El poder

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Rigoberto Hernández Guevara

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El poder es inaudito. Hay poder en el silencio, en el ruido, en las palabras, en la distancia, en los huecos, en la sombra, en las personas, en un río, en el agua, en el minúsculo miligramo.

En el todo hay poder y hasta lastimoso es saber que en la nada hay algo.

El poder no se comparte, se dobla, es flexible, se envanece, se esconde, se apura, se esquilma, Termina, empieza, es eterno, es locura, cordura, reconocimiento, es el mundo, el cosmos, el universo. Hay poder en el alma. Hay poder en una nube que se desploma.

Si no hay poder no hay vida, el no poder ni siquiera es inherte, es el no total, la no existencia, la indiferencia, lo no nombrado, lo que no fue, lo que no es.

El gran poder es Dios en las células descalzas. Es Dios soplando, recogiendo paisajes, recuperando las tardes, inventando el alba. Lo que es el poder poder.

El uso de poder es poder, cuando crees que no hay poder, es cuando se anuncia.

Poder es descifrar la música de una musa, escuchar, leer el tiempo inexistente.

El poder es un hijo, un padre, el espíritu santo, un pedazo de papel, una usura de manos, un deber cotidiano, la prisa de un ser, los repetidos abrazos, los besos covnexos, las oscuras calles.

Hay poder si te vieron y alguien, nunca sabes quien, apunta tu domicilio y tu nombre.

Hay poder en pasar por la calle, en gritar algo, lo que sea sin miedo, vacío, sin objetivo,  para desbaratar el silencio. Hay poder en Heideguer que no definía, solo caminaba.

Poder es comprar, vender, denunciar, ofender, desarrollar, vencer, crecer, dejar, cruzar, el poder es una simple lista de palabras.

El poder sucio se lava, el poder limpio se ensucia, todo el poder va a donde mismo, nace y crece donde estaba. Ahí está, echado en una hamaca, hasta que alguien lo deshaga.

En el último instante el poder se derrama, no antes. En un libro muy viejo están todos los libros y los estantes. Los lectores son presentimientos desde antes, prosapias, sabios alejandrinos para principiantes.

Hay poder en el que sabe y en quien ignora, en quien tripula y quien viaja, en quien llega y quien se va, en quien trabaja y en la holganza. Entonces el poder sin darnos cuenta se ejerce.

El tamaño del poder no es una facultad del poder en sí mismo sino una facultad del ser, la unica facultad visible e invisible a la vez.

Es una derechohabiencia que circula por las venas y sale. El poder es un azar en un litro de naranja, una carcajada hiriente en una desvelada.

La noche es poder, el día lo calma, la luna misma sobre nosotros, sobre los rostros, sobre el mar que precipita las mareas y nos enjuaga.

El poder más fuerte no se pide, no se da, ni es un regalo. No es producto de un esfuerzo, ni de un entendimiento de ambas partes, ni siquiera es del ego, ni del sueño que soñaste. El poder te pertenece y se abre, se encamina, se adelanta, pero uno no lo sabe.

El poder más fuerte no se ejecuta. No se sabe. El poder del más bajo es el más alto, lo más sencillo es lo más complicado; para llegar al gran poder de Dios, el verbo es el único alimento, la oración es un viento que lleva las palabras a la trascendencia donde otros puedan leerlo.

El poder, el más grande poder es la nada. Es la región más amplia. Atrás de eso Dios nos condena, Dios es el único poder que no se ignora, cuando se ignora, el mismo Dios se vuelve farsa, fantasía, entusiasmo, reliquia, religión vana.

HASTA LA PRÓXIMA.