Nalguita

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Por Pegaso

Reynosa, Tamaulipas.- Desde acá arriba, rodeado de cúmulos, estratocúmulos y cirros, me rio y me carcajio de las simpatiquísimas expresiones del Doctor Mireles quien, en un evento público, llamó «pirujas» a las queridas de algunos derechohabientes que pretenden que se les incluya en el padrón de afiliados al ISSSTE de Michoacán, y también dijo que alguien le pidió una plaza en esa delegación para «una nalguita» que tenía.

De inmediato ardió Troya. Se le fueron a la yugular al pobre galeno de rancho por no saber expresarse en público.

José Manuel Mireles Valverde, mejor conocido como «El Dr. Mireles», saltó a la fama hace algunos años cuando creó el primer grupo de autodefensas contra la delincuencia organizada de Michoacán encabezada en ese entonces por «La Tuta».

Vino a Reynosa el año pasado para dar una «conferencia magistral» sobre el tan llevado y traído tema de los autodefensas, invitado por el Rector de la Universidad del Norte de Tamaulipas, Francisco Chavira.

Unos meses después, el mismo Chavira lo promovió para que fuera el próximo Coordinador Nacional del Sistema de Atención a Víctimas, pero a final de cuentas El Pejidente le dio la Delegación del ISSSTE en Michoacán para que no siguiera chingando.

Recuerdo que en la rueda de prensa que «dictó» en un salón de la UNT, ubicado en la calle Pedro J. Méndez con Porfirio Díaz, abusó de términos coloquiales y prosaicos, como «cabrón», «chingón», «hijos de la chingada» y otros voquibles similares, lo que da una idea del nivel de cultura que tiene el misógino personaje.

Horas después de sus exabruptos, la noticia llegó a oídos del Pejidente, quien al escuchar las floridas expresiones del «Dr. Mireles», le ordenó que de inmediato ofreciera una disculpa pública, cosa que hizo de volada bajo el argumento que sus palabras fueron sacadas de contexto.

La verdad es que, en el servicio público, y sobre todo cuando se trata de mensajes que llegan a un gran número de personas, es necesario cuidar las palabras.

«El Dr. Mireles» está en la cuerda floja y no tarda en caer. Dudo mucho que le vuelvan a confiar un cargo público.

En caso de que no sea así, le recomiendo que sustituya las palabras impublicables por otras socialmente más aceptadas.

Por ejemplo, en lugar de «piruja», puede decir: «Mujer de la vida galante»; y en lugar de «nalguita», lo mejor es decir: «Un pequeño glúteo de género femenino».

Si el «Dr. Mireles» está leyendo esta colaboración o si alguien lo conoce y se la hace llegar, Pegaso le ofrece una pequeña lista de términos soeces transliterados a palabras culteranas. Quizás en el futuro le puedan servir para que deje de hacer el ridículo con tanta frecuencia:

-Güey: Ejemplar añejo del cuadrúpedo de nombre científico Bos taurus.

-Cabrón: Macho cabrío.

-Chingar: Acto de fastidiar.

-Pendejo: Vello púbico.

-Pedo: Flatulencia.

Y así, sucesivamente. Esperamos que le sean de utilidad estas sugerencias.

En caso contrario, le recomiendo que se regrese a seguir liderando a los autodefensas, porque ya se empiezan a fortalecer nuevamente los grupos delictivos en Michoacán.

Va el refrán estilo Pegaso: «¿Con tal pequeña cavidad oral engulles tus alimentos?» (¿Con esa boquita comes?)