Espías israelíes tienen pruebas de sobornos millonarios en Pemex en sexenio de EPN

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Por Agencias

Ciudad de México.- Durante la gestión de Enrique
Peña Nieto, funcionarios de Pemex cobraron sobornos a través de familiares
conocidos como “operadores” y “aliados”, o mediante consultorías apócrifas
creadas para lavar dinero, según aseveró un ex alto funcionario de la petrolera
grabado de manera clandestina por una empresa de espionaje israelí.

De acuerdo con fragmentos de las grabaciones, que el
Wall Street Journal publicó hoy, José Carlos Pacheco Ledesema, entonces
coordinador ejecutivo de Pemex Perforación y Servicios, reconoció en octubre de
2017 que “en teoría (los sobornos) se presentan como ‘bonos de éxito’, porque
nadie quiere correr el riesgo de que montos empiecen a aparecer como si fueran,
digamos, un porcentaje respecto a un contrato”.

Abundó: “Hay directores adjuntos, por ejemplo, cuyo
hijo es el responsable” de recibir los sobornos, y “a menudo todo mundo lo
sabe”.

En ese instante, Pacheco tenía frente a él dos
personajes quiénes se hicieron pasar por intermediarios de un inversionista de
los Emiratos Árabes Unidos interesado en comprar la empresa Integradora de
Servicios Petroleros Oro Negro, propiedad de Gonzalo Gil White y José Antonio
Cañedo White, respectivos hijo y sobrino de Francisco Gil Díaz.

En realidad, estas dos personas eran empleados de la
empresa israelí Black Cube, que Oro Negro había contratado para recabar
evidencias contra Pemex; en aquel entonces, Oro Negro se encontraba en concurso
mercantil después que Pemex dejara de otorgarle contratos multimillonarios por
la renta de plataformas petroleras.

Los agentes privados preguntaron a Pacheco sobre las
razones por las cuales Pemex canceló los contratos de exploración a Oro Negro y
sus dueños.

“Creo que, en realidad, más que de orgullo se trató
de un problema económico”, dijo. Y, preguntado si perdieron la empresa por no
pagar sobornos, reviró: “No tenían dinero, esto es el principal problema”.

Según el WSJ, Oro Negro –cuyo dueño, Gil White es
prófugo de la justicia y buscado por Interpol desde el pasado 3 de septiembre–
interpuso una demanda contra el gobierno mexicano por 700 millones de dólares,
la cual fue admitida en un panel de arbitraje.

Dicha demanda plantea que el gobierno mexicano se
puso de acuerdo con la empresa rival Seamex para hundir su empresa y hacerse
con sus plataformas.

El rotativo estadunidense plantea que el caso Oro
Negro forma parte de la investigación sobre presuntas irregularidades cometidas
en Pemex desde enero de 2012, que el gobierno de Estados Unidos lanzó en mayo
pasado, y que Proceso reveló en septiembre pasado.

Entre los casos que se encuentran bajo investigación
destacan las compraventas irregulares de las plantas de fertilizantes
Agronitrogenados y Grupo Fertinal, así como los presuntos pagos de sobornos
realizados por la empresa brasileña Odebrecht a Emilio Lozoya.

De acuerdo con un oficio en poder de este semanario,
la SEC constituyó un grupo de 26 especialistas en delitos financieros y le encargó
una “investigación privada” sobre Pemex, la cual abarca virtualmente todas las
irregularidades perpetradas durante las administraciones de Juan José Suárez
Coppel, Emilio Lozoya Austin, José Antonio González Anaya y Carlos Alberto
Treviño Medina, los sucesivos directores generales de la petrolera.

Entre los investigadores destacan Charles Cain,
quien dirige la unidad encargada de aplicar la Ley de Prácticas Corruptas en el
Extranjero (ley antisoborno); Eric Bustillo, director regional de la oficina de
la SEC en Miami; así como Ernesto Palacios y Thierry Olivier Desmet, los
agentes que condujeron la investigación sobre Braskem, una filial de Odebrecht.

“La investigación de Estados Unidos y el juicio de
Oro Negro vienen en un momento delicado para Pemex, que batalla para resolver
la disminución de su producción y su deuda de 100 mil millones de dólares, la
más amplia en la industria petrolera global”, subraya el periódico.

Y añade: “Cualquier golpe financiero por casos de
corrupción podría estirar las finanzas de la empresa en un momento en que las
agencias de calificación crediticia están considerando degradar su deuda como
basura, lo que elevaría los costos de los préstamos y agravaría la presión”.
(Mathieu Tourliere/Apro).