Paja

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Por Pegaso

Reynosa, Tamaulipas.- Andaba yo volando por los nubosos cielos de Reynosa, cuando me enteré de la más nueva y nunca vista noticia que se haya publicado jamás en los medios convencionales y redes sociales.

Resulta que una diputada federal de MORENA llamada Geraldine Ponce, presentó una iniciativa para que se pueda castigar a los hombres que se masturban pensando en alguna mujer al alegar que eso equivale a una violación.

Ahora, cuando quieras hacerte una paja, no será lícito pensar en la vecinita, en la amiga o compañera de trabajo, en la mesera del restaurante o en la recepcionista de una compañía porque estarías incurriendo en un ultraje.

Ella, jovenzuela de muy buen ver y mejor tocar, se queja de que constantemente sus compañeros y amigos se provocan autosatisfacción con su imagen que aparece en las redes sociales.

Además, siempre que pasa por en medio de la tribuna de la Cámara de Diputados, siente la mirada lujuriosa de sus pares legisladores sobre sus ebúrneas protuberancias traseras.

Aparte de lo estrambótico de esa propuesta, difícil será para un fiscal determinar si un indiciado tuvo pensamientos lascivos, si no es a confesión de él mismo.

Ahora bien, para sustentar la acusación, una mujer que pasa frente a un sujeto y siente que éste la desviste con la mirada, puede acudir a una Agencia del Ministerio Público y presentar la demanda correspondiente por violación, de acuerdo con la citada Geraldine, que hasta nombre de estrella de televisión tiene.

Eso me recuerda el caso de la joven que pasaba diariamente por frente de donde unos albañiles construían un edificio. Todos los días, uno de ellos le lanzaba un piropo subido de tono de acuerdo con el color de ropa que llevaba, siempre rimando: Por ejemplo, cuando iba de rojo, el pelafustán le gritaba: «¡La de rojo, me la …ojo». Y si iba de verde: «¡La de verde, me la …uerde!», y así, sucesivamente, a cual más corriente y ordinario.

Cansada, le pide consejo a una amiga. La amiga le dice: «Mira, vístete de lapizlázuli y verás que no podrá rimar».

Así lo hace. Al día siguiente pasa con un vaporoso y sugerente vestido lapizlázuli y de pronto escucha que le grita el zafio albañil: «La de lapizlázuli…pues la visto de rojo y me la …ojo!»

Para promocionar la nueva ley, la diputada subió a su feis un anuncio que dice: «Si te masturbas pensando en mi me estás violando». De fondo, una foto grande donde sobresale su cara, con vestimenta blanca de corte deportivo.  Delante del anuncio aparece ella enterita -de cuerpo completo-, vestida de lapizlázuli, mostrando seductora sonrisa, prominentes glúteos, breve cintura y pronunciados pectorales, como tentando a los hombres para que hagan precisamente lo contrario a lo que pretende prohibir.

Yo le daré un consejo mejor. Olvídese de esa absurda iniciativa. Mejor adopte una dieta hipercalórica para ganar de perdido unos veinte kilitos de panza, córtese el sedoso, brillante y lacio pelo y hágase un permanente a la afro, vístase como monja de convento, píntese una verruga en la nariz y renguée al andar.

De esa forma, ningún macho alfa pondrá sus lujuriosos ojos sobre su figura y dejará de sufrir pensando que la están violando.

O váyase a los países árabes, donde no podrá salir ni a la calle sin ir tapada con una cobija y siempre acompañada de su papá o su hermano.

Pienso que los diputados y senadores que se han hecho una paja pensando en ella, no la imaginan sufriendo, sino gozando de lo lindo, así que la respuesta del acusado siempre va a ser la misma: «¡Pe-pe-pero señor juez, en mi sueño ella gemía, pedía más y decía: ¡Oh, my god!¡Oh, my god!»

El letrado no tendrá más remedio que exonerar al inculpado por ser una violación imaginaria consentida por ambas partes.

Y los dejo con el refrán estilo Pegaso que a la letra dice: «Te percibo mayormente alterado que en la víspera». (Te noto más turbado que ayer).