Entre miles de hombres rudos de la Semar solo Gloria es capaz de pilotar en altamar

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Por Agencias

Ciudad de México.- Aunque no es la capitana del barco, Gloria Pech es la única mujer en la Armada de México que está capacitada para pilotear una embarcación, para llevar el timón en alta mar a donde haga falta y ayudar a marinos, tripulantes de otras naves o turistas que han sufrido algún percance y cuya vida esté en riesgo.

En la Secretaría de Marina (Semar) laboran casi 11 mil mujeres militares y alrededor de 700 civiles. Entre las integrantes de las fuerzas armadas está Rosa María Pérez Oliva, quien se ha convertido en una rescatista especializada en auxiliar a personas en alta mar, descendiendo de un helicóptero.

Desde 2008 la Semar puso en marcha un programa permanente de capacitación en temas de igualdad de género para los integrantes de esta dependencia -lo cual le ha valido para que se le otorguen tres reconocimientos a la institución-, además de que ha permitido que centenares de mujeres ya se hayan graduado como oficiales egresadas de las distintas escuelas navales y se hayan incorporado como oficiales y ocupen puestos de mando, como comandante de algunas aeronaves, o que tengan a su cargo tareas que antes únicamente eran desempeñadas por hombres.

Como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, La Jornada platicó con cuatro mujeres integrantes de la Semar cuyas labores impactan directamente en la sociedad, es el caso de Gloria Pech, quien nació en el estado de Quintana Roo y dirige los controles de una de las llamadas embarcaciones Defender, con las cuales se realizan operaciones de búsqueda y rescate, y llevan a un grupo de marinos hasta el punto que se requiera. Llevo siete años en este puesto y no existen impedimentos para desempeñar mi función, y aunque es difícil, creen que como mujer cuidamos más la embarcación, pues se considera que los hombres suelen ser más rudos.

Rosa María Pérez Oliva afirma: los rescatistas siempre estamos con un equipo en la mano. Y cuando nuestra labor la realizamos desde un helicóptero debemos descender de la aeronave por una cuerda hasta quedar a unos siete metros de altura de la víctima. Luego de hablar con ella para conseguir que se tranquilice, procedemos a aplicar las maniobras de auxilio en altamar. Esto pueden incluir además de la fuerza física y los conocimientos técnicos de un paramédico, el uso de rejillas que sirven de camilla para trasladar al herido a la embarcación o nave que lo llevará a puerto seguro.

Eso no es todo, en la Armada de México existe personal administrativo que realiza otras funciones que son igualmente importantes, la elaboración de los uniformes que cada uno de sus integrantes utilizará para sus distintas funciones, por ejemplo. En los talleres de la fábrica de vestimenta hay mujeres, como Nancy Monterrubio García y Sonia Cinthya Juárez García, quienes participan en estas tareas y se encargan de realizar los trámites o las actividades para que los más de 50 mil marinos utilicen la ropa adecuada. (Gustavo Castillo García/La Jornada).