Ayer dioses, hoy perseguidos

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Max Ávila

* El columnista es Premio Nacional de Periodismo 2016, autor de las novelas “Erase un periodista” y “Rinconada, la historia prohibida del maestro Ricardo” y del libro de cuentos, “Por acá dejó su alma”.

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Crece la curiosidad por saber hasta dónde llegaría el gobierno de la transformación, respecto de las circunstancias legales que enfrentan algunos personajes relacionados con el neoliberalismo. Entre los cuales destacan cuando menos tres ex presidentes.

Ya sabéis que Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto tienen que ver en el  escándalo que llevó a la cárcel al abogado Juan Collado. Sea que al parecer, están seriamente comprometidos en negocios por donde circulan enormes cantidades de dinero de no muy clara procedencia, pero con destinatarios fácilmente identificables a la vista del portador.

En este sentido, Santiago Nieto, titular de la oficina de investigación financiera de Hacienda, está más que activo, aportando pruebas irrefutables de que en esta clase de negocios algo, o mucho, huele mal…”como que sabe lo que son  sus alas”, en este volar contaminado por la corrupción.

En la estrategia de descubrir la circulación de dinero sucio, difícil será que los responsables la libren, con todo y la importancia que suelen presumir como gente de bien.

Peña Nieto aparece también en el menú de transas elaborado en PEMEX. Emilio Lozoya es de los que mejor lo saben y a los hechos se remite. Por ello no extraña que el abogado del ex director de la dependencia, Javier Coello Trejo, insista en la obligada comparecencia del frívolo ex presidente, así como de Luis Videgaray, “el hombre fuerte” del anterior sexenio.

Ni cómo negar entonces, que la secretaría de Hacienda a través de la oficina de investigación financiera, es el brazo operador que exhibe sin recato el lado más sucio del neoliberalismo, es decir, el de los ilícitos y grandes negocios privados a la sombra del poder público, cuyos beneficiarios tienen nombre y apellido.

Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto, con todas sus debilidades, volvieron a ser humanos, después de haber descendido del reino a que lo condujo el haber sido presidentes de México.

Ya no son dioses, sino de nuevo terrícolas revestidos de toda imaginable ambición.

Y como humanos de nuevo, deben enfrentar la ley.

El asunto es que CSG y EPN, son parte de procesos judiciales que los podrían conducir a vergonzosa situación de delincuentes comunes, sin mediar contemplación alguna de sus  respectivos pasados políticos.

Y esto hay que aplaudirlo, “y con las dos manos”, como dijo aquel. Toda vez que no debemos olvidar su responsabilidad en la crisis y quiebra económica de la república, por un lado. Y por otro, por ser parte esencial de un sistema fallido que condujo a la pobreza a las dos terceras partes de la población mexica.

Y ni modo que sea invento.

“¿TÚ TAMBIEN “CHENTE?”

Sin embargo no solo EPN y CSG están bajo la lupa de la justicia del cambio, ya que también Vicente Fox enfrenta la dureza de Hacienda. (Nota.- en lugar de “dureza”, quise escribir “la furia de Hacienda”, pero temí que Santiago Nieto se ofendiera y pa’ que quiere).

También don Chente digo, es perseguido fiscal. Y todo porque se descubrió incumplimiento en sus deberes hacendarios, sea que evadió impuestos, lo cual señoras, señores, chiquillos y chiquillas, está penado por la ley con alta probabilidad de cárcel.

Recordéis por ejemplo, a las celebridades artísticas colocadas (os), tras las rejas por delito similar.

¿Estarán estos ex presidentes en riesgo de perder su libertad, cual vulgares infractores de la ley?.

La respuesta es afirmativa, siempre y cuando la justicia de la Cuarta Transformación cumpla la obligación de eliminar los privilegios del pasado. Elementos, sospechas y pruebas existen, faltaría solo una pizca de voluntad política.

“LA GAVIOTA” Y LYDIA. LA DIFERENCIA

Mientras tanto, recién fueron asaltadas las residencias de dos damas cuya fama se debe a razones diferentes. Una es la tristemente célebre “casa blanca”, presunta propiedad de “la gaviota” Angélica Rivera, en la capital del país.

Otra está ubicada en puerto Morelos Quintana Roo, y pertenece a Lydia Camacho, esa hermosa mujer defensora de derechos humanos y sobre todo incansable activista contra la pederastia, cuyas investigaciones y denuncias mantienen en la cárcel al empresario Jean Succar Kuri, en tanto huyen de la justicia por el mismo motivo, Kamel Nacif Borges, “el rey de la mezclilla”, y el ex gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, “el gober precioso”.

Las intenciones de los respectivos asaltos fueron diferentes. En “la casa blanca”, los ladrones trataron de robar lo que imaginaron encontrarían, es decir, dinero, joyas, etc.

Pero como dicha residencia está resguardada, los delincuentes no lograron su objetivo, y por el contrario, algunos fueron detenidos.

En cuanto a la residencia de Lydia, sustrajeron documentos, pruebas contra  pederastas, grabaciones, equipo de computación, testimonios e investigaciones relacionadas con el tema, etc., además de causar destrozos.

Dícese que iban por ella, para fortuna no la encontraron.

En este caso es fácil adivinar de dónde provino el patrocinio del ilícito, aunque lo más inexplicable es que para Lydia no exista protección, ni personal ni en sus bienes, tratándose de los riesgos que afronta por la tarea que se echó a cuestas y que le valió, entre otras cosas, el secuestro ordenado justamente desde Puebla por el ex gobernador Marín, a donde fue trasladada desde Quintana Roo, en las peores condiciones humanitarias.

SUCEDE QUE

El fin de semana anterior, durante dos días, celebrose en Jaumave el Concurso nacional de huapango, participando diversos estados con lo mejor de su repertorio en las categorías, desde infantil hasta adultos.

Espectáculo impresionante por su colorido tradicional que sin embargo, no encontró cabida en la difusión de ordinario institucional, o turístico, que pa’l caso es lo mismo.

Qué pena, ahí será pa’ la otra.

Y hasta la próxima.