Por Antonio Arratia Tirado

Cd. Victoria, Tamaulipas.- En la mitología griega, la Hidra de Lerna era un antiguo y despiadado monstruo acuático con forma de serpiente policéfala (múltiples cabezas) y aliento venenoso a la que Heracles mató valiéndose de un peculiar método.

Su guarida era el lago de Lerna en el golfo de la Argólida, bajo cuyas aguas había una entrada al inframundo que la Hidra guardaba con celo.

Heracles, sin embargo, falló en su intento de matón a sueldo porque la Hidra, con toda su maldad, se reprodujo aquí y empezó a reptar con su maldad corrupta por los pasillos de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET).

Incluso, hasta oficinas consiguió.

El monstruo de mil cabezas se suponía eliminado cuando el gobernador en turno, emulando a Heracles, desenvainó la espada y “cortó” la cabeza de Ganett Saleh Gattas, sustituyéndola por Joaquín Contreras Cantú.

Como Heracles, ese gobierno cantó victoria antes de tiempo porque solo acabó con una cabeza de la Hidra pero se reprodujo otra, ni siquiera con el nombre de Joaquín Contreras Cantú -o quién sabe- sino con el de Jorge Silvestre Ábrego Adame, que como director administrativo de la SET le construyó nido a la Hidra, la que permutó sus nauseabundas aguas del lago de Lerna por los pestilentes lodos de corrupción que abundan por los rumbos de Tamatán.

RECIÉN DESEMPACADITO

Contador público, sin haber estudiado jamás para maestro, Jorge Silvestre Ábrego Adame agarró al vuelo el poder dejado por Saleh Gattas y, como ella, creó una especie de cártel de Tamatán que se fue apoderando de todo mientras su jefe Joaquín Contreras Cantú (ya fallecido) andaba ocupado en el proceso electoral del PRI.

Sin haber agarrado nunca un gis o lanzado un borrador a la cabeza de algún alumno rebelde, Ábrego de pronto se convirtió en un connotado maestro, con dos plazas que lo acreditaban.

La clave de la primera plaza que él mismo se activó es la 2813A0310110.0141670, y se remonta al mes de enero de 2006. Emocionado porque acababa de estrenarse como maestro, el funcionario se engolosinó y se ordenó a sí mismo pagársela con retroactivo de un año.

Ni la Sección 30 del SNTE ni nadie dijo nada.

Y entonces una plaza de maestro se lo hizo poco al contador público y se tramitó otra, cuya clave es la 2813B0004300.0146340 y que activara en mayo de 2007. Con otra plaza que sin trabajar se pagó a sí mismo, Ábrego Adame se empezó a hablar de tú -ahora sí- con cualquier maestro o maestra que haya dejado su vida en las aulas, y a quienes se les paga un sueldo miserable cada quincena.

El que sigue es el RFC de Ábrego Adame y a vuelo de pájaro puede que no diga nada a nadie, salvo que se sea acucioso y se repare en la edad: 440704-3Z9.

¿Su edad? ¡Suerte la de Silvestre! Como es prácticamente imposible que lo logre un verdadero maestro con esa edad, a sus 57 años -que cumpliría en los primeros días de julio de 2007- él consiguió no una sino dos plazas.

Si el acuerdo SET-SNTE que dispone los 35 años como edad límite para que un maestro -no un contador público- pueda acceder a una plaza hubiera sido respetado, Ábrego nunca habría conseguido las dos puesto que desde hace 22 años lo rebasó.

Con razón, Ábrego podría argumentar en su favor que ese mismo acuerdo plantea dispensas para autorizar plazas a maestros que por circunstancias especiales rebasen los 35 años, solo que ese requisito excluye, per se, a quienes como él no son docentes.

La versión de que es tanto su poder que él mismo se “autodispensó” la edad para obtener las plazas no se pudo corroborar, por lo que de acuerdo con la normatividad la responsabilidad de esa ilegalidad apuntó siempre hacia la subsecretaría de Educación Básica de la SET.

EL CÁRTEL DE LA SET

Pero, como Ganett Saleh Gattas, él director administrativo no tomó por asalto el poder él solo, sino acompañado de un grupo de maestras y presuntas maestras que entonces cerraron la pinza y conformaron un bloque monolítico imposible de burlar.

