Que los juzgue la ley no la historia

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Edgar Yépez

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Más que un discurso fue un canto a la esperanza, un concierto de sentidas y motivadoras palabras que calaron, que siguen calando, y que se han instalado ya, como semilla que alienta, en cada rincón y en cada hogar de un Tamaulipas herido, decepcionado, saqueado y triste ante el ruin actuar de políticos sin ética.

Más que un discurso fue un canto para despertar el ánimo a un pueblo casi muerto que le dejan al mandatario estatal que hace unas horas asumió el poder.

Pero Francisco García Cabeza de Vaca en su mensaje vio no solo las ruinas que le dejan, miró más allá porque su mente esta fija en el porvenir, en el Tamaulipas que piensa construir. Sabe que su objetivo es dar fin a un viejo orden y establecer uno nuevo.

Cada una de las palabras entraron por los sentidos, por los poros, se enchinó la piel de cada uno de los asistentes a la toma de protesta, y a quienes siguieron por diversos medios el acto protocolario. Cada frase removió el desencanto ya instalado en cada familia de Tamaulipas.

Y es verdad, ya es tiempo de sepultar ese viejo estribillo que solemos decir cada vez que el pueblo de México es saqueado, “la historia los juzgara”.

No, con eso no basta.

La historia sirve para revisar el pasado y no cometer los errores de gobernantes sin escrúpulos. El juicio de la historia no resarce daños, no devuelve el recurso a las instituciones, no paga el endeudamiento multimillonario de las entidades del país, no mitiga el dolor de miles de familias, no aplaca el enojo ante la indolencia institucional. Se requiere aplicar justicia.

“Hay quienes al día de hoy piensan y creen que el cambio de gobierno implica necesariamente un borrón y cuenta nueva”. “Eso se acabó en Tamaulipas”, lo dijo muy claro en su contundente mensaje  Francisco García Cabeza de Vaca.

Sentencio a los políticos que se van y a los que llegan.

El gobernador entrante habló fuerte y claro. Mencionó  que con todas las fuerzas políticas habrá respeto y acuerdos para el desarrollo y no para la impunidad.

Ofreció apoyo y acuerdo, a los alcaldes, sobre responsabilidades compartidas y dijo: “Quien crea y asuma de los ediles, que se puede traicionar a los tamaulipecos desde las presidencias municipales, tendrá necesariamente que someterse al imperio de la ley”.

La palabras como un canto a la esperanza, como un decirle al pueblo “estoy contigo”, como una nueva filosofía de gobierno.

Efectivamente no queremos más “políticos” nocivos, no queremos a más gobernantes ambiciosos que arrastren a pueblos enteros a la pobreza.

Desde el día primero de octubre en cada hogar de Tamaulipas la esperanza recobra fuerzas. Ahora, con el apoyo de todos, esperamos que esas palabras no sean solo artículos de fe, sino hechos que contribuyan a olvidar las páginas más tristes en la historia de Tamaulipas.

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