Cuando las calles se inauguraban con whisky no había baches en Victoria

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Por Rigoberto Hernández Guevara

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Estas calles de la colonia Periodistas, de Ciudad Victoria, fueron pavimentadas cuando Emilio Martínez Manautou era el gobernador de Tamaulipas.

Aquel día el entonces gobernador llegó enfundado en su guayabera blanca y dejó un momento el vaso de whisky a un costado de su asiento, sólo para ir a inaugurar una calle.

En el 17 Baja California, inmutable y sin tanto alarde, de un banderazo abrió el espacio para que pasara el primer carro sobre la alfombra de asfalto.

Desde entonces no hubo incidentes en relación a esta obra, pero hace apenas unos días apreció un bache. Como han aparecido muchos en la ciudad después de las lluvias.

La gente del barrio, gente del pueblo, se pregunta ahora de qué estarían hechas las calles que después de tantos años apenas se están abriendo, con tanto carro.

Y es que poco a poco la colonia Periodistas pasó de ser una colonia a las orillas, de clase marginal, a ser una colonia del centro.

Mucha gente dice que, no siendo del centro ni de las colonias periféricas, tal vez por eso los servicios más primarios no reciben mantenimiento constante. Siempre serán las colonias de la periferia las de mayor necesidad y las más importantes las del centro.

Nuestro bache está ubicado entre las calles del 17 Sinaloa y Chihuahua, justo enfrente de una escuela primaria. Cuando nació era él solo y pequeño, no llamaba la atención. Por lo mismo, los carros pasaban por encima apenas de manera imperceptible.

Sin embargo con el tiempo fue creciendo. Esto con el paso intermitente de los carros a la hora pico, con el agua que fundó el descarapelamiento del terrero que al mismo tiempo abría otros hoyos. A los pocos días ya no era un bache sino varios, como si al bache mayor le hubiesen brotado hijos y los conservara cerca de él para alimentarlos y que crecieran. Y crecieron.

Cuando llueve se hacen pequeños charcos que provoca la algarabía de niños que cruzan la calle antes de entrar a la escuela, o al jardín de niños que está a una cuadra. Por más que las madres los apremien, no hay niño que al ver un charco no esté considerando seriamente pisarlo, antes que brincarlo.

Hay baches que tienen su razón de ser, son baches hasta cierto punto legales porque le han abierto zanjas para encontrar los tubos por donde pasa el otra agua, la potable. Pero de este bache se ignora su origen inexpugnable, pudo haber surgido porque alguien sembró un clavo o simplemente por el paso inclemente del tiempo, por el tránsito de vehículos  y las lluvias.

Más adelante los vecinos vieron cómo en lugar de dos eran tres hoyos ya dispersos que tenían sus propias familias y comenzaban a invadir la calle. Otros se formaron como arroyos por donde corre el agua rumbo a la otra calle a encontrarse otro bache.

Los vecinos piden que los tapen, pero las autoridades por el momento dan mantenimiento a las colonias prioritarias y del centro por donde más pasa la gente, y les dicen que tendrán que esperarse.

Por mientras le han puesto de todo: tablas que se salieron del cauce, tierra que se hizo lodo y luego polvo ya seco, le echaron grava filosa que al soltarse hicieron el bache más grande o formaron otro bache. Hubo quien ha querido poner un señalamiento pero no dura, se lo lleva el aire, la gente ha quitado los botes que han puesto.

Los baches aquí en este lado de la ciudad son un asunto extraño. No había luego de 30 años. Es de halagar el material con el que fue realizada esta obra de pavimentación de la cual los vecinos apenas salieron a conocer un bache, pero ahora lo tienen, y lo peor es que crecen, se desarrollan, los tapan y por el exceso de lluvias, vuelven.

Todos los días la gente ve el bache a la intemperie donde vive, ni modo de que la gente los guarde. Hay quienes comentan, hablan para decir algo de él y lo critican, lo promueven a otro nivel, pero el bache sigue ahí rudo, escarapelándose constantemente, haciéndose más.