El muro del Barça en Dortmund fue Ter Stegen

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Por Agencia.-

Un coloso alemán desquició a los temibles alemanes en Alemania. El Barcelona empequeñeció en el Westfalenstadion. Los azulgrana sobrevivieron al pim pam pum del Borussia Dortmund porque su portero se levantó como un gigante ante el muro amarillo del temible estadio comercialmente conocido como el Signal Iduna Park. Harto de perder con el Borussia Moënchengladbach, Ter Stegen se reivindicó con el Barcelona en plena polémica con Neuer por la titularidad de la selección de Alemania. Los muchachos de Favre no encontraron la manera de rendir a Ter Stegen.

El meta paró incluso un penalti en una noche de asedio del Borussia Dortmund, al que únicamente le falló la puntería después de exhibir un excelente plan de juego, muy superior al del acomplejado e indefinido Barça. Aunque jugaron dos equipos distintos, el nuevo y el antiguo, sin y con Messi, los azulgrana fueron sometidos desde que en el fiero Dortmund sonó también el You’ll never walk alone, el himno de Anfield, el campo del Liverpool, una muy mala señal para el Barça.

A un partido de alto riesgo en un estadio intimidador, había respondido Valverde con una alineación desafiante y alegre, signo del cambio que vive el Barça. El equipo titular ya no lo condicionaba el adversario sino que el técnico apostó por un equipo estable que necesita ganar automatismos y autoestima mientras aguarda la plena recuperación de su líder Messi. La defensa es la de siempre, formaban tres de los centrocampistas más exquisitos —De Jong, Busquets y Arthur— y Ansu Fati, el azulgrana más joven en debutar en la Champions con 16 años, 10 meses y 14 días, se ganó la continuidad en la delantera con Suárez y Griezmann.

Nadie mejor que el juvenil Ansu Fati, incluso por delante del también jovial Carles Pérez, para combatir la rutina y la inercia de dos buenas temporadas que acabaron malamente en Roma y Liverpool. Hay que agitar el once titular del que han caído ilustres como Rakitic, Sergi Roberto o Arturo Vidal. Iniciado el partido, sin embargo, el juego no se correspondió con el atrevimiento que desprendía el once de Valverde.

Hay tanta querencia en el Barcelona por Ansu Fati que su juego se decantó por el costado derecho, el que ocupaba de salida el extremo, volteado por la zaga del Dortmund. Los azulgrana no atacaban bien y defendían peor, sometidos por la determinación del Borussia Dortmund, fuerte físicamente y vertical, temible en cada ofensiva, pendiente de los movimientos de Reus. El fútbol de los alemanes exigía una respuesta colectiva y a los azulgrana les costó ajustar la presión, evitar la pérdida de la pelota, jugar como una unidad en la cancha del Dortmund. A pesar de las correcciones de Arthur y del intervencionismo de Griezmann, el equipo se volvió a partir, muy separadas sus líneas, descolgados los puntas, todos pendientes de Ter Stegen.

La lesión de Alba
Apretaban más y mejor los alemanes y suya fue la mejor ocasión en un disparo de Reus que sacó Ter Stegen. Los azulgrana tocaban para no llegar a ningún sitio, demasiado chatos frente a un rival afilado, punzante por las bandas, siempre a punto para acabar la jugada como demandaba Favre. La lesión de Alba complicó un poco más la vida al Barça porque se quedó sin lateral zurdo por el descarte previo de Junior. Ansu Fati se pasó entonces al costado izquierdo y oxigenó durante un rato el juego del Barcelona.

La zaga alemana pareció más permeable incluso que la azulgrana, sobre todo en las acciones a balón parado, el recurso del Barça ante la falta de tiro al arco de Bürki. Ningún equipo encontraba sostén en el medio campo para gobernar un partido muy cambiante ante la expectación del Signal Iduna Park. La hinchada despertó a su equipo a la salida del descanso mientras calentaba Messi. Muy tibios, a los barcelonistas les quemaba el cuero, erráticos en la entrega, la munición que aguardaban los chicos de Favre.

Insistió el Dortmund con mucho ritmo y el Barça acabó por ceder en un pisotón de Semedo a Jadon Sancho. Reus tiró el penalti y Ter Stegen replicó con una parada soberbia por el rechace y por cómo atrapó después la pelota que intentaba remachar la figura del Dortmund. A Valverde no le quedó más remedio que mover el banquillo con Rakitic y Messi, sustituto de Ansu Fati, más jugador de equipo que solista en la Champions. No hubo manera porque al Barça le faltaban piernas y cabeza, agresividad con el cuero, mientras Jadon desequilibraba para que remataran Reus y Alcácer. Apareció la versión antigua del Barça, la de un equipo largo y quebrado, superado siempre por los laterales rivales, refugiado en las áreas, pendiente de su portero y del reaparecido Messi.

El 10 tuvo un último remate después de un surtido de tiros en el arco de Ter Stegen. Al Dortmund le faltó el gol de Alcácer mientras el Barça continuó sin marcar ni ganar en cancha ajena como es costumbre en la Champions. Ni nuevos ni viejos cambian el rumbo de un equipo entregado a Ter Stegen, el mejor alemán, el muro en Dortmund.