Seducir al olvido

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Max Ávila

* El columnista es autor de las novelas: “Erase un periodista” y “Rinconada, la historia prohibida del maestro Ricardo”, además Premio Nacional de Periodismo 2016.

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Hasta la hora de escribir esta columneja, el presidente Peña Nieto no aparecía en ningún acto oficial relacionado con la masacre del 2 de octubre del 68.

Y resulta obvio, considerando que el responsable directo de los hechos fue destacado miembro del PRI, al igual que el secretario de Gobernación.

Estamos hablando por supuesto, de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, quienes a cincuenta años, la conciencia nacional los califica de genocidas, sin derecho a rehabilitación histórica.

GDO y LEA son repudiados porque fueron artífices de una tragedia que enlutó a la república.

Es razón para que diversas organizaciones exijan la reapertura de los expedientes judiciales relativos al caso, los cuales han permanecido “discretamente” ocultos por las respectivas autoridades.

Sería la oportunidad de que Echeverría fuera consignado en vida de una vez por todas, destruyendo la simulación fabricada hace algunos años para contener la indignación social.

De manera que Peña Nieto no apareció en la conmemoración oficial de la matanza en Tlatelolco, delegando su responsabilidad en el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, durante el izamiento de la bandera a media asta en el zócalo capitalino.

Otro motivo que obligó a la ausencia de EPN, pudo ser la participación del ejército en la triste tarde del 2 de octubre y en general del movimiento estudiantil del 68.

¿Cómo olvidar la invasión al IPN y a la UNAM, el ataque con bazuca a san Ildefonso, la detención de miles de estudiantes y maestros, además del número indeterminado de muertos y desaparecidos?.

Además de las torturas y otros excesos violatorios de los derechos humanos más elementales, y de los que no fueron ajenas algunas de las jóvenes detenidas, según los testimonios conocidos.

Desde luego que el ejército de entonces ni remotamente tiene semejanza con el actual, evolucionado, moderno y sobre todo educado bajo los principios de lo que representa.

EPN entonces, al no participar de los actos mencionados, respeta la institución y así deja constancia.

En este sentido, no dudéis que se prepare un desagravio a favor de las fuerzas armadas.

Mientras tanto, por obvias y sobradas razones, en el congreso resonó el “¡Dos de octubre no se olvida!”, al tiempo que se rindió homenaje al Movimiento Estudiantil del 68 al inscribirlo con letras de oro en el muro principal de la cámara de diputados.

EN LA UAT, “PASÓ DE NOCHE”

Evidencia de falta de conciencia y enajenación, fue que en la UAT la conmemoración de la masacre del 2 de octubre, literalmente se ignoró.

Como si el movimiento fuera ajeno a la evolución democrática de la enseñanza superior. O peor, como si no hubiera existido.

Pero también tiene explicación.

Para empezar hay que aceptar que la casa de estudios ha producido generaciones, por lo general insensibles y en algunos casos hasta deshumanizadas, cuando algunos maestros sobreponen el interés material y personal sobre lo social.

Ojo, esto importa como factor que incita a la ilegalidad afectando la sana convivencia de la comunidad.

Por ello no extraña que el Movimiento del 68 aparezca lejano y falto de interés para una universidad cuyo historial está escrito con violencia y “grillas” de dudosa honorabilidad.

Y ni modo que sea invento.

Pero también se explica por la apatía para crear un ambiente crítico que permita el avance en todos los sentidos como se supone, es el objetivo de toda institución autónoma.

Sin embargo, en la hora de Pepe Suárez Fernández sigue siendo válida la esperanza de que las cosas cambien…así sea por el bien de las nuevas generaciones.

SUCEDE QUE

Mientras tanto a nivel local, no parece haber explicación sobre el nombramiento de Gloria Montalvo Padilla como responsable de comunicación social de la alcaldía.

Y no porque haya llegado al banquete “con la mesa servida”, sino por su lejanía, tanto del gremio periodístico como de medios de comunicación.

En este sentido, Xico González Uresti más que una solución, se ha creado un problema.

Es opinión generalizada entre los compañeros  “de arma”.

Y hasta la próxima.