Es discriminación, Margarita

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Luis Torre Aliyán

 

 

Cd. Victoria, Tamaulipas.- “¿Le parece bien que dos mujeres se casen?”, le preguntó Jorge Ramos en entrevista a Margarita Zavala.

 

“… Para mí es muy importante y lo he dicho tranquilamente: Yo soy católica y tengo valores cristianos de los cuales estoy muy orgullosa: para mí el matrimonio es entre hombre y mujer”, le contestó Margarita.

 

-¿Si dos mujeres se quieren casar no tienen el mismo derecho de hacerlo? Le repreguntó con asombro Jorge Ramos.

 

Y le dijo Margarita: “Soy abogada, respeto las leyes, las instituciones y también soy de las que pienso que puede encontrarse otra figura jurídica”.

 

-Eso es un prejuicio. Es un prejuicio en contra de los gays. Es un prejuicio no quererle dar a los gays los mismos derechos. Reviró Jorge.

 

En fin, entre dimes y diretes, cada uno defendió su postura, Margarita intentando ampliar el punto, es decir, señalando que la discriminación por razón de preferencia sexual va más allá de la figura jurídica del matrimonio; y el entrevistador tratando de cerrar el debate al punto de que, desde luego estaba discriminando a los gays la aspirante presidencial al sugerir cerrarles el paso a la figura del matrimonio.

 

Y yo le preguntaría a Margarita: ¿Vivimos en un Estado de Derecho, o en un Estado de apreciaciones subjetivas en función de creencias religiosas? 

 

Al parecer no le queda claro: Por un lado dice que es abogada y que respeta las instituciones y las leyes, pero al mismo tiempo señala que puede encontrarse otra figura jurídica para ellos o ellas, diferente al matrimonio. 

 

Vaya incongruencia: Si tuviera una postura de abogada y respetara las instituciones, como presumió, sabría que la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en octubre de 2015 dejó claro que negar el acceso al matrimonio a las parejas homosexuales, a través de que se les diseñe un “modelo alternativo”, es discriminatorio.

 

Va otra vez: el máximo Tribunal del país sentenció desde hace casi tres años que buscarles otra figura jurídica a las parejas homosexuales, en lugar de casarse (como cree y propone Margarita), es absolutamente discriminatorio, sin importar si la figura que se les creara les contemplara los mismos derechos y que su única diferencia con el matrimonio fuera el nombre del concepto.

 

“No.” Dijo la Corte. La exclusión de las parejas homosexuales del acceso al matrimonio que se intentaran remediar con figuras distintas, implicaría la creación de un régimen de “separados pero iguales” que reforzaría la idea de que las parejas del mismo sexo son menos merecedoras de reconocimiento que el tipo de pareja tradicional, lo que ofende su dignidad como personas.

 

Entonces, una disculpa a Margarita Zavala, pero no pude resistir exhibir su incongruencia: ni pensó como abogada, porque habría razonado en base al Estado de Derecho, ni dio indicio de respetar las instituciones, pues no hizo alusión a lo que la Corte ya dijo en relación a ese tema, y sí, como dijo Jorge Ramos, evidenció su claro prejuicio en relación al tema.

 

En nuestro país, sostener esa postura, es discriminación, Margarita.