Como Ábrego Adame, esas mujeres estrenaron nuevas plazas, pero también igual que él algunas cobraron con  retroactividad de un año, a saber: Lourdes Benavides (dos plazas, activadas en enero de 2005 y en enero de 2006). María del Carmen Cano Pérez (una activada en el 2002 otra en mayo del 2007, pero con retroactivo a 2006). María del Carmen Mosqueda (dos plazas, una activada en marzo del 2004 y la otra en el 2007, pero con retroactivo al 2006). Ella tampoco es maestra, sino contadora, como Jorge Ábrego.

Rosario Rodríguez (dos plazas, una activada en marzo de 1998 y otra en mayo de 2007, pero cobrando con retroactivo al 2006). María Lourdes Cano Pérez (dos plazas activadas en 2006 y una en 2001, esta que consiguió con la ayuda de Isaac Mata Vizcaíno, con quien aparentemente cobraba en el COBAT). Mariela García (dos plazas, una activada en febrero de 2005 y la otra en noviembre de 2006). Ella tampoco es maestra, porque en realidad es egresada de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, pero que nada tienen que ver con el aspecto docente, no obstante lo cual cobra 40 horas.

Teresa Rodríguez, de profesión ingeniero, era otra de las mujeres con gran poder en la SET ya que como jefa de cómputo era la encargada de “reventarle” a la Sección 30 del SNTE todos los asuntos ajenos a Ábrego Adame: nombramientos, propuestas, etcétera.

EL DÍA EN QUE LOS DEMONIOS SE SOLTARON EN LA SET

Era enero del 2007 cuando llegó el llamado de parte del titular de la SET, Joaquín Contreras Cantú.

El que convocaba a la SET era un amigo, un hombre serio y cortés.

-¿Es urgente? Denme chance, ando a pie. Llego en lo que hace el micro de aquí de donde estoy a Tamatán.

Pero urgente significaba ya, en chinga, y enviaron vehículo, con chofer y todo, por el que Contreras Cantú quería como interlocutor.

El saludo del titular de la SET fue una mentada de madre y una amenaza contundente, nada velada, espantando con el “coco” que siempre han sido los jefes de Comunicación Social del gobierno de Tamaulipas.

-¡Y en este momento le voy a hablar a Mario Ruiz Pachuca para que también lo mande a chingar a su madre!

Ni siquiera estábamos en la oficina de Joaquín Contreras sino en algo parecido a un cuartucho de triques, que se llenó rápido de sonoros exabruptos y amenazas del entonces poderoso personaje.

Todo se reducía a una simpleza: estaba molesto por lo que estábamos publicando de la SET y sobre todo porque percibía que se ponía en duda su poder y se exaltaba el de su antecesora Ganeth Saleh Gattas, en toda su corrupción.

-¿Ya puedo hablar?

-¿Y qué chingados me vas a decir, después de todo lo que has publicado?

-O no le dieron mi mensaje o es usted un malagradecido…

-¿Y qué chingados tengo yo que agradecerte a ti?

Una semana antes llegaron a nuestro poder unas grabaciones con todo un entramado de una parte de la vida íntima del titular de la SET. Enemigos emboscados lo estaban cazando para dañarlo políticamente, y nos suponían afectos a esa clase de guerra sucia.

Percibimos cierto riesgo y optamos por lo que entonces supusimos que era lo más apropiado. Uno de los choferes de Contreras Cantú era amigo y le hicimos llegar un escueto mensaje: “dile a tu jefe que se cuide, alguien le puso cola. Lo andan siguiendo y lo andan investigando sobre su vida personal e íntima. Nos quieren usar, a él ni lo conozco pero nosotros no le entramos a esa clase de juego sucio”.

Eso lo escuchó en el cuartucho de la SET un enrojecido Contreras Cantú.

-Y nada tiene que agradecerme, fue un mensaje de un hombre a otro, cuya familia posiblemente haya estado en riesgo. Y si no se lo advirtieron ese ya no es nuestro problema.

El titular de la SET, avergonzado, se desplomó en una silla.

-¿Fue usted?

-Sí, solo espero que le haya servido.

Calmados los ánimos, el tono de Contreras Cantú cambió.

Y pidió un favor.

