Diplomacia

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Jorge Bladimir Joch

Cd. Victoria, Tamaulipas.- En la medida en que pasen los días o cuando se le antoje al señor Donald Trump, conoceremos otros temas que forman parte del acuerdo para que Estados  Unidos no pusiera aranceles a México a partir del pasado lunes.

Y en realidad no entendemos por qué no se dijo toda la verdad, a menos que sea muy grave la entrega de concesiones que se le hayan hecho al gigante del norte, lo que también deja claro que la comisión negociadora que encabezó el canciller Marcelo Ebrard llego a Washington a hacerlo con miedo, y Trump lo percibió y “sacó raja”.

Pero resulta peor que a pesar de todo lo cedido está latente la aplicación de los aranceles, dependiendo del humor del inquilino de la Casa Blanca y de cómo vaya su situación en la campaña por la reelección.

Total que el gobierno mexicano estará “con el Jesús en la boca” para evadir los aranceles, pero cediendo a los caprichos del sujeto que gobierno al país del norte y que pretende reelegirse con una campaña en la que México  es el más afectado, y desde luego espantado.

Qué lejos están los días en que los presidentes le daban brillo a la diplomacia mexicana, como sucedió con Adolfo López Mateos al ser entrevistado por una revista americana de corte internacional y en donde la pregunta central era ¿Cuál es el principal problema de México? Y Don Adolfo contestó de inmediato: “Ustedes los norteamericanos, que nos dicen que nos van a vender y a como, y que nos van a comprar y a cómo”.

Muchos creyeron que era el inicio de una guerra, pero López Mateos “pintaba su raya” en la relación con Estados Unidos, en la que después tampoco rompió relaciones con Cuba cuando los gringos dieron la orden de hacerlo a todos los países del continente, para hacer efectivo el bloqueo al régimen de Fidel Castro.

El resultado de la actitud digna del presidente mexicano fue una buena relación con el gobierno estadounidense, y fue entonces cuando vino a la ciudad de México  el Presidente John F. Kennedy y en un acto simbólico le devolvió a México “El Chamizal” que en un cambio de curso del río “Bravo” había quedado del lado americano.

Otro caso fue el del Presidente Gustavo Díaz Ordaz, porque los gringos quisieron “sacarle jugo” al gobierno mexicano por el problema del 68, pero Don Gustavo los puso quietos al mostrarles fotografías donde agentes de la CIA “le echaban gasolina” al conflicto estudiantil.

bladijoch@hotmail.com