Alemania bordea la recesión con una caída del PIB del 0,1% y aviva las incertidumbres

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Por Agencia.- La economía alemana se resiente en plena riada de noticias negativas para su potente maquinaria exportadora. El PIB germano cayó una décima en el segundo trimestre del año y abre así la puerta a la recesión tras una década de crecimiento prácticamente ininterrumpido. La Oficina Federal de Estadística apunta a la ralentización del comercio exterior como detonante del retroceso. Con el Brexit brutal cada vez más probable, la guerra comercial haciendo temblar a los mercados y la industria automovilística tocada, los datos de entre abril y junio han evidenciado que la mayor economía de la UE no puede seguir absorbiendo impasible los shocks pese a beneficiarse de la debilidad del euro, un mercado de trabajo boyante que roza el pleno empleo y una política expansiva por parte del Banco Central Europeo.

En la capital alemana, las primeras reacciones no se hicieron esperar. El ministro de Economía, Peter Altmaier, de la conservadora Unión Demócrata Cristiana lo consideró “una señal de alerta”, pero también estimó que la recesión es evitable. “Estamos en una fase de debilitamiento, pero todavía no en una recesión, que podemos evitar si tomamos las medidas adecuadas. La política y la economía deben actuar ahora juntas”, dijo el ministro al diario Bild, desde su retiro vacacional en Saarbrucken, al oeste del país

“La principal razón de la actual debilidad es la caída de la demanda exterior”, dijo Altmaier, quien constató que la industria alemana, orientada a la exportación está especialmente expuesta a los conflictos comerciales. El ministro alemán recordó sin embargo que las turbulencias exteriores contrastan con la estabilidad de la economía interna. “El mercado laboral es todavía fuerte y el consumo interno y la inversión en construcción siguen siendo elevados”, añadió. Alemania registra la tasa de desempleo más baja desde la reunificación a principios de los noventa.

Altmaier indicó que lo que hace falta son medidas de crecimiento que aseguren los puestos de trabajo como beneficios fiscales, en especial para las poderosas pequeñas y medianas empresas alemanas, así como “inversiones en tecnología y economía digital de manera que nuestra economía sea competitiva en el ámbito internacional”.

 

Una portavoz del Gobierno alemán envió en la conferencia de prensa de los miércoles un mensaje de tranquilidad. “La economía alemana se ha debilitado ligeramente en el segundo trimestre, pero el Gobierno todavía espera que la economía alemana crezca a lo largo del año. Eso supondría el décimo año consecutivo de crecimiento”. Y añadió: “El Gobierno no considera necesario tomar medidas para estabilizar la economía”.

Las cifras que hoy se publican no han causado excesiva sorpresa en la capital alemana, donde políticos y analistas advierten desde hace meses de que ha llegado el momento de apretarse el cinturón. Berlín ya había presentado en los últimos meses una ristra de síntomas inquietantes que hacían dudar de la buena salud de sus finanzas. Las exportaciones cayeron en junio un 8%, y la producción industrial un 5,2% ese mismo mes, su mayor descenso desde 2009. El frenazo pone en duda la capacidad de resistencia de una economía que ha sorteado las turbulencias de la Gran Recesión como pocas, con el PIB en positivo en 35 de los últimos 40 trimestres y un progreso medio del 0,5%. «El dato de hoy marca definitivamente el fin de una década dorada», asegura Carsten Brzeski, economista jefe de ING