La izquierda barre con la derecha en las elecciones de España

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Por Agencias

Madrid.- El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y su líder, Pedro Sánchez, cosecharon este domingo una victoria sin paliativos en las elecciones generales, al obtener 123 diputados, con un respaldo de casi siete millones 500 mil ciudadanos. Además, el llamado “bloque de izquierdas” venció holgadamente al “bloque de la derecha”, con lo que se abren varias posibilidades para tejer alianzas de gobierno y buscar la reelección de Sánchez como presidente del gobierno.

“Hemos demostrado a Europa y al mundo que se puede ganar a la reacción y al totalitarismo”, dijo un eufórico líder socialista, que se comprometió “a luchar contra la desigualdad y la injusticia”.

La contraparte de la noche electoral fue el derechista Partido Popular (PP), que obtuvo el peor resultado de su historia, al sumar únicamente 66 diputados -71 menos que en 2016-, con lo que su líder, Pablo Casado, se convirtió en el gran derrotado de los comicios. Los números reflejan el revés del PP: en sólo tres años perdió más de tres millones 600 mil votantes y pasó de representar 33 por ciento del electorado a únicamente 16.7 por ciento.

Las elecciones generales españolas confirmaron que el Congreso de los Diputados estará fragmentado en cinco grandes partidos los próximos cuatro años y el bloque de la “izquierda” o “progresista” arrolló al conservador. Una de las claves fue la alta participación, que superó 75.75 por ciento, es decir que de los 36 millones 800 mil ciudadanos convocados a las urnas acudieron a votar unos 28 millones.

Con 99.63 por ciento de los votos escrutados, el PSOE obtiene 123 diputados; el PP, 66; la formación Ciudadanos (C´s), 57; Unidos Podemos (UP), 42; y la emergente de extrema derecha Vox, 24. Para completar las 350 curules del Congreso están las formaciones autonómicas o nacionalistas: 15 de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), siete de Junts per Catalunya (JxCat), seis del Partido Nacionalista Vasco (PNV), EH-Bildu, cuatro; Coalición Canaria, dos; Navarra Suma, dos y Compromis, uno y el Partido Regionalista de Cantabria (PRC), uno.

La otra gran victoria del PSOE fue que recuperó el control del Senado, que en las últimas legislaturas había estado dominado con mayoría absoluta por el PP. En esta ocasión el PSOE será el grupo mayoritario, con 123 senadores, le seguirá el PP, con 55 (en 2016 obtuvo 130), ERC (10), PNV (9), C´s (3), NA+ (3), JxCat (2), CC (1), EH-Bildu (1) y ASG (1).

Esta cita electoral se presentó como la pugna entre los dos grandes bloques, en el que la izquierda ganó con creces, al sumar en conjunto entre los socialistas y UP 165 diputados, lo que representa el apoyo de más de 11 millones 100 mil personas. Mientras el bloque conservador o “trifachita”, como se le denominó peyorativamente, sumó entre los tres partidos 147 escaños, pero que supone en realidad una cifra similar de 11 millones 100 mil personas.

Con estos resultados, el único que podría buscar la formación de un nuevo gobierno sería el socialista Pedro Sánchez, que ya tiene el compromiso de UP de apoyar un futuro gobierno de “coalición”, y aunque no alcanzan la mayoría absoluta, que está en 176 diputados, sí superarían una eventual investidura en segunda votación por mayoría simple.

Sánchez afirmó eufórico: “El PSOE ha ganado las elecciones generales. Y con ello ha ganado el futuro y ha perdido el pasado. Hay que reivindicar la democracia y la defensa que ha hecho el conjunto del país en defensa de los derechos y las libertades que hemos conseguido juntos estos años. No queremos la involución, la reacción, el retroceso, queremos un país que avance y mire al futuro. También hemos mandado un mensaje nítido a Europa y al mundo, de que se puede ganar a la reacción y al autoritarismo. Hemos ganado las elecciones y vamos a ganar España”.

La imagen de la derrota y la desolación estaba en la sede central del PP, donde no había ningún seguidor, el escenario montado para celebrar estaba vacío. Ahí compareció Pablo Casado, el joven nuevo líder del PP que sustituyó hace menos de un año al ex presidente Mariano Rajoy, quien fue a su vez defenestrado por el socialista Sánchez tras una histórica moción de censura impulsada por los numerosos y graves casos de corrupción en la derecha.

Casado felicitó a su rival y reconoció que “el resultado ha sido muy malo. Al PP le gusta ganar y ganar siempre. Llevamos varias elecciones que estamos perdiendo nuestro apoyo electoral y nos vamos a poner a trabajar desde ahora para recuperar ese apoyo y el espacio del centro-derecha, que al fragmentarse difícilmente se convierte en una opción ganadora”. (Armando G. Tejeda/La Jornada).