¿Qué es el amor?

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Rigoberto Hernández Guevara

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- ¿Qué es el amor? Buena pregunta o mala pregunta, innecesaria acaso, porque el amor al fin de cuentas es algo que se siente. Por tanto es cada uno de nosotros el amor, eso que sentimos de manera distinta.

Si el amor fuese el mismo en cualquier parte como un par de zapatos, pues sería facil describirlo, pero no, siendo tan amplio.

Es al revés y al derecho, es palíndroma infinito. El amor cuando uno lo dice crece. Es. El amor simplemente es. El amor no va y viene, está; tampoco busca, ni encuentra, ni deja de ser. El amor es eterno cuando es amor.

Cuando se da o se recibe se siente amor, pero también a secas, con los labios partidos, la nariz mormada, el beso robado.

El amor es un escondrijo de recursos naturales, un crisol, un psicodélico instante de iluminación, un clic, nada después de un rato, soledad, abandono, cobro de piso, facturas que el alma quiere cobrar.

Y el amor se equivoca. Es un ser inexistente, pero habitable, amable, besable, una lucha grecorromana entre sábanas blancas. El amor es un hermoso error, un aposento inquieto una guerra total, un encuentro feliz, un putazo en el hocico, es un verso bonito. Un vaso. Es un acierto en el desierto.

Cuando me han preguntado qué es el amor, les respondo desde el sitio desde donde estoy, desde mi mundo, desde ese instante, con el amor que tengo, con el amor que ofrezco. Ese es el amor, les digo, pero ese es sólo mi amor. Muy lejano, muy extraordinario, muy solitario.

El amor quisiera ser una sola palabra que lo dijera todo y lo es, pero cuando la dices parece que se esfuma y el mundo se ha llevado 8 mil años en decirla, en recordarla, en olvidarla, sin saber exactamente por qué. Si explicas el amor, explicas a Dios.

Del lado de Dios, del hombre verdadero, está el amor, del lado bueno. La confusión se debe a que hemos perdido la noción entre lo que es bueno y lo que es malo. Bebemos esa mediocridad, por prejuicio; y nada de lo que es malo es malo, sino todo es bueno. Uno quién es en todo caso para juzgarlo.

De alguna parte viene el amor, en otra parte se hicieron sus pedazos extraños que sueldan en el cuerpo y en otro cuerpo son trozos, figuras de estaño.

Venimos de la oscuridad total que es el amor, desde ese terreno del paraíso expulsados, con las manos atadas en un vendaval, vamos con los labios crispados, con la risa nerviosa y nada encontramos, porque el amor antes que presencia fue ausencia, con un peso de nostalgia.

Por que el amor antes  fue tren pasajero, fue café, carta apasionada que nadie leyó, pues se quedó guardada; fue cancelar, orillar, dejar pasar el rato; fue quemar una hoja, fueron los dos que encontraron un beso destrozado.

Ese fue entes el amor, fue el pinche mundo confabulado en contra, fue raíz cuadrada equivocada, terquedad que al chocar se hizo agua, mar, oceano, universo, árbol de palabras. Fue hambre.

El amor es un arte, un amante, un polen, un silencio entre dos partes, agua mojada, retórica de labios, filtros de humo blanco, pequeñas cicatrices nocturnas, aves desnudas.

El amor es el padre del humanismo y de todas las cosas que ama un ser vivo, del propio espacio vacío, de una palabra que se debió de haber dicho.

Pero el amor es pan, necesidad, hambre insatisfecha, noción de patria ajena, equidad, madurez angustiosa, amorosa entrega, sudor, lágrima envuelta, deliciosa trama, historia completa en una botella.

Y también fue el amor una plana de tarea, un peso en la bolsa, un sencillo homenaje al poeta en una puerta que flotaba sobre una cuerda floja. La vida completa.

HASTA LA PRÓXIMA.