Señor Pejidente:

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Por Pegaso

Reynosa, Tamaulipas.- Andaba yo volando por la gélida estratósfera, pensando en los efectos que tendrá para los millones de habitantes de la franja fronteriza la implementación de una zona franca.
Hoy que estará usted por estas tierras podrá sentir el agradecimiento de los comerciantes, industriales y trabajadores que se beneficiarán directa e indirectamente con tales medidas.
Sé que ha recibido Usted un país hecho trizas, que se tienen que tomar acciones duras, pero necesarias.
Bajarles el sueldo a los pantagruélicos ministros de la Suprema Corte, quitarle una parte del faraónico presupuesto al INE y disminuir los principescos privilegios de los altos funcionarios, es algo que le aplaudo sinceramente.
Ahora bien, si la ley dice que nadie puede ganar más que el Presidente, debo hacerle de su conocimiento que no sólo los ministros o funcionarios del INE tienen percepciones realmente fantásticas que superan por mucho el ínfimo salario que percibe un mandatario como Usted.
En México cualquier hijo de vecina que sepa hacer unos ricos tacos puede hacerse de una fortuna.
Vi en un canal de paga un programa de televisión donde se entrevistaba a un peladito que se dedica a la venta de tacos de canasta, allá, en Polanco.
El cuate ese, junto con su esposa, elaboran cada mañana, bien tempranito, mil taquitos de papa, de frijol y de guisado para venderlos en una transitada calle de la capirucha.
Nomás llegando al punto, ya tiene una cola como de cincuenta personas, hombres y mujeres, esperando las ricas viandas para empezar el día.
Tarda 3 horas y media en vender los mil tacos, a razón de 6 pesos por unidad.
Eso da un total de 6 mil pesos que se embuchaca en un solo rato. Fabuloso, ¿verdad?
Eso significa que su ingreso semanal neto es de 42 mil pesos, multiplicado por cuatro semanas que tiene el mes, nos da un total de 168 mil pesos mensuales, muy por arriba del sueldo del Presidente.
Pero hay que quitarle lo que invierte en materia prima y la mano de obra. De cualquier forma, la percepción total andaría en los 120 mil devaluados pesos por mes, algo que ni en sueños podría obtener un trabajador de la maquila, por ejemplo.
El taquero no paga impuestos a Hacienda, no paga IMSS ni INFONAVIT, ni tampoco sueldos, aunque sí debe pagar piso a la autoridad.
Casos como este abundan en el país. Yo tengo un vecino que ha hecho su buena casa de material, tiene autos de reciente modelo y ha enviado a sus hijos a escuelas caras precisamente con la venta de tacos afuera de su casa.
Bien haría Usted en instrumentar un programa de regularización del comercio informal. Millones de personas que están fuera del fisco podrían empezar a aportar, solamente lo que les corresponde.
De lo contrario, se seguirá fomentando la ilegalidad y todo mundo va a querer ser taquero o vendedor ambulante porque los ingresos que obtienen son muy superiores a los que pueden percibir sobándose el lomo diariamente durante ocho horas, o dobleteando turno en un taller.
(Nota de la Redacción: El autor de la columna escribió el artículo en idioma tabasqueño, pero aquí lo traducimos para la mejor comprensión de los lectores).
Va el refrán estilo Pegaso que dice: «En la manera de manipular la oblea de masa de harina de maíz o trigo rellena de algún guiso se obtiene conocimiento del individuo burdo». (En la forma de agarrar el taco se conoce al naco).