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Por Pegaso

Reynosa, Tamaulipas.- Volando yo por la plaza Hidalgo, aterricé ahí, donde se estaba instalando el módulo de canje de juguetes bélicos por juegos educativos y útiles escolares, por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Ahí estaba el Coronel Ariel Gómez Romero, Comandante del 19 Regimiento de Caballería Motorizado, quien lamentó que actualmente la música estridente y cacofónica está invadiendo los medios de comunicación y es una pésima influencia para las nuevas generaciones.
Si tenemos música bonita, ¿por qué escuchar música fea?-se pregunta el mando militar, y si tenemos juguetes educativos, ¿por qué comprar y usar juguetes bélicos?
Ignoro si el Coronel lee mis columnas, como los otros tres lectores que tengo, pero parece que calcó las palabras con que siempre me he referido a la música de tamborazos que alteran los nervios y propician la violencia.
Además, también me he pronunciado en contra de los juguetes bélicos y el uso de un lenguaje procaz y agresivo.
Por ese motivo, el equipo de Producciones Especiales de Pegaso se dio a la tarea de elaborar un bonito manual de etiqueta y buenas costumbres que bien puede ser adoptado por los bizarros miembros de los cárteles de la droga y del huachicol, grandes admiradores de la Arrolladora Banda Limón, Capaz de la Sierra, Banda el Recodo, Banda MS; o de solistas como Julión Álvarez, El Chapo de Sinaloa y El Komander:
1.- En lugar de escuchar rolas sinaloenses se recomienda que disfruten de temas clásicos, como Le Nocturne in E-flat major, Op. 9 No. 2 de Chopin, Eine Kleine Nachtmusik, de Mozart, la Sonata para Piano 14 de Beethoven o el Concierto para Violín No. 1 de Paganini.
2.- Dejar de lado los vulgarismos. Así, en lugar de decir que alguien es «panochón», bien podrían referirse a él como un «individuo de vagina grande que gusta de transmitir datos vitales».
3.- Si se trata de alguna amenaza, pueden sustituir expresiones como: «Te vas a ir a la v…», por: «Te trasladarás al órgano reproductor masculino».
4.- A fin de no contravenir los estrictos cánones de la Real Academia de la Lengua Española, sugerimos que tomen un cursillo de Ortografía, Gramática y Sintaxis. Así, sus narcomantas se verán más bonitas y los mensajes dirigidos a los grupos enemigos de la delincuencia o a las autoridades llegarán íntegros, sin posibilidad de malas interpretaciones.
5.- En vez de andar por la calle a bordo de camionetas Escalade, armados hasta los dientes, podrían llevar tableros de ajedrez y ponerse a estudiar la Teoría de Aperturas mientras llegan al «topón».
El presente manual de etiqueta puede servir tanto para el más humilde radiero como para el más encumbrado capo.
Sabedores de que en toda actividad humana es menester brindar un trato afable y respetuoso para evitar conflictos innecesarios con nuestros congéneres, los integrantes del equipo de Producciones Especiales de Pegaso recomiendan ampliamente la implementación de dicho manual de urbanismo.
Va un cuento ad hoc que pergeñé hace unos ocho años, y lo dedico especialmente a mi amigo «El Cachas de Oro», que se queja de que ya me anda fallando la creatividad:

LA DIFERENCIA

-¿Señor Martínez!
-Sí, ¿qué se le ofrece, joven?
-Buenos días. Mi nombre es Roberto T. Mata, soy sicario profesional del Cártel del Istmo y me veo en la penosa obligación de exponerle el motivo que hoy me trae ante su presencia. Usted infringió las rígidas normas de nuestra organización, por consiguiente, mi superior me ha instruido para hacerle una cordial invitación a fin de que nos acompañe a un sitio solitario donde le propinaré una serie de golpes que le causarán algunas molestias en el cuerpo.
Una vez que nos proporcione la información que requerimos, extraeré mi revólver y le dispararé en el abdomen y en la cavidad craneana.
No se preocupe por el cadáver porque lo colocaremos en un terreno baldío y daremos aviso de inmediato a las autoridades para que cuanto antes pasen a recogerlo y le den cristiana sepultura. ¿Me acompaña, por favor?
-¡Hombre, qué diferencia! Así ni quien se niegue.

Y el refrán estilo Pegaso dice así: «El comportamiento apegado a las normas de urbanidad no resta determinación para enfrentar situaciones de alto riesgo». (Lo cortés no quita lo valiente).