Muere la Ley de Imprenta

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Felipe Martínez Chávez

 

Cd. Victoria, Tamaulipas.-  Su vida fue inútil, no sancionó a nadie. No hizo justicia como era su fin.

Este 12 de octubre cumplirá sus primeros 93 años. Está por morir sin dejar herencia ni buenos ejemplos. Simplemente no tuvo razón de nacer y menos perdurar tantos años.

La Ley de Imprenta de Tamaulipas está condenada a desaparecer. La respectiva sentencia de muerte, junto con los funerales de su fallecimiento, llegó al Congreso del Estado como parte de la actualización y modernización de nuestras Leyes, que se ha echado a cuestas la 63 legislatura.

En las últimas décadas los diputados echaron abajo Leyes inaplicables pero nadie se atrevió a tocar la de Imprenta, la más sagrada pero al mismo tiempo una de las más violentadas por las administraciones estatales y municipales, gobernadores y acaldes.

Fue creada en el gobierno de Emilio Portes Gil en 1925 y, a pesar de su historia, nunca fue observada ni aplicada.

Su primer artículo consagra: “Ninguna persona aun cuando esté revestida de la mayor autoridad,  ni ninguno de los Poderes del Estado, pueden coartar en cualquier forma, sea por actos, leyes o decretos, la libre manifestación de las ideas, ya se emitan por medio de la palabra, la escritura o de la imprenta…”

Con la mente en el futuro, los autores agregaban a la redacción de palabra, escritura o imprenta… “cualquier otra forma actualmente conocida o que en el porvenir se invente o descubra”.

La radio estaba en pañales, rudimentario el cine, la televisión no había nacido y menos los  sistemas electrónicos de hoy.

El contenido principal de esta Ley, en el mismo primer artículo: “La manifestación de las ideas es un derecho inviolable y quien intente coartarlo o imponerle la menos restricción, comete un delito sujeto a las sanciones que esta Ley establece”.

Jamás fue aplicada, ni en contra de los censores ni de los periodistas libertinos.

Los principales posibles delitos cometidos por la prensa, difamación y calumnia, ya fueron eliminados en México.

Hablaba desde esa época de las noticias falsas que en nuestros días están “de moda”.

Prohibía, entre otras cuestiones: Publicar o propalar como ciertas noticias falsas o adulteradas con el propósito de perturbar la paz o la tranquilidad de la República o de cualquier punto de ella.

A los 93 años no se va “virgencita” porque la violaron de ambos lados, desde el poder y del ejercicio del periodismo y la libre expresión.

Pero sí virgen en cuanto a que nunca fue aplicada. A nadie sentó en el banquillo de los acusados.

A lo largo de la historia contemporánea, los gobernantes descargaron su furia sobre los periodistas que no les fueron afines y ellos, en correspondencia, llegaron “a atribuir a una persona vicios denigrantes y deshonrosos” y hacer imputaciones calumniosas.

Esta Ley muere por necesidad. Si usted amable lector (en especial periodistas y comunicadores), es aficionado a coleccionar este tipo de joyas, guárdela desde ahora, que pronto desaparecerá. En dos o tres semanas posiblemente esté fuera del mapa legal de Tamaholipas.

No volverá otra. No será sustituida. Morirá para siempre  por caduca.

Por cierto, era una legislación adelantada en su tiempo. Condenaba a los funcionarios convictos al despido, inhabilitación hasta por diez años y cárcel de seis años.

De cumplirse esa Ley, en cada municipio estarían funcionando los Jurados Populares para enjuiciar a los periodistas.

La Legislación actual, según la información del Congreso del Estado, la constituyen hoy 126 Leyes y Códigos.

No es la única obsoleta. Está por ahí la Ley de Fraccionamiento de Latifundios que viene de 1936 y otras.

A partir de 1999 y a la fecha han sido abrogadas Leyes arcaicas como la de Aparcería (1930), Aranceles (1937), Asociaciones Agrícolas (1945), de División para las Comunidades Rurales (1930), Orgánica del Magisterio (1935) y varias más.

La revisión a fondo que realiza la legislatura coordinada por Salinas Mendiola, dejará Leyes y Códigos actualizados; habrá una depuración de lo obsoleto que solo frena el avance de Tamaulipas en todos los órdenes.

El entrante alcalde Victoria, Xicoténcatl González Uresti anunció que ya se bajó el sueldo en un 20 por ciento, según lo tenía su antecesor Oscar Almaraz Smer, de poco más de 109 mil pesos por mesquite.

La verdad es que no puede bajárselo. El sueldo de los funcionarios (públicos y por elección) es irrenunciable. Ellos mismos -que fueron llevados por el voto- no pueden renunciar, solo pedir licencia.

De aquí a diciembre, cuando termina el ejercicio fiscal, los nuevos funcionarios municipales deben seguir recibiendo lo mismo que los antecesores, incluyendo los 109 mil 376 que le corresponden a Xico como herencia de Almaraz. El cabildo los autorizó.

Si acaso, de esa cantidad, Xico puede hacer un donativo que entraría a Tesorería por ese concepto, o regresar todo.

Cuando presente al cabildo el proyecto de egresos para 2019, entonces sí estará en  condición de solicitar que le quiten los 21 mil 875 para quedar en 87,501 sin descontar los respectivos impuestos.

A menos que Almaraz y colaboradores se hayan “chupado” el presupuesto de los restantes tres meses de 2018, los sueldos y salarios, los pagos todos, están etiquetados. De darse una irregularidad, ahí está la Auditoría Superior y Don Fiscal Anticorrupción ¿o no?.

El Rector de la UAT, José Andrés Suárez Fernández, participó en la reunión de la Red de Macrouniversidades Públicas de América Latina y el Caribe, realizada en la  UNAM, donde consolidó acuerdos que fortalecen la cooperación y colaboración de nuestra casa de cultura con el organismo internacional que integran 38 instituciones de 20 países.

De esta manera se consolidan programas de movilidad estudiantil, posgrados e investigación en el contexto latinoamericano.