Ricardo -traidor- Monreal

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Max Ávila

* El columnista es Premio Nacional de Periodismo 2016, autor de las novelas “Erase un Periodista” y “Rinconada, la historia prohibida del maestro Ricardo” y del libro de cuentos, “Por acá dejó su alma”.

Cd. Victoria, Tamaulipas.- El presidente de la república llegó a su primer informe con una aceptación en promedio del 72 por ciento. Esto si consideramos las últimas encuestas, realizadas por Reforma y El Universal que varían entre el 70 y el 74. Incluye la variante de que dos de cada tres mexicanos votarían para que AMLO gobierne el sexenio completo, llegado el proceso de revocación de mandato, que al parecer sucederá en el 2021.

Está claro entonces, que Andrés Manuel no tiene problemas con la paisanada que en su mayoría lo respaldan sin excusa ni pretexto, tomando en cuenta que los compromisos de campaña se van cumpliendo. Algunos con más rapidez que otros, pero de que se van cumpliendo, eso-que-ni qué.

Ya sabéis que los más pasionales adversarios se localizan en la ultraderecha reaccionaria, los cuales siguen apostando alma, corazón y capital para echarlo del poder, y regresar al neoliberalismo.

Este domingo, durante su mensaje a la nación, AMLO recordó las palabras de Juárez respecto de que “el triunfo de la reacción, era moralmente imposible”.

Sin embargo lo anterior (por la imposibilidad de suceder en largo tiempo), no es “lo más pior”, cuando el gobierno enfrenta peligrosa crisis donde menos debiera, es decir, en MORENA. Y es que varias de las figuras más relevantes se están dando con todo, al grado de que AMLO anticipó que si el partido “se echa a perder”, se vería en la necesidad de renunciar a su militancia.

Y ni cómo ignorar que Andrés Manuel es el motor de una organización concebida para gobernar en forma democrática, sin corrupción ni diferencias entre los mexicanos.

Si AMLO se retira, MORENA desaparece, así de real.

Por supuesto que la batalla interna es por los cargos y el poder, sin embargo pareciera que también los rencores y las envidias aplican.

En este sentido el escribidor está cierto que Ricardo Monreal Ávila (lástima de segundo apelativo) es el provocador de siempre. Lo aprendió bien en el PRI y lo practica en MORENA, como si se tratara del disfrute pleno de su vocación revanchista y traidora.

Y todo empezó al sentirse marginado de la candidatura al gobierno de la CDMX, ante la decisión de AMLO por apoyar a Claudia Sheinbaum. El berrinche de Monreal fue público, al igual que el coqueteo con otros partidos, incluso con el PRD, para abanderar su causa.

Ya sabemos que al final recibió la senaduría y el liderazgo mayoritario como premios de consolación, pero es evidente que desea mucho más.

¿Y qué es  eso de “mucho más”?.

Elemental, la candidatura presidencial para la que trabaja desde ahora, con alta dosis de insidia y rencor.

El primer paso es el control de MORENA, para lo cual entabló fiera guerra contra Yeidckol Polevnsky, quien podría repetir en el liderazgo, lo que de ninguna manera conviene a Ricardo.

La combate desde cualquier tribuna, utilizando entre otros a Alejandro Rojas Díaz Durán, francotirador hecho a imagen y semejanza, cuyos ataques a la Polevnsky fueron y son materia de escándalo ampliamente explotada (por obvias razones), en diversos medios.

Sobre todo aquí en Tamaulipas, donde fue acusada hasta de comerciar candidaturas al congreso local. Vaya usted a saber si fue calumnia o no, pero de lo que no hay duda, es que la mujer resultó “tiznada”.

CONTRA TODOS

Pero como le digo, Monreal tiene oficio de provocador, también cazó pleito con Martí Batres Guadarrama, uno de los más leales a AMLO y quién como sabéis, presidió la Cámara de Senadores hasta el último de agosto.

Pretendió reelegirse pero Monreal le metió zancadilla, operando la candidatura de Mónica Fernández Balboa (fue pública la presunción de la compra de votos a su favor), creando el respectivo escándalo, en tanto los adversarios del gobierno morenista echaban las campanas a vuelo.

Fue electa Mónica Fernández el 19 del mes anterior.

El problema persistió obligando la intervención de la Comisión de Honor y Justicia de MORENA, ante presuntas irregularidades denunciadas por Batres.

Total se repuso la elección, sin la participación de Batres, que realizada este sábado, ratificó el triunfo de Mónica Fernández quien dirigirá los trabajos de la asamblea durante el segundo año de ejercicio de la LX1V legislatura.

Al margen de la perversidad de Monreal (quien no desea que Batres le haga sombra en el senado), se reconoce a Mónica como una brillante tabasqueña, licenciada en arquitectura (Univ. de Guadalajara), y estudios de lengua y civilización francesa, (La Sorbonne, Paris).

Aunque no creemos que importe, pero hay que decir que ella está casada desde 2014 con Carlos Rojas Gutiérrez, funcionario en los gobiernos de Salinas y Zedillo.

Este Carlos Rojas, sucedió a Luis Donaldo Colosio como secretario de Desarrollo Social cuando el sonorense fue nominado candidato del PRI a la presidencia de la república.

En cuanto a Monreal, no será extraño que busque la oportunidad  de golpear tanto a Alejandro Encinas como a Marcelo Ebrard (sobre todo a este último), quienes por su trabajo y seriedad, cuentan entre los probables aspirantes a suceder a AMLO.

Habrá que incluir a Claudia Sheinbaum con suficientes méritos y carisma, además de honestidad a toda prueba.

Usted dirá que falta mucho tiempo y tiene razón, pero se ve y se siente que a Monreal mucho le interesa eliminar a la brevedad,  a cuanto adversario se cruce en su tormentoso camino hacia la candidatura presidencial.

Es parte de lo aprendido en el PRI.

SUCEDE QUE

Y, “ya entraos en gastos”, no es ocioso recordar que el senador Américo Villarreal Anaya, es orgulloso discípulo de Monreal en Tamaulipas. Sea el alumno deseoso de aprender cuanto antes las “mañas” de su maestro…sea para practicarlas “con toda pulcritud”, cuando los tiempos lo demanden.

Con eso de que Américo (el gran error de AMLO), sueña con la gubernatura.

Disculpe, pero sería masoquismo…y luego con tanto loco que deja la canícula.

Y hasta la próxima.