Bye, bye, neoliberalismo

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Max Ávila

* El columnista es autor de las novelas “Erase un periodista” y “Rinconada, la historia prohibida del maestro Ricardo” y Premio Nacional de Periodismo 2016.

Cd. Victoria, Tamaulipas.- La mejor noticia que pudo escuchar la república, recién la dio el presidente López Obrador: “¡se acabó la pesadilla del neoliberalismo!”. Y aplaudieron los casi ochenta millones de pobres que dejara la nociva, entreguista y perversa práctica ejercida desde el poder por unos cuantos, en perjuicio de los muchos.

Fueron unos treinta años en que la suerte de los mexicas estuvo en manos  de cinco ex presidentes que no supieron, ni quisieron, ni pudieron, aprovechar la oportunidad de pasar a la historia. O, al menos de ser dignos en el cargo desempeñado.

No supieron, por qué los problemas sociales siempre los vieron a distancia. (Si es que los veían, si no, pss no).

No quisieron, por su ausencia de conciencia y carencia de dignidad personal. (Su ambición de riqueza estuvo más próxima a los grandes negocios particulares y de grupo, que a la promesa de velar por el bien de la comunidad).

Y no pudieron, toda vez que sin recato, escrúpulos o pudor, entregaron el patrimonio nacional a los capitales llamados “buitres”, porque acuden a disfrutar los despojos de países en quiebra.

Cinco ex presidentes, que aunque de partidos diferentes, coincidieron en destruir la economía nacional bajo el pretexto de incorporar el país a la globalización rapaz e inhumana.

Ahora sabemos que los neoliberales estuvieron en un tris de terminar con México. Para fortuna apareció AMLO, cuya terquedad rindió frutos el pasado julio y ahora levanta la bandera de la revancha social.

Por supuesto el presidente no acepta que esto sea una venganza, pero en realidad lo es. No se puede interpretar de otra forma cuando las mayorías tomaron el mando y ahora definen el rumbo, sin importar obstáculo por difícil que parezca.

Esto apenas comienza. Y no es fortuito que grupos de influencia social o política rindan sus armas. Como no lo es que hagan lo mismo, algunos que desde la perspectiva económica apostaron al desastre ante la victoria de MORENA.

Penoso por otra parte, es el desprestigio de personajes de la cultura al servicio del poder político y del dinero. Ellos, que tratados como semidioses durante el neoliberalismo, ahora deben sufrir el escarnio popular.

Y no solo eso, sino enfrentar el escándalo en una sociedad que en el pasado reciente no se atrevía a tocar su vanidad, ni con el pétalo de la sospecha. Eran “los santones” de opinión acertada y terminante a favor de sus patrones integrantes del sistema.

Ahora resulta que estos “intelectuales orgánicos” resultaron más aprovechados que sus patrocinadores.

(Nota.- En lugar de “aprovechados” quise escribir “trampas” y “vividores”, pero no lo hago por respeto a quienes edificaron ídolos “de tele” que al final resultaron tan falsos, grotescos y maldosos como cualquier villano de película barata o de “ficheras” que no es lo mismo pero como si lo fuera).

EL QUE FIRMA SE LLEVA…

El asunto es que se acabó la pesadilla del neoliberalismo y difícilmente retornará. Al menos la generación presente no tendrá la desdicha de testificar lo que sin duda sería enorme tragedia.

Por otra parte, la promesa “firmada y certificada” por AMLO relativa a la no reelección, significa su convicción plena de cumplir con uno de los principios fundamentales de la Revolución.

Ya sabéis que otro es respetar el sufragio por sobre cualquier interés personal o partidista, como ha de ser en toda democracia que se precie de serlo.

Pero también es la invitación a sus colaboradores para que se comporten a la altura de las circunstancias. Es decir, a que comprendan el momento histórico que vive la república teniéndolos a ellos como ejecutores de una obra largamente acariciada.

Esto apenas empieza, digo, pero los pasos son firmes y decididos. No hay tregua en esta lucha contra el pasado funesto.

De ahí la campaña sucia (una más) contra AMLO de parte del neo-porfirismo. Y es que el temor es mucho.

No era necesario firmar dicha promesa. Es más, la mayoría mexica no requiere tal  documento para confiar en que la Cuarta Transformación irá  más allá del mandato de AMLO.

Y si no, pa’l baile vamos.

Durante la conferencia mañanera de este martes, alguien preguntó al presidente si peligraba la 4T con el probable triunfo de un partido extraño el próximo sexenio.

“Quizá -respondió-, pero les va a ser muy difícil echar atrás lo que estamos haciendo, y lo que vamos a hacer”.

SUCEDE QUE

Dícese que el ex rector Humberto Filizola, es cabeza de un movimiento que persigue viejas glorias. Pue-que sí, pue-que no. Tal vez sea simple nostalgia, o ingratos recuerdos de aquel balonazo que pudo convertirse en gol. ¡Y contra el América!.

Que hablen sus convocados.

Y hasta la próxima.