Soto y Xico ¿por la gubernatura de Tamaulipas?

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Antonio Arratia Tirado

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Ignoro quién ganará o perderá las elecciones de este domingo, pero lo que sí sé es que, unos días después de que la carreta acomode las calabazas, un hecho insólito podría hacer que las mentadas de madre que sentaron sus reales en Victoria se conviertan en un alarido de fiesta casi unánime.

Desde lo más íntimo del círculo en el que retoza el señor de los caballos se robusteció lo que primero fue una especulación, luego una necesidad y posteriormente una urgencia, un sálvese quien pueda.

Más allá del triunfo o la derrota de los candidatos del PAN en Victoria, Xicoténcatl González Uresti será obligado a dejar la presidencia municipal.

Ya ni siquiera es necesario preguntar por qué será echado con todo y chivas.

Hacer el recuento de los daños es ocioso.

Lo cierto es que ya no lo quieren ni en su casa. Y eso no es retórica, porque hasta su familia lo dice fuerte y quedito: está totalmente fuera de control.

Sus aficiones y adicciones lo metieron en su propia nebulosa, inoculado desde los tiempos en que Jaime Rodríguez “El Bronco” le mandó apoyo para su primera venta de garaje por obra y gracia de Egidio Torre Cantú.

Ahí empezó a sentirse el iluminado que todos los victorenses esperaban.

Se entregó, como era el plan, pero se tardó en entregar algunas casas que los amigos le prestaron para ser usadas como cuartos de guerra, las que semanas después seguían siendo usadas en aquelarres orgiásticos. Los enviados de “El Bronco” estaban muy a gusto, pero los dueños de las casas tuvieron que echarlos casi a patadas, ante el enojo de Xicoténcatl González Uresti, postrado como estuvo siempre ante el hoy gobernador de Nuevo León.

Esa aventura lo extravió.

Y se perdió.

Tanto que se quedó solo, rumiando su rencor por las calles de la ciudad que no pudo o no quiso gobernar. Acompañado siempre de escándalos nocturnos, de los que ha sido rescatado incluso por la propia policía.

¿El agua?, ¿los baches?, ¿el PAN?, ¿el pueblo de Victoria? ¡Qué importan!

Señor de señores en el sórdido ambiente de las calles y brechas de Victoria, Xicoténcatl González  Uresti aún guarda un sueño en su nebulosa: la gubernatura de Tamaulipas, como candidato independiente, como su amo y patrón “El Bronco”.

Habrá que verlo, sobre todo porque en esa pesadilla no está solo.

Su presunto rival en esa locura sería alguien de su misma catadura: Arturo Soto Alemán.

¡Pobre Tamaulipas!

Correos: anton5004@hotmail.com y anton5004@gmail.com