Lo de Merodio, una lección

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Luis Torre Aliyán

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Hay que decirlo como es: Los Senadores que votaron a favor de Paloma Merodio para la Vicepresidencia del INEGI pasaron por encima de la ley, y tranquilos eh, por consigna, como acostumbran.
Y no es que la ya Vicepresidenta del Instituto no tenga un buen perfil, de hecho, me parece excelente que se trate de una mujer, que sea joven, que esté preparada, y que participe; pero, vivimos en un estado de Derecho y si no cumplía con los requisitos ¿por qué violar la ley, caray?
El artículo 69 fracción II de la Ley aplicable, establece claramente los requisitos para las vicepresidencias del INEGI: “…Profesionales distinguidos en materias relacionadas con la estadística, la geografía o la economía, así como haber ocupado, por lo menos durante cinco años algún cargo de alto nivel en los sectores público o privado, o ser académico de reconocido prestigio en las materias mencionadas”; y ella no cumple con lo último, es decir: aun siendo una profesionista distinguida, no cumple a cabalidad con la norma.
Y aunque pueda pensar que soy incongruente, estimado lector, dentro de todo lo malo que implica que una vez más los Senadores nos recuerden cómo funcionaron por décadas las cosas en este país y que, a un instituto de la relevancia del INEGI se le reste credibilidad al colarse también caprichos de Los Pinos; estimo debemos quedarnos con la lección.
Porque en Tamaulipas, con la implementación del Sistema Local Anticorrupción están por configurarse muchísimos nombramientos clave, desde el Comité de Selección (que aunque son propuestas universitarias y de organismos no gubernamentales, pasan por los escritorios del Congreso Local), el Fiscal Anticorrupción, los Magistrados especializados en la materia, y más.
Y es que durante décadas la clase en el poder, no sufría costos políticos por este tipo de cosas, ni el titular del Ejecutivo recibía mal trato de la opinión pública por proponer al Congreso personas no idóneas para determinadas responsabilidades, ni los legisladores que avalaban sin gesto alguno la propuesta alcanzaban a ser golpeteados por el sentir de la ciudadanía.
Esto ya no es así, porque el costo político está directamente ligado al número de ciudadanos que se enteran del abuso y, entre más se democratiza la información; entre más se refleje la crisis económica en los bolsillos; entre más siga impune la corrupción, y entre más haya inseguridad, más y más también serán los ciudadanos que estaremos pendientes de este tipo de actos, y sufrirán, ahora sí, el costo político los actores.
Lo de Merodio debe servir de lección. Y para todos, eh; no solo para nuestros legisladores locales. Para el Ejecutivo en sus propuestas, para el Legislativo en sus dictámenes, y para la sociedad en su participación.
Lo exhorto a estar pendiente. Vivimos un momento histórico, hay que empujar más. ¿Si no lo hacemos nosotros, y hoy, entonces quién, y cuándo?
Vamos despacio, pero bien.
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