La apuesta sigue vigente

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Luis Torre Aliyán

Cd Victoria, Tamaulipas.- El jueves leí que el Diputado Federal priista, Miguel González Salum, en el marco de la discusión sobre el presupuesto de egresos, se refirió a la Ley de Seguridad Interior y al Mando Único o Mixto Policial, señalando que una vez agotada la discusión del presupuesto 2018 habrían de pasar al análisis de dichas leyes.

Dijo, que ambas leyes van entrelazadas y deben trabajar en ellas de manera urgente para restablecer la seguridad en todo el país.

No podría estar más de acuerdo con el Diputado. El problema es que, otra vez, ya van tarde.

Y es que a mitad de septiembre, dos semanas después de abierto el periodo ordinario de sesiones en el Congreso de la Unión, en texto que titulé: “Apuesto al Congreso de la Unión”, dije que apostaba doble contra sencillo, a que no saldrían ni la Ley de Seguridad Interior, para brindar certeza jurídica a la labor del Ejército y la Marina en las labores de seguridad pública; ni se procesarían las iniciativas de Ley de Mando Mixto, que permitirían una mejor coordinación de las policías en los tres órdenes de gobierno.

Faltan solo 4 semanas para que concluya el periodo ordinario y no se ve por donde encuentren consenso para hacer realidad estas dos legislaciones urgentes para el país, pero especialmente para nuestro estado, Tamaulipas.

Hace 59 meses se presentó la iniciativa de mando mixto policial, sí, desde diciembre de 2012; y hace ya casi 11 años que las fuerzas armadas no cuentan con certeza jurídica respecto a su actuar en el combate a la inseguridad.

¿No les dará pena? Evidente incapacidad política para dar soluciones a México. Es en realidad increíble. El tema está así estimado lector: unos sí quieren Ley de Seguridad Interior, y otros no; unos quieren mando único policial, y otros mando mixto; y sí, como dice el Diputado González Salum: “ambas leyes van entrelazadas”, el problema de fondo es claro: determinar cuáles son las funciones legales de las fuerzas armadas en materia de seguridad pública y la temporalidad de su comisión, pues considero que resolviendo eso, con mayor celeridad definirían el rumbo de los dos temas.

Pero, pasan y pasan los periodos legislativos, y los años, y no se ponen de acuerdo. Y, perdón, pero van dos preguntas incómodas para quienes integran la actual Legislatura Federal:

¿Cuánto pudo haberse reducido la inseguridad y la violencia si gobernadores y alcaldes de Tamaulipas tuvieran reglas claras sobre sus responsabilidades puntuales a la hora de garantizar a la ciudadanía la seguridad pública?

¿Cuánto pudo haberse reducido la inseguridad y la violencia si nuestras fuerzas armadas contaran con herramientas legales para su mejor actuar?

Creo que ni el mejor de los análisis podría arrojar objetivamente si se hubiera reducido o no, pero me atrevo a decir con el riesgo que corro ante la subjetividad de mi especulación, que sí, que el orden que representan estas dos bases legales, claro que hubiera repercutido favorablemente en la recuperación de la paz: son las plataformas que requieren los gobiernos para planear verdaderas estrategias contra el crimen.

En fin, la apuesta al Congreso de la Unión sigue vigente, seguro estoy que tales leyes no saldrán para el 15 de diciembre, se nos irá otro penoso periodo legislativo más, un año más con penas, sin glorias.

¿Para cuándo? ¿O, de plano nos esperamos a la próxima Legislatura?