponga remedio, cómo se pierden en la corrupción los recursos que el gobierno federal nos manda para educación.

En el sistema -con plaza federal- cobran (no todos trabajan) 42 mil 038 personas  que disponen de 68 mil 800 plazas. Si los números no se equivocan, malamente 26 mil 763 dobletean nómina.

Ya solo falta que, de esos miles,  varios “trabajen” al mismo tiempo en una escuela de Tampico y otra en Nuevo Laredo.

No es descabellado. En auditoría reciente se descubrió que profes laboraban simultáneamente en Tula y Victoria, en tanto que otros lo hacían con plazas en Tamaulipas y Nuevo León.

Es doloroso saber otra forma de echar a la basura los recursos (de los causantes) destinados a la educación de nuestra juventud.

De esos 42 mil 038 que cobran, apenas 24 mil 593 están frente a grupo, es decir, tienen la responsabilidad de enseñar que es por lo que se les paga.

La auditoría encontró que nueve mil 168 “profes”, que deberían enseñar en aula, no realizan la chamba que tienen asignada con los niños y adolescentes.

De ellos, un mil 865 -pese a que cobran como profesores- desempeñan tareas administrativas, y siete mil 303 “son docentes con otras funciones”.

Manifiestan los auditores -y hasta nos parece que se fueron cortos- que no “encontraron” por ningún lado a 49 educadores a los que se pagaron 11.8 millones de pesos.

Si del tema hacemos una broma, es  lana debe ser reintegrada al gobierno federal o fincar responsabilidades administrativas y penales a los causantes.

Creemos que, si el señor Héctor Escobar, secretario de Educación de los vientos del cambio está pendiente de su función, ya debe saber de tales anomalías o, es más, a lo mejor ya metió orden.

Y otra vez, para que no se nos olvide, se pagaron alrededor de 69  millones de pesos a “comisionados” a la Sección 30 del SNTE. Son gente que no produce y que no debería estar ahí. Dinero que va a la basura.

En última instancia quien paga es el Gobierno del Estado para evitar que la Auditoría Superior le finque responsabilidades. Ante ello cabe preguntar ¿el gobierno de Cabeza de Vaca seguirá haciendo ese pago?.

Dicen los auditores respecto al renglón educativo:

-En conclusión, el Gobierno del Estado de Tamaulipas no realizó una gestión eficiente y transparente de los recursos del fondo (de Educación), en incumplimiento de la normativa que regula su ejercicio.

En todo hay anomalías. Por ejemplo en Educación para Adultos, se pagaron 152 mil pesos a un “trabajador que no trabaja”, o sea aviador. Tendrá que devolver el recurso, con intereses, o bien pagarlo el Gobierno del Estado.

Salud es otro barril sin fondo, lo cual merece atención especial.

Hay desvío en Infraestructura Social, como el pago a contratistas que no realizaron obras, o el destino a otras cosas de dinero etiquetado.

Como decíamos, en las cuentas mochas de Egidio no se queda atrás Seguridad Pública. Son millones de pesos que se “perdieron” y cuya inaplicación va en  detrimento de los niveles de paz y tranquilidad de los tamaulipecos.

Los municipios también tienen su página negra. Los hay “grandes” como Tampico y “chicos” como Tula.

En el primero, los auditores encontraron posibles daños patrimoniales al erario hasta por 27 millones de pesos en el programa FISMUN.

Concluyeron en su informe: En conclusión, el municipio de Tampico, Tamaulipas, no realizó una gestión eficiente y transparente de los recursos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal…

En Tula, la auditoría determinó que la autoridad municipal cometió daño patrimonial a la federación por más de 10 millones de pesos que deberán ser resarcidos, por desviar obras de los programas sociales y no aplicar multas a los contratistas que fallaron.

Ya habrá oportunidad de comentar otros aspectos de la publicación de la Auditoría Superior de la Federación en las cuentas del 2015.

Al mismo tiempo es un espejo para que se vean los nuevos funcionarios estatales, sobre todo los de Educación y Salud, para que no cometan las mismas barbaridades -o centaveo- que sus antecesores.

Antes de irnos, la administración de Oscar Almaraz Smer en el municipio de Victoria, inició campaña de capacitación en protección civil a las comunidades rurales. El propósito es identificar zonas de riesgo y recibir instrucciones sobre primeros auxilios. Se van a capacitar alumnos, maestros y padres de familia de educación básica.