La basura llegó a su fin

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Felipe Martínez Chávez

 

Cd. Victoria,  Tamaulipas.- Gracias a Dios terminaron las campañas electorales. A los mortales nos pusieron gorro con millones de mensajes inútiles que, en su mayor parte, solo sirvieron para insultar.

Según los datos del órgano arbitral, los mexicanos (y hasta extranjeros) fuimos víctimas de un total de 61 millones 830 mil spots trasmitidos por radio y televisión. El acoso fue en los tiempos estelares, los de mayor audiencia.

No cantemos victoria. Si bien terminan los mensajes de campaña, seguirán los institucionales hasta el domingo. Todavía nos van a recetar una dosis de un millón 194 mil entre los que incluyen el llamado a votar a nombre del INE.

Se necesita ser un pueblo heroico para soportar 26.9 millones de spots en  las campañas; 17.9 en las precampañas y 17.7 en el ciclo de intercampañas. No cualquier raza aguanta tantas tonterías en tan poco tiempo. Aparte los contenidos noticiosos de los propios medios de comunicación, que también son obligados a dar  cobertura a los contendientes todos.

Una vez que concluya  eso de las elecciones, que termine la basura, sería bueno que los partidos y el réferi se reúnan, analicen el tema y, para la próxima, decidan recetarnos menos pentontadas.

Está confirmado que no porque un partido o candidato se promocione más en spots, van a sacar más votos que sus contrincantes. Tampoco es cierto que, a más exposición a los promocionales, el ciudadano va a cambiar la intención del sufragio.

La decisión se toma a nivel más íntimo que a través de los medios masivos o de redes sociales. Hay múltiples factores entre ellos los roles individuales, niveles económicos, la interacción de grupos y la familia.

Una encuesta de la empresa Parametría dice que, de diez entrevistados, apenas uno dijo que la propaganda a través de los mass media influyó bastante en su decisión de por qué partido o candidato votar.

La inmensa mayoría considera que las críticas entre los candidatos (ellos mismos) no le es útil para decidir.

En cuanto a “gustos”, al público le encanta escuchar críticas hacia el gobierno y entre los mismos aspirantes, sin que sea determinante a la hora de votar.

Solo como una muestra, querido lector, hemos de preguntarle ¿Cuál es el mensaje -spot- que más recuerda usted de los precandidatos y candidatos?, ¿cuál se le pegó?.

Según los expertos en mercadotecnia son apenas dos: “Yo no tengo ninguna mancha más que el vitíligo”, y “(estaríamos mejor con) ya sabes quién”. Sobra decir de quién son las frases.

En serio, el árbitro y los partidos deberán ponerse las pilas para la siguiente elección. Sin tener beneficio alguno, la víctima siempre es el respetable.

Si en los últimos días de campaña ha repuntado la figura de José Antonio Meade para colocarse en segundo lugar en la intención del sufragio -según las encuestas-, tenga usted la seguridad que no es por la machaca de los spots. La información ya la tiene el público y solo hace el razonamiento de que es el candidato más serio en sus propuestas, las más viables, el más preparado, el que no quiere utilizar el poder para venganzas personales.

La última encuesta (Oraculus) publicada por Suador/El Heraldo de México, da una ventaja del 38 por ciento a Andrés Manuel López Obrador, en segunda posición va Meade con el 25, y más atrás, con el 23, el aspirante de Por México al Frente, Ricardo Anaya.

Los resultados son prácticamente los mismos que el sondeo publicado el 12 de junio por las mismas empresas.

Pero hay algo más, los indecisos y aquellos que podrían cambiar su voto de último momento, son casi el 20 por ciento.

Si las encuestas no deciden una elección, como ya lo vimos en otros países incluyendo Estados Unidos, no se descartan sorpresas para el uno de julio. El que solo tiene vitíligo podría remontar directamente en las urnas.

Este jueves tiene sesión el Consejo Local del INE. En la orden del día hay 20 asuntos, de hecho puros informes de las áreas del propio Instituto, comenzando por las Comisiones.

Decíamos que las campañas deben finalizar ese miércoles a las doce de la noche. Para el jueves el árbitro amanecerá fiscalizando cualquier intento de proselitismo.

Ya no estarán en campaña los tricolores que el jueves 28 asistan a la ceremonia luctuosa en memoria del doctor Rodolfo Torre Cantú, en el octavo aniversario de su asesinato. Está programado a las once de la mañana en la explanada del CDE del tricolor.

No se espera la presencia de Egidio (“Rodolfito, mi hermanito”) el ex Gobernador, ahora exiliado en Nuevo León. Si acaso la viuda “Beba” de la Garza y sus hijas.

Y si comentamos el cierre de campaña del candidato presidencial de Por México al Frente, Ricardo Anaya, en el estadio Marte R. Gómez (Antes Olímpico Victoria), hay que decir que fue una  magna concentración que no se había visto en los últimos decenios  en la ciudad capital.

Con una historia de casi 80 años, el coloso ha sido escenario de jornadas políticas desde aquel cinco de febrero de 1941 cuando don Magdaleno Aguilar Castillo rindió su protesta como Gobernador, rodeado de la clase campesina de la que provenía. Pero no asistió tanta gente como ahora.

Conocida la capacidad de las instalaciones, en esta ocasión el PAN y alianza reunieron a cuando menos 20 mil ciudadanos que escucharon el mensaje del candidato y  la primera fórmula para el Senado, Ismael García Cabeza de Vaca. El lleno fue total y faltó espacio.

Aunque entonces había  menos gradas, ahí fue la protesta del Gobernador Hugo Pedro González en 1945; Horacio Terán Zozaya en 1941; Praxedis Balboa en 1963, y en 1975 la de Enrique Cárdenas González.

Debe haber satisfacción en la cúpula panista estatal. Demostró ante su candidato que aquí hay músculo.

Este miércoles la 63 legislatura del Congreso del Estado entró en receso. Después de cinco meses y medio de trabajo parlamentario, su coordinador Glafiro Salinas Mendiola dijo que se presentaron 130 iniciativas, emitieron 97 dictámenes, aprobaron 75 decretos y 49 puntos de acuerdo.

La Comisión Permanente será presidida por el propio Salinas Mendiola hasta el retorno de los diputados, el uno de octubre, para hacer el último año de su ejercicio.