-Vaya a platicar con Jorge Ábrego, quiere hablar con usted. Lo está esperando.

-Para qué, si ya sé que amenazó con demandarme. Mejor espero que lo haga y le respondo de la única manera que sé hacerlo, escribiendo.

-Vaya ahorita, es un favor que yo le pido.

Sin esperar una respuesta, llama a Nicasio Fonseca Munguía.

-Llévalo con Ábrego.

La puerta se cerró y fue la última vez que vimos a Contreras Cantú, porque tiempo después murió trágicamente en una monta de caballos.

LA DIFAMACIÓN SEGÚN JORGE ÁBREGO

-Nicasio, qué onda con Ábrego. Yo no lo conozco ¿vas a estar tú también en la plática?

-¿Qué? Nombre. Yo nomás te abro la puerta y lo demás es cosa de ustedes.

El panorama no pintaba nada bien.

El hombre que se levantó a saludar hizo gala de una cortesía sorprendente. Es decir, el que estaba enfrente era un hombre de cuidado porque no se dejaba ganar por los impulsos ni las emociones, como Contreras Cantú.

-Siéntese, por favor ¿un cafecito, un refresco? Lo que usted quiera.

-Gracias contador, estoy aquí porque el secretario dijo que quería platicar.

-Sí, es que usted escribió unas cositas por ahí…

-Sí, por las cuales usted me quiere demandar.

-Bueno, es que algunas no son ciertas. Y eso es lo que a mí me preocupó.

-A ver, dígame lo que no es cierto. Y le aseguro que si es falso me comprometo frente a usted a ofrecerle una disculpa pública y a decir que mentí.

-Solo hay una cosa en la que usted está equivocado.

-Contador ¿leyó bien lo que escribí?

-Claro, aquí tengo su revista.

Jorge Ábrego abrió un cajón de su escritorio y sacó la revista que antecedió a esta página Web. Tenía marcadas las páginas relativas al tema.

-Yo no soy un vendedor de plazas -dijo, casi con ternura, pero con los ojos achicados.

-Nunca se escribió eso. Si lee bien, ahí dice que usted es contador y no maestro, y sin embargo tiene dos plazas de maestro. Que nunca estudió en una Normal y que hay cientos de profesores que sí lo hicieron y no tienen trabajo. Que lo que usted hace no es ético.

Jorge Ábrego posa de nuevo su mirada en las líneas de la revista y vuelve a releer.

-Pues sí, aquí no dice que yo vendo plazas.

Lo que seguía era esperar a que dijera que era falso que él, un contador público, tuviera dos plazas de maestro, como se le había imputado, con número de claves incluidas.

Suave la voz, pausado, Jorge Ábrego guardó la revista del cajón del que la sacó, se enderezó en el sillón y soltó:

 -Lo que escribió de las plazas es cierto, sí tengo dos.

-Y ¿cómo las obtuvo si no estudió para maestro?

-Lo único que le puedo decir es que la primera me la otorgó Ganett Saleh en el 2006 y la segunda el licenciado Joaquín Contreras Cantú, en el 2007, pero nada al margen de la normatividad. Además, mi familia es de maestros y no desconozco el tema.

Amable, pero serio, Ábrego Adame estaba dando por concluida la plática.

-Mire, ya aclarado el asunto mejor terminemos el tema. Yo creo que habrá asuntos más interesantes de que podamos platicar, con una tacita de café de por medio. ¿Le parece?

Y adiós.

Ya no hubo carro ni chofer que nos regresara de donde nos sacaron.

Desde la ventanilla del microbús se alcanzaba a ver  la cabeza de la Hidra que anidó en la SET, donde podrá haber millones de pesos qué robarse pero ni uno solo para la compra de flechas envenenadas que sirvan para destruir de una vez por todas la horripilante serpiente policéfala…

N. de la R. Esta historia contiene algunos pasajes inéditos (los de Contreras Cantú y Jorge Ábrego) y se escribió en  el 2007, época en que la SET era rebasada por la impunidad y corrupción. Hombre de bajo perfil, Ábrego Adame transitó también por la dirección de la entonces UPYSSET y las secretarías de Administración y Financias de los gobernadores que antecedieron a Francisco García Cabeza de Vaca.

Correos: anton5004@hotmail.com y anton5004@gmail.com