De poder a poder

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Max Ávila

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Sorprende la discusión entre el ministro (que lo es desde el 2009), y recién ahora presidente de la SCJN, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea (así se llama), y Felipe Calderón, respecto de los tristes hechos donde murieran 49 entre niños y niñas, en una guardería subrogada por el IMSS a una prima de Margarita Zavala, en Hermosillo Sonora.

Y también sobre Florence Cassez, aquella francesita liberada tras comprobarse irregularidades en su detención. Recordéis que se trató de simulaciones cinematográficas muy parecidas a una serie policiaca de los años sesentas…nada más faltó “Santo, el enmascarado de Plata”, quizá no lo hizo porque en el sexenio calderonista ya había fallecido. (Solo que por eso haya sido).

Zaldívar Lelo (¡que así se apellida pues!), asegura que el ex presidente lo presionó, se entiende, que para emitir su voto para no dañar ni el patrimonio ni el prestigio de la familiar de la ex primera dama, en el primero de los casos y en el segundo, a efecto de presumir al mundo que por estos andurriales el dicho régimen panista, respetaba los derechos humanos, sobre todo de la delincuencia extranjera. No faltaba más.

A pesar del gran favor de FCH, ya instalada en su patria, la tal Cassez puso “como palo de perico” al gobierno mexica. Y hasta escribió un libro donde de salvaje no baja a la justicia nacional.

No olvidéis que la Florence estuvo acusada de secuestro con violencia comprobada, aun así obtuvo su libertad gracias a  don Felipe y desde luego al voto de Zaldívar y la mayoría de sus colegas ministros.

Y uno se pregunta: ¿Por qué el ahora presidente de la SCJN no lo denunció en su momento?…¿acaso porque FCH fue quien lo propuso para el jugoso cargo de ministro?.

La discusión seguirá muy a tono con la crisis de credibilidad que parece envolver al poder judicial, agravada como sabéis, con la suspensión de Jorge Arturo Camero Ocampo, magistrado del Décimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa, además, Presidente del Colegio Nacional de Magistrados y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación…nada más.

Sea que no se trata de cualquier hijo de vecino, sino de un miembro distinguido de la aristocracia burocrática.

Se le acusa de inconsistencias graves en su situación económica. Lo que en cristiano significa corrupción vil.

De manera que el poder Judicial en México está en el ojo del huracán, o en el centro del escándalo que no es lo mismo pero es igual. Fue necesario que López Obrador mostrara algunos detalles del quehacer de sus integrantes (“con el debido respeto”, dice), para que se advirtiera que la señalada institución no camina ciertamente, por el rumbo de la Cuarta Transformación.

Al contrario, pareciera que en lugar de actuar como real equilibrio de poder, buscara dificultar el ejercicio de la administración pública, “es una supongancia” nada más. Es lo que aparenta, aunque son demasiadas las coincidencias en tal sentido, y es lo que llama la atención.

El asunto es que la república tiene bajo la mira a jueces, magistrados y ministros por diversas razones.

Entre ellas; (hay que insistir), está la liberación de algunos considerados como partícipes en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, justo cuando sus familias mantienen viva esperanza de que los hechos sean aclarados debidamente por el gobierno democrático encabezado por AMLO.

Y quién no las iba a comprender (a las familias), sino alguien que por tantos años padeció la represión del neoliberalismo, como el actual presidente de México.

Es la oportunidad de conocer la verdad, aunque frente a ello las familias encontraron una primera e ilógica respuesta en  la liberación de implicados en los lamentables hechos. Algunos confesos o “testigos”, que contribuyeron a fabricar la dichosa “verdad histórica” enarbolada por el anterior gobierno y grotescamente defendida por Jesús Murillo Karam.

Aunque ya sabéis que esta historia también tiene que ver por la inusitada renuncia de Eduardo Medina Mora, el ex ministro llegado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como presunto “infiltrado” por grupos de poder político y económico. Sea propuesto nada menos que por Enrique Peña Nieto.

En este sentido evidencias hubo, cuando “descongeló” cuentas bancarias de personajes bajo juicio y algunos de sus familiares, a pesar del berrinche de Santiago Nieto, el terrible titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la secretaría de Hacienda.

Por supuesto se trató de alivianar la situación jurídica de ex funcionarios como Emilio Lozoya o el influyente Juan Collado.

                                   EL INCANSABLE

Por otra parte, durante el fin de semana AMLO anduvo por Sinaloa. Fue en Guasave donde reinauguró un parque de beisbol profesional. Creo que “Algodoneros” llaman al equipo local.

Tocó al presidente lanzar “la primera bola”, ante miles de fanáticos que de nuevo disfrutarán su deporte favorito.

Hasta aquí la nota social.

En otro sentido, de nuevo falló el pronóstico de los malintencionados o “mala entraña”, quienes suponían que AMLO no pasaría la prueba de pararse ante anónima multitud sin que lo abuchearan, como suele suceder a cualquier político.

Pero fue lo contrario, cuando el público agradeció, no solo la obra en cuestión, sino los hechos que avalan el avance de la Cuarta Transformación.

Y eso que el gobernador Quirino Ordaz Coppel es del PRI. Y deje, hasta lo consideran el mejor de la república…y sus publicistas, hasta del planeta Tierra y sus alrededores.

El asunto es que el incansable AMLO va dejando huella donde aparece.

Por esto resulta inconcebible que MORENA no se encuentre a su altura. “Nomás dando de qué hablar”, como dijo aquel, cuando no dejan de rasguñarse la Yeidckol Polevnsky, Ricardo Monreal Ávila y hasta Mario Delgado.

Y no es todo cuando dicho partido se observa abandonado, dividido y hasta humillado, cual sucede en Tamaulipas.

Y ni modo que sea invento.

SUCEDE QUE

Ya en serio, ¿usted cree que los funcionarios públicos obedecerán la ley en cuanto a que ninguno deberá ganar más de 108 mil pesos mensuales?. En lo cortito será muy fácil comprobarlo, digo yo.

Y hasta la próxima.