‘Venao’

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Por Pegaso

Reynosa, Tamaulipas.- Andaba yo volando allá, por el rumbo de la populosa colonia Benito Juárez, cuando mis castos oídos empezaron a escuchar un rítmico sonido que venía del interior de una humilde vivienda: «Que no me digan en la esquina/el venao, el venao/ eso a mí me mortifica/ el venao, el venao».

Confieso que siempre me han intrigado las enigmáticas frases de famosísimas canciones del populacho que, sin embargo, todo mundo baila y disfruta sin importar el sentido de lo que dicen.

Por ejemplo, aquella de la Sonora Dinamita que habla de un negro rabioso que descobija a la negrita quien, asustada, pregunta a su mamá qué acción pretende realizar el ardiente mocetón.

«El Venao», popularizada por el grupo caribeño «Los Cantantes», es una de esas melodías populares que hacen preguntarme: ¿A qué carajos se refieren?

Por principio de cuentas, el autor dice literalmente: «¡Ay, mujer! La gente está diciendo por ahí/que yo soy un venao/y que estoy amarrao».

Pero, ¿qué demontres es un venao?

Busqué y rebusqué en la Enciclopedia Británica y en el Real Diccionario de la Lengua Española y no hallé tal palabra.

Luego me puse a aplicar mis profundos conocimientos en Lingüística Comparativa y pude apreciar la similitud que tiene con otras locuciones, como «pelao», que tampoco está incluida en tan prestigiosas y doctas instituciones.

Se trata, pues, de derivativos de uso popular en el norte del país y otras regiones de América Latina en palabras con termninación «do», en las cuales se elimina la letra «d», como sucede en «pelao», «mondao» o «arrastrao».

Comprendido que fue el significado de la palabreja y al ver que se refería a un venado, proseguí con mis indagaciones, pero ahora en el sentido de la Semiótica.

¿Qué tingados tiene que ver un venado en una cancioncilla del populacho? La letra habla de un individuo que constantemente se ausenta de su casa y su mujer, y al retornar, sus vecinos y amigos le dicen en cada esquina que es un venado.

Para quien no lo sepa, el venado o ciervo es un rumiante de la familia Cervus elaphus, caracterizado por una cornamenta ramificada que puede llegar a tener hasta ocho puntas y es muy codiciado por los cazadores deportivos.

Tiene parentesco con otros cérvidos, como el alce, el caribú y el pudú sudamericano.

Quizás el hecho de que los venados cuenten con largos cuernos resulte en un símil con la situación que vive el protagonista de la canción con su no muy casta esposa.

«Poner los cuernos» es, en ese contexto, el equivalente a decir que hay una infidelidad o un engaño por parte del cónyuge.

Y ahí fue donde me cayó el veinte. Lo que en realidad quiere decir la canción es que cada que el sujeto de marras se va de viaje su vieja aprovecha para refocilarse, sostener actos carnales y gozar de las delicias de Himeneo, todo al mismo tiempo.

No, pos sí. Así con esa sencilla explicación sí le entiendo.

Tras el sesudo y profundo análisis, digno de una tesis doctoral, los dejo con el refrán estilo Pegaso que dice así: «A cierto individuo su consorte le coloca las astas». (A Fulanito su esposa le pone los cuernos).