PRI, juicio final

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Max Ávila

* El columnista es autor de las novelas “Erase un periodista” y “Rinconada, la historia prohibida del maestro Ricardo” y Premio Nacional de Periodismo 2016.

Cd. Victoria, Tamaulipas.- En la sesión inaugural del Congreso de la Unión, el PRI empezó a pagar las facturas pendientes.

Fue un repudio casi generalizado, que de alguna manera confirma el rechazo electoral a la forma de gobierno neoliberal que deja este país hecho un desastre.

Por más que Claudia Ruiz-Massieu Salinas pontificó el supuesto modernismo heredado por su partido, no logró contener el tsunami de abucheos contra Peña Nieto y su régimen.

Y sobre todo cuando aseguró: “los priistas no somos mercenarios de la política”.

Hubo de soportar también el conteo escuchado como una sola voz, por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y el sonoro coro de “¡justicia, justicia, justicia!” que cimbró el palacio legislativo.

Convertida en oposición minoritaria, la representación tricolor se vio obligada a tragarse la humillación recetada por una mayoría contundente que no parece dispuesta a perdonar.

Antes del desfile de oradores de los respectivos partidos, Porfirio Muñoz Ledo presidente de la cámara, reclamó al secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida, la ausencia de Peña Nieto quien al enviar su último informe alteraba el proceso democrático, tal vez por no decir que cometía un agravio al despreciar la representación popular.

Hecho que encontró antecedente inmediato con la intervención fuera de agenda, del diputado Gerardo Fernández Noroña quien hizo la moción en sentido de que EPN atentaba contra las instituciones al convocar a presunto “informe” al margen del congreso de la Unión y en recinto extraño.

El asunto es que el sábado anterior, el PRI sufrió en vivo, a todo color y en cadena nacional, la respuesta a los excesos cometidos por la administración que, ¡gracias a Juan Dieguito!, está en camino de alejarse, aunque dejando luto, pobreza y destrucción.

Y ni modo que sea invento.

                                           EL OPORTUNISMO

Fue una sesión memorable donde no faltaron oportunistas, como Dante Delgado Rannauro, demagogo e hipócrita dirigente de Movimiento Ciudadano que aprovechó “para ofrecer sus votos” a MORENA, en la tarea de refundar la república.

Dante, de reconocido servilismo de los regímenes anteriores y el actual, violentó el programa excediéndose en el tiempo, machacando su sometimiento a López Obrador pero sobre todo, haciéndose notar como cabeza de una fuerza política (que está muy lejos de ser), tan solo para permanecer “becado” a las prerrogativas electorales.

Y la asamblea lo entendió así, considerando las innumerables ocasiones en que exigieron dejara la tribuna debido a su barata verborrea.

Aunque quien inaugurara el menú de abucheos fue Carlos Alberto Puente del Verde Ecologista, quien no se midió el halagos para EPN, muy probablemente como descargo de conciencia después de que recién la dirigencia nacional anunciara su deslinde del PRI y su “acomodamiento” a MORENA, teniendo como anticipado personero al ex gobernador chiapaneco Manuel Velazco Coello.

Fue evidente la ausencia de numerosos diputados y  senadores (faltaron 99 de los primeros y 39 de los segundos, según las crónicas), es de creer que la mayoría de la oposición, que quizá prefirieron no asistir, a ser víctimas de escarnio, burlas y reclamos…a lo mejor fue de puro sentimiento.

Aunque lo mero bueno fue al final, al hacer uso de la palabra Mario Delgado Carrillo a nombre de MORENA quien respondió a Claudia Ruiz Massieu, señalando:

“O, estamos en la noche de los cínicos o parece que aquí hay partidos que no entienden el mensaje…se necesita muy poca vergüenza para venir a decir que por décadas han servido al país cuando se sirvieron de él y lo han saqueado”. (¡Rájale!).

Unas horas antes se había conocido la decisión del Tribunal Electoral de la Federación en sentido de revocar la multa de 197 millones de pesos, impuesta por el INE contra MORENA por presuntas irregularidades en el fideicomiso a favor de damnificados del terremoto de septiembre del año anterior.

Seguro que el señorito Lorenzo Córdova respiro tranquilo. Recordad que AMLO calificó de “infame calumnia” la señalada sanción.

SUCEDE QUE

Con la exoneración de Alejandro Gutiérrez Gutiérrez acusado de presunto desvío de 250 millones de pesos hacia campañas del PRI, algunos políticos tamaulipecos podrán dormir en paz aunque no se sabe por cuánto tiempo.

A propo, ¿sigue perdida la millonada destinada por el CEN tricolor a las candidaturas del tricolor o hubo “repartición de utilidades” en el círculo cerrado del CDE?…Que responda “Checo” Guajardo.

Y hasta la próxima.