Entre la devastación, la modernidad y las mentiras de la Libre 17

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Por Rigoberto Hernández Guevara

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Actualmente, en esta ciudad, si usted observa la avenida Francisco I Madero, desde el 17 Carrera Torres, podría ver una calle semejante a la devastada por un bombardeo en la segunda guerra mundial. Así se ven algunas fotos muy clásicas de aquel entonces, así se ve la avenida ahora si usted la retrata, aunque claro, aquí no hubo bajas ni heridos y sí mucha polémica.

Se trata de la remodelación de esta avenida, la 17, que ha polarizado la opinión de la ciudadanía.

Unos consideran la obra como no prioritaria, para un municipio que carece de obras elementales como las que se refieren al agua potable. Otros consideran la obra como necesaria, tanto para la recreación como para su uso constante en la actividad laboral que tiene la capital.

Por todas partes se observan hombres que salieron a levantar lo que quedó de los escombros que otros ayer dejaron. Le metieron máquinas, camiones, herramientas pesadas para uso rudo a la oposición de los materiales que se resisten a caer. Han levantado la calle desde abajo. Y la voltean.

En este caso es Juan, Pedro, Bernabé, entre otros nombres, cientos de ellos que trabajan desde hace meses en remodelar esta calle. Uno hace una zanja impensable, pero básica; otro corta raíces de un árbol, para meter una manguera que servirá luego para regar esas mismas raíces.

Pero no, no es la guerra, aunque sí una guerra de palabras en los medios, como lo que ocasionó la obra, entre personas que están conformes, y quienes las ejecutan sin miramiento, por encima de quienes se han mostrado en desacuerdo.

Desde sus inicios la obra del ayuntamiento capitalino que consiste en banqueta y pista para peatones, entre otras obras accesorias, en el centro del camellón de la avenida 17, causó una extraordinaria polémica.

En la obra se ha quitado capa tras capa de pavimento de otros tiempos, de la una y otra vez que se ha reencarpetado esta ruta, quedará el suelo solo, listo para iniciar de nuevo la aventura de ser calle, para ser pisada, pasada por las llantas.

Hace años esta avenida era un vergel. Se caminaba por las amplias banquetas y bajo los grandes álamos, fresnos, que crecieron a las orillas y los adoquines, las jardineras. La gente ponía de su parte.

Claro, la flora de la ciudad ha cambiado y con ella la fauna. Hay pocas aves, poca variedad de árboles. Algunas aves se han marchado a buscar refugio; algunas plantas ya no crecen, no “prenden”, como dice la gente.

El tiempo le dará la razón a quien la tenga, aunque en este momento se perciba.

Ya el mismo candidato electo a la presidencia municipal de Victoria, Xicoténcatl González se pronunció por la reforestación de esta calle.

Y es eso, precisamente, lo que dice el parte oficial, que se reforestará, que se sembrarán más árboles sin quitar los que ya hay.

Sin embargo, un recorrido breve por dicha avenida nos alertó del daño que ya presentan algunos árboles, ajenos al traqueteo de las máquinas, al polvo, a la vibración constante del suelo, a la socavación de sus raíces, sus corrientes internas de agua, y el mal trato del constante andar de los obreros y que en cualquier parte se descarga material.

DE PRONTO UN ÁRBOL SECO

Y sí, ahí estaba, ¿qué habrá sido: un fresno, una aguacate, un olmo?, ya no se aprecia bien, pues sus ramas oscurecidas no permiten saber, es un árbol seco, como el árbol hendido por un rayo que dijo el poeta, este se ha secado en las inmediaciones de la calle 17 entre Juárez e Hidalgo. Alguien se da cuenta y le toma fotos para el arte del recuerdo.

Han sido miles de bultos de cemento, han sido miles de horas-hombre incesante, pasando con un tanque, con una carretilla, subiendo y bajando gente, pisando, saltando, echando agua, sacándola, es dolorosamente natural que algunas plantas hayan muerto de plano.

Como se observa, es posible que la obra contemple la reforestación total.

Para un ecologista es duro ver las raíces retorcidas de los árboles regados en pedacitos, tiradas por el suelo. Para quienes aman la naturaleza esta es una guerra contra las plantas y las aves, el dominio del acero y el concreto sobre la creación de la vida.

Para la gente común, que poco está informada, hay cierta indiferencia que ya les gana.

Otros seguirán criticando, y en lo que habrá quienes perciban la obra como un gran acierto, habrá aquellos que simplemente guarden silencio.