Churronovela

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Por Pegaso

Reynosa, Tamaulipas.- Telerisa presenta su gustada churronovela «Cuna de Robos», un drama que conmoverá el corazón de los televidentes y los llevará hasta el lugar más recóndito de la naturaleza humana.

ESCENA XXV, TOMA 18

 Se encuentra Catalina Elba Esther Creel y Gordillo recién salidita de chirona, meditando en su elegante y majestuosa residencia.
Aprieta fuertemente sus labios recordando cómo su odiado enemigo Enrique Carlos César Augusto Peña le echó el guante, aquel lejano 26 de febrero del 2013.
Enfundada en un brillante vestido de satín color azul rey, con su coqueto parche en el ojo que hace juego con el atuendo y su chongo de queso oaxaqueño, Catalina Elba Esther Creel planea la venganza. (Entra música de telenovela).
CATALINA ELBA ESTHER: (Dirigiéndose a su valet) ¿Todo está aquí? ¿No se me olvidó nada en mi suite? (refiriéndose a su celda del penal de Santa Martha Acatitla).
VALET: No, señora. Nos trajimos su caja fuerte, pantalla de 150 pulgadas, los muebles Luis XVI, la cama estilo Tudor, la alfombra persa, el refrigerador, la estufa, la cava y… ¡ahhh, sí! Su colección de joyas y objetos personales.
CATALINA ELBA ESTHER: Bien. Prepárame la limusina azul rey, voy a salir a hacerle una visita a ese desgraciado de Enrique Carlos César Augusto.
Dueña de una enorme fortuna que amasó gracias a la explota… perdón, a la administración de las cuotas de miles de maestros, durante el tiempo que fue Secretaria General del Sindicato, Catalina Elba Esther puso todo a nombre de su madre, una humilde viejecita que fue maestra rural.
Cuando murió su progenitora, el testamento estaba a su nombre, como consecuencia, toda esa riqueza volvió a sus manos, íntegra y completamente legal.
Llega un poco más tarde a Los Pinoles y toca la puerta con violencia:
CATALINA ELBA ESTHER: ¡Enrique Carlos César Augusto! ¡Ábreme la puerta!
ENRIQUE CARLOS CÉSAR AUGUSTO: (Dirigiéndose al jefe de escoltas). Ve a ver quién toca la puerta de ese modo. Si es un cobrador mándalo a chiflar a su máuser.
EL JEFE DE ESCOLTAS: Creo que es la maestra Catalina Elba Esther, y viene encabronada. ¿Qué le digo?
ENRIQUE CARLOS CÉSAR AUGUSTO: Dile que no estoy… que me fui a ver a los damnificados de Guerrero, que regreso en tres días, no… menos, en cinco.
EL JEFE DE ESCOLTAS (Abriendo la puerta): Dice mi jefe que no está.
CATALINA ELBA ESTHER: ¡Cómo que no está, si lo acabo de escuchar! (Se dirige furiosa hasta el despacho de Enrique Carlos César Augusto).
ENRIQUE CARLOS CÉSAR AUGUSTO: ¡Amiga Catalina Elba Esther! ¡Qué gusto me da verte!
CATALINA ELBA ESTHER: Enrique Carlos César Augusto, eres un desgraciado. Me mandaste cinco años a la cárcel, donde sufrí privaciones y penalidades… Ya no recuerdas cómo te ayudé a llegar a los Pinoles. (En ese momento saca un pequeño revólver de su bolso de satín color azul rey y dispara en el pecho de Enrique Carlos César Augusto, quien cae sin vida a sus pies. Enseguida se escucha una estruendosa y macabra risa que sale del pecho de Catalina Elba Esther, mientras la cámara se aleja de la escena lentamente).
CATALINA ELBA ESTHER: ¡Ja, ja, ja, jaaaaaaa!
(La historia, situaciones y personajes que aparecen en esta churronovela son ficticios. Cualquier parecido con la vida real es mera coincidencia).