¿En Transpaís por $543 a Monterrey? ¡Mejor ‘coperacha’ de $250… y en carro!

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Por Julián Hernández

 

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Ernesto estudia en la Universidad Autónoma de Nuevo León, y cada viernes viaja de regreso a casa de sus papás en Ciudad Victoria, para estar con ellos el fin de semana. Porque la sangre llama.

 

Caso distinto es el del matrimonio Rodríguez. Originarios de esta capital, ellos van de ida y vuelta a la “sultana del norte” para consultar a un especialista, que atiende a la señora cada mes. Ya se sabe: en asuntos de salud no se escatiman esfuerzos.

 

En cambio,  Moisés recorre la ruta Monterrey-Victoria todas las veces que le sea posible, ya que su trabajo de vendedor comisionista lo pone en Nuevo León, pero su esposa y su pequeña hija lo colocan en Tamaulipas, donde ellas residen temporalmente, separadas de él.

 

A grandes rasgos, estos son los principales motivos de la gente para ir de un estado  a otro, en una especie de puente virtual que les permite extender sus intereses de una  ciudad a otra, a fin de mejorar sus vidas.

 

Pero para llegar a su destino, primero deben usar un medio de transporte.

 

En Tamaulipas casi todos recurren a la misma empresa: Transpaís.

Al momento de viajar a la frontera o a entidades cercanas, se dispone de dos o tres operadores más para elegir, pero para los troncales de la capital a municipios pequeños y a la mayoría de las poblaciones locales, solo hay una opción: Transpaís. Mejor dicho, no hay opción; es solo con ellos.

 

Por la alta demanda a Monterrey, estos autobuses también ejercen cierto dominio sobre el mercado local. Cualquier cambio de esta empresa a las condiciones del servicio afecta a los usuarios. Y, como se ve, son demasiados.

 

Por ejemplo, el más delicado: el precio. En diciembre de 2017, el costo del boleto de Victoria a Monterrey rondaba los 300 pesos. Seis meses después, en junio de 2018, se elevó a 450. En la actualidad, alcanza los 534 pesos.

 

En tanto, la gente recibe un aumento salarial al año, uno solo. En la carrera alcista, las tarifas del transporte foráneo lo rebasan fácilmente. Y la necesidad de ir a Monterrey es persistente.

 

Quizás no lo saben, pero estos usuarios tienen derecho a descuentos de 25 a 50 por ciento, y hasta de viajar gratis. Hay límites, por supuesto: la rebaja de 50 por ciento es únicamente para estudiantes, y solo por vacaciones; tampoco se venderán más de seis boletos por autobús. En tanto, el ahorro de 25 por ciento se destina a maestros, y es válido en recesos oficiales y no más. De estos, solo hay dos lugares disponibles.

 

En el mismo sentido, los niños menores de 6 años pueden ir gratis… siempre y cuando vayan encima de su mamá. No se les permite usar el asiento. Esta información aparece en un cartel colocado en la oficina de Transpaís, en el área de los andenes, con el nombre “Derechos de los pasajeros”.

 

Se trata, pues, de un servicio caro, de pocos incentivos, ajustado a sus propios intereses, pero necesario en exceso. Cuesta entender el eslogan: “Mejor por autobús, mejor por Transpaís”.

 

Pero estamos en la era de las tecnologías de la información, la de Uber, Mercadolibre y Paypal, que destruye tradiciones viejas y jerarquías.

 

Y gracias al Internet, y al empuje de los ciudadanos, ahora es posible viajar de esta capital a la de Nuevo León por solo 250 pesos.

 

Amigos, parientes, compañeros, gente afín y cercana comparten su automóvil para ir de una ciudad a otra a cambio de una cooperación. Se anuncian en dos grupos de Facebook, de carácter cerrado, con los nombres “Conde-Monterrey-Victoria” y “Viaja Monterrey-Victoria”.

 

Para ingresar a ellos, se debe enviar una solicitud o recibir la invitación de un  miembro. Esto asegura que lleguen personas confiables, reales, con referencias entre sí. Al fin y al cabo, los dueños de los autos hacen el recorrido por asuntos de trabajo o personales, e invitan a los interesados a compartir el viaje. Y los interesados, desde luego, son muchos.

 

Hace nueve meses se creó el grupo “Conde-Monterrey-Victoria”; sus administradores son Rolando Conde y Luis Rodríguez. Si bien el automóvil es el principal medio de transporte, en esta comunidad hay algunas camionetas. En la actualidad cuenta con mil 341 miembros.

 

En cambio, el grupo “Viaja Monterrey-Victoria” se formó hace ocho meses, pero su expansión ha sido fulminante: tres mil 088 miembros, o sea, viajeros activos o potenciales. La página la administran Harantza S. Rivera, Karen Delgado y Valeria Carolina Rivas, e incluye una moderadora, Mitzy Reyes de Martínez.

 

Juntos suman casi cuatro mil 500 personas que se comunican, se apoyan y viajan juntos de Victoria a Monterrey y viceversa, sin acordarse del autobús de pasajeros y sus tarifas caras.

 

Es un viaje simple, casi en silencio, con alguna escala en Linares para ir al baño o al lavabo. Sólo se puede llevar una maleta pequeña, personal, y en esto consistiría su única desventaja, aunque el viajero de hoy es práctico y no requiere de más.

 

“Hace dos meses que lo uso”, dijo José, estudiante de ingeniería. “A veces se retrasa la salida, pero otras me retraso yo, ¡y me esperan!”.

 

-¿Qué hay del autobús, con su pantalla, películas y WiFi?

“Nombre”, exclamó, “está muy caro”.

 

Actualmente, Transpaís ofrece adelantos, grandes sillones, incluso alimentos con tal de atraer a la gente. A pesar de estas comodidades, tarde o temprano se impone el sentido común.

 

Por ejemplo, en diciembre habrá un incremento de 10 a 15 por ciento en el precio de los boletos, uno más. Por esta razón, precisamente, el sentido común ha creado los grupos de viajeros.