López Obrador apoya reunión de obispo de Guerrero con narcos

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Por Agencias

Monclova, Coahuila.- El candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, justificó el presunto encuentro del obispo de Chilapa, Guerrero, Salvador Rangel Mendoza, con un líder del crimen organizado que se habría comprometido a no interferir en el proceso electoral ni atentar en contra de los candidatos.

«Veo con buenos ojos que tanto pastores, como sacerdotes y obispos busquen la reconciliación, que se garantice la paz y tranquilidad para que haya paz en México.

“Yo no veo mal, no reprocho al obispo de Chilapa que tuvo esa reunión, porque conozco la situación tan difícil que están viviendo en la Montaña de Guerrero», dijo en entrevista colectiva en este municipio de la zona centro de Coahuila, durante su recorrido por el noreste.

El tabasqueño celebró la reunión que el propio prelado dio a conocer en aras de la tranquilidad del país.

«Yo no reprocho al obispo de Chilapa que haya tenido esa reunión; que bien que se atrevió a hacer eso y se esté exhortando a que no haya violencia y no le quiten la vida a nadie, ni a candidatos, ni a ciudadanos; que no haya sufrimiento para nuestro pueblo. Yo creo que eso es lo que tenemos que hacer todos, buscar la reconciliación y la paz en México», expuso.

De ganar la contienda presidencial del 1 de julio, prometió pacificar al país y no mantener «la guerra» contra el crimen organizado. «Voy a buscar la paz; yo no voy a seguir con la guerra, no voy a seguir la política del uso de la fuerza. Vamos a conseguir la paz atendiendo las causas que originaron la violencia con la paz, con el amor. Vamos a buscar el diálogo con todos los mexicanos, que quede claro: diálogo, reconciliación, amor y paz».

En su encuentro con seguidores de su campaña en la plaza principal de este municipio, al pie de una caldera que sirve como monumento a la producción de acero, la principal actividad económica de la región, López Obrador aseguró que su gobierno eliminaría la corrupción -el principal cáncer- para generar inversión y empleos suficientes para evitar el éxodo de mano de obra, la emigración a Estados Unidos y los amagos de aquel país.

«Que haya empleos y el mexicano pueda ser feliz en donde nació, en donde están sus familiares, sus costumbres; que nadie se vea obligado a emigrar y el que quiera irse a Estados Unidos se vaya por gusto, no por necesidad. Que haya desarrollo y bienestar. Entonces, esas amenazas de que van a militarizar la frontera, a construir un muro, no nos van a importar.

«Al paso del tiempo van a tener que pedirnos acuerdo para que vayan a trabajar los mexicanos, porque no van a tener mano de obra, porque el mexicano va a tener empleo en su país, en su patria», sostuvo.

También prometió eliminar las pensiones de los ex presidentes, de cinco millones de pesos para cada uno, aunque ello despierte comentarios del panista Vicente Fox.

«Vamos a terminar con las pensiones; no le hace que se enoje Fox, que me diga Lopitoz, loquito», indicó.

Este miércoles fue un día nublado y fresco en Monclova, donde la gente se acostumbra en estas fechas a temperaturas que rebasan los 45 centígrados. Al fondo de la plaza, justo frente al edificio de la presidencia municipal donde despacha el alcalde panista Alfredo Paredes López, un seguidor del abanderado presidencial de pronto interrumpió los discursos al accionar una y otra vez una corneta de aire, cuyo ruido pudo dominar el ambiente, a no ser por eventuales porras de integrantes del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, partidarios de Napoleón Gómez Urrutia, uno de las propuestas de Morena para el Senado.

El candidato presidencial aprovechó para asegurar que desde el gobierno federal buscaría la reconciliación entre los trabajadores mineros del país.

«Le digo a los trabajadores mineros que vamos a buscar la reconciliación, no debe haber pleito, vamos a buscar la reconciliación entre las facciones y grupos del sindicato minero, que haya unidad al interior de los trabajadores mineros; la división no ayuda a lo trabajadores. También vamos a buscar acuerdos con empresarios de las minas, con los que se dedican a la producción del acero; vamos a apoyar a las empresas mexicanas», destacó.

Luego de iniciar campaña en Ciudad Juárez, visitar San Pedro, Coahuila, y Gómez Palacio, Durango, López Obrador presumió su liderazgo en las preferencias electorales de esta región del país.

«El fenómeno nunca visto es que se ha avanzado mucho en el norte; antes la fuerza de la izquierda estaba en el centro y sureste, y ahora resulta que estamos en primer lugar en todos los estados del norte», dijo.

Pidió a sus seguidores «administrar nuestra ventaja» para tratar de incrementar la distancia de 20 puntos por encima de sus principales contrincantes.

«Tenemos que hacer más trabajo de convencimiento para que los que no están convencidos terminen de convencerse, hay que llamar a todo el pueblo a participar», expuso.

Dijo que se trata de «moralizar a México y cambiar la imagen de nuestro país en el mundo; ahora desgraciadamente la imagen que se tiene de México es de violencia y corrupción. Todo eso va a cambiar».

Todo lo que se va por el caño de la corrupción, añadió, «se va a utilizar para rescatar al campo del abandono en que se encuentra. Vamos a apoyar a los productores del campo con precios de garantía para los productos del campo. Vamos a cambiar también la política que se ha venido llevando a cabo en el sector agropecuario. Ya no vamos a comprar en el extranjero los alimentos, vamos a producir en México lo que producimos». (La Jornada).