Madres

0
98

Martha Olivia López

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Es mayo y es inevitable no hablar de las madres.

Recordar que el 10 de mayo se celebra desde hace 96 años y fue por una convocatoria del periódico  Excélsior de la Ciudad de México, y su director Rafael Alducin, quien, no se quiso quedar atrás de los Estados Unidos y propuso un día para celebrar.

En México se escogió mayo por ser el mes consagrado a la Virgen y el 10 porque en aquella época, en 1922, se pagaba el sueldo o salario cada 10 días.

Como en muchos temas, en el del 10 de mayo, hay dos grupos: los que aman y los que no quieren tanto este día.

Creo que me identifico más con el segundo grupo, de las que nos incomoda que se utilice a las mujeres que procreamos, como artículo de mercadotecnia, y porque este día se presta para que la mayoría de los mexicanos salgan a las calles en busca del “regalo perfecto” y éste suelen ser los aparatos electrodomésticos (de acuerdo a cifras oficiales) todo para recordar quién es la “jefa del hogar”.

Le siguen los productos de belleza, para ser una “mamá perfecta” y la ropa, los teléfonos celulares y las infaltables flores, cuyo precio aumenta hasta un 500 por ciento…y se venden.

Como mamá, es imposible negar la emoción de ver a la o el pequeño bailar, decir un poema o entregar los trabajos manuales que hacen por estas fechas en el Festival Escolar. Sin embargo cuando crecen, el festejo se vuelve tormentoso: decidir qué hacer día, dónde comer, qué regalar, conciliar y ponerse de acuerdo es otra complicación.

Prepararse para el Gran Día es toda una proeza, estar arregladas e impecables todo el tiempo, y sonriendo, porque no puede existir una madrecita seria, enojada o triste, y hay que sonreír y dar las gracias porque es su día y hay que recibir con buena cara todas las felicitaciones “por ser mamá”.

Y a la mañana siguiente, a recoger lo que quedó del festejo, limpiar  y ordenar todo porque las tareas domésticas y laborales no se detienen; solo resta esperar 364 días para que renazca la veneración.

Evitaré ser “grinch” al respecto y por lo pronto, les deseo mucha felicidad a todas y todos, los 365 días del año…no solo un día donde considero que se recrean estereotipos y marcan desigualdades.