Cuestiona obispo de Ciudad Victoria sordera oficial ante violencia desatada

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Por José Gregorio Aguilar

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Las protestas o manifestaciones de los ciudadanos para exigir justicia se quedan en eso sin que las autoridades se esfuercen o investiguen realmente hasta las últimas consecuencias el esclarecimiento de los crímenes que se cometen,  lamentó el obispo de la  Diócesis de Victoria Antonio González Sánchez.

Señaló que en la historia del país hay muchos casos en que no se resuelve absolutamente nada, por más protestas que la sociedad civil organice.

González Sánchez citó como ejemplo el caso de Guadalajara, donde alumnos y sociedad civil exigieron con marchas y manifestaciones que se hiciera justicia a los estudiantes de cine que según la versión oficial fueron disueltos en ácido por un grupo de la delincuencia organizada.

 “Se exigió justicia por los muchachos que mataron pero se quedó en reclamo, todo se queda en manifestaciones pero no se resuelve nada”.

No obstante que consideró estériles esas muestras de inconformidad, el obispo González Sánchez dijo admirar el valor que tuvieron los estudiantes que hace unas semanas se manifestaron y protestaron para exigir que se aplique la ley para los responsables de esas muertes, pero insistió en que generalmente los reclamos y manifestaciones son estériles porque se quedan solo en eso.

“Los admiro porque tuvieron el valor de hablar, pero tristemente ahí se queda todo, en una manifestación, en una caminata, en un reclamo; y hablo de este caso concreto de los estudiantes, pero ahí queda”.

Al cuestionarle sobre la serie de asesinatos de sacerdotes que en las últimas semanas ha habido en México, González Sánchez sostuvo que los obispos del país se reunieron para formular un pronunciamiento en el que precisamente se clama justica para los responsables de atentar en contra de la vida de los religiosos.

“Sí  hubo un pronunciamiento pero ahí se queda, como en el caso de los estudiantes de Guadalajara todos pedimos justicia pero ahí queda, no pasa de ahí. Ya es famosa la frase que dicen las autoridades cada vez pasa una cosa de estas: ‘vamos a llegar hasta sus últimas consecuencias’ ”.

Al obispo se le cuestionó nuevamente sobre la conveniencia de blindar las iglesias contra la inseguridad y ofreció la misma respuesta: “no, por ahora no, seguimos encomendándonos a Dios”.