De sismos y políticos con diarrea

0
1340

Antonio Arratia Tirado

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Por ahí andan, extraviados en un país que evidentemente no es el suyo.

De un golpe brutal, la naturaleza les extravió el verbo y los encueró por completo, exhibiéndolos y reduciéndolos a lo que realmente son: una casta de parásitos que se alimenta del hambre y el dolor ajenos.

Son los políticos multicolores, ricos pero a final de cuentas pobres diablos.

Decir que son los responsables de los sismos o de los huracanes es un despropósito, habida cuenta que su capacidad alcanza solo para preservar la exclusiva burbuja en que está convertido el sistema político mexicano, que usa como “brazo armado” a órganos como el INE, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el TEPJE y demás, con todos los partidos políticos como cabezas de lanza.

Nada los detiene,  soberbios, altaneros y voraces consumidores del dinero ajeno, los políticos inauguraron en México su propio y exclusivo mundo, el que solo abandonan en épocas electorales para incursionar en el otro México, en ese país muerto de hambre y de miedo que les sirve de mullido pretexto para acomodar el trasero.

Logran su propósito y se van, a su mundo de viajes, aviones, mujeres u lo que sea, ujieres, banquetes pantagruélicos, casonas, ranchos, dinero, dinero y más dinero y más mujeres, incluido lo que sea.

Bien bonito todo.

Hasta que el brutal grito de protesta de la tierra los congela y los reduce a lo que son: unos extraños para el resto de los mexicanos, de esos que en las malas siempre se crecen al castigo y se multiplican en la ayuda al hermano en desgracia, lejos muy lejos del radio de acción de las sanguijuelas que con voraz apetito consumen el dinero oficial, ese dinero que no puede distraerse para causas humanitarias porque causa humanitaria para los políticos y sus compinches de los órganos electorales significa una sola y única cosa: hartarse a sí mismos y a toda su parentela.

Y ahí andan, tronándose los dedos y convocando a reuniones urgentes para que sus mercadólogos de cabecera (más descastados aun) les digan qué hacer para a acercarse a los mexicanos en crisis sin que les den una patada en las nalgas.

Y esos expertos en marketing político les sugieren lo de siempre, aunque les cobren un poco más que lo de costumbre: aguanten que el pueblo no tiene memoria y al rato los vuelven a amar y a idolatrar.

Correos electrónicos: anton5004@hotmail.com y anton5004@gmail.com