Mamacitas

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Por Pegaso

Reynosa, Tamaulipas.- Intensifica AMLO el combate contra la delincuencia organizada al aumentar el número de veces que les pide que se porten bien y que le hagan caso a su mamacita.

Lo que empieza a ser un escarnio y burla pública hacia el acartonado, terco y tozudo Pejidente, se está convirtiendo en una mina de oro para los «fifís» que quieren verlo fuera de Palacio Nacional, y están explotando al máximo las regadas de tepache que hace cada que abre la buchaca, sea en las mañaneras o en cualquiera de sus giras por el interior de la República.

Porque por un lado mantiene al Ejército y a las fuerzas federales inactivos contra los malos, dejando que la grosera muchedumbre les saque la lengua, los insulte y los agreda, y por el otro lado impulsa leyes punitivas que ponen al ciudadano trabajador y honrado bajo la lupa de la sospecha.

Un amigo me dijo: Ahora ya no estás considerado como contribuyente, sino como evasor fiscal, hasta que demuestres lo contrario.

Y mientras la ley garrote se afina contra los ciudadanos, AMLO no se cansa de decirles a los mañosos: «Ya no hagan eso, pórtense bien, hagan lo que les dice su jefecita chula».

¿Y las mamás de los desaparecidos? ¿Y las de los policías o soldados que caen en el combate a la narcoviolencia?

Vi un video esta mañana, luego de mi vuelo matutino, donde un tipo que se identifica como ex trabajador del IMSS se refiere al Pejidente con un tono sumamente molesto y ofensivo, utilizando incluso palabras altisonantes, debido a que no hay medicinas para diabéticos, hipertensos, para hemodiálisis y otras muchas enfermedades que están acabando con la población más débil. (¿Eugenesia en ciernes?).

Todo eso está induciendo a pensar, no a los fifís o a los que están en contra de AMLO por sistema o por intereses de partido, sino a los analistas políticos imparciales, que de alguna manera El Peje tiene compromisos con el lado oscuro.

Quizá pueda negarlo, pero los hechos dicen otra cosa.

Como dice el dicho: «No dejes que tu mano derecha sepa lo que hace tu mano izquierda».

Hay quienes ya piensan que hay un acuerdo de facto con la delincuencia organizada y hasta sospechan que ésta dio su voto corporativo a AMLO para hacerlo ganar, ya que desde campaña les ofrecía amnistía y también pretendía convertirlos en empresarios honorables, como en su momento trascendió a la opinión pública.

A mí me cae bien El Peje. No tengo nada contra él, pero veo que cada vez más seguido comete errores garrafales y a veces pienso que tiene conectada la lengua con el esfínter anal, porque cada que habla la defeca.

En su afán de imponer a los mexicanos una austeridad de monje capuchino, no mide las consecuencias. En su intención de erradicar la corrupción, está dejando que mueran niños, ancianos y diabéticos en los hospitales, sin medicamentos ni nada.

Mientras tanto, en alguna ranchería, ese mismo pueblo que lo defiende y que lo llevó al poder atacar a la soldadesca, ridiculizándolos ante el mundo.

La pregunta es, ¿hasta cuándo aguantarán los recios militares que los escupan y les saquen la lengua? Adiestrados para ser máquinas de muerte, difícilmente se aguantan las ganas de zorrajarle un balazo a la turba manipulada por los delincuentes.

Llegará el momento en que se harten y empiecen a disparar a discreción sobre las masas. Y entonces sí, los pobrecitos guachicoleros y la gente que es usada como carne de cañón saltarán con lágrimas en los ojos y las vestiduras rasgadas, denunciando a la opinión pública mundial que fueron asesinados por la soldadesca.

Y esa será la mejor arma para los «fifís» que buscan una asonada o un golpe de Estado.

Vámonos con el refrán estilo Pegaso que dice: «El individuo valeroso permanece con signos vitales hasta en tanto así lo resuelva el medroso». (El valiente vive hasta que el cobarde quiere).