Preocupa a obispo de Victoria que inseguridad haya llegado hasta dirigentes religiosos

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Por José Gregorio Aguilar

Cd. Victoria, Tamaulipas.- El obispo de la Diócesis de Victoria, Antonio González Sánchez expresó su preocupación porque la inseguridad se ha extendido a las casas de migrantes de Tamaulipas.
González lamentó el secuestro del sacerdote Aarón Méndez, de la Casa del Migrante AMAR de Nuevo Laredo, tema del que admitió no tiene mucho conocimiento.
“No sabía pero qué triste, por más que se diga que la violencia se está acabando la verdad es que está cada vez peor, y no es porque haya sido un sacerdote sino porque los siguen los secuestros, los robos y los homicidios; la inseguridad ahí está en todo nuestro país y en Tamaulipas también, y se acrecienta en la frontera”.
De nueva cuenta criticó y reprobó el nulo apoyo que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ofrece a esos albergues, los que únicamente brindan ayuda humanitaria a los indocumentados que necesitan de un techo o de un pan para alimentarse.
“Se ofrece un apoyo, ayuda humanitaria, no se les cobra nada, simplemente un apoyo a gente que de pronto necesita un techo, sopa caliente; es una obra de caridad que hace la iglesia”.
El obispo consideró inútil pedir a las autoridades federales protección o medidas de seguridad para las casas de migrantes, porque lo que está haciendo la administración es dejar toda la responsabilidad a los gobiernos de los estados.
“No, para qué, esto sería como predicar en el desierto; nuestro Presidente no….”.
Comentó que el acontecimiento de Nuevo Laredo demuestra cómo en todo el país no cesa la escalada de violencia e inseguridad que se refleja en más secuestros, homicidios y extorsiones, entre otros delitos de alto impacto.
El sacerdote Aarón Méndez, de la Casa del Migrante AMAR, fue privado de su libertad la semana pasada por integrantes del crimen organizado.
Los delincuentes aparecieron en el albergue con la intención de llevarse a algunos migrantes cubanos a fin de pedir un rescate por ellos a las familias, pero el religioso se negó a entregarlos y se lo llevaron.