No es la justicia, son ellos…

0
181

Max Ávila

* El columnista es Premio Nacional de Periodismo 2016, autor de las novelas “Erase un Periodista” y “Rinconada, la historia prohibida del maestro Ricardo” y del libro de cuentos, “Por acá dejó su alma”.

Cd. Victoria, Tamaulipas.- La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no transita por sus mejores momentos.

Como institución es respetable, aunque algunos de sus integrantes sean calificados de lo contrario, por decisiones que originan suspicacias.

Como la liberación de presuntos involucrados en la desaparición de los 43 normalistas, el “descongelamiento” de cuentas bancarias de personajes bajo juicios de corrupción o “lavado”, la devolución de bienes incautados cuyos orígenes son harto sospechosos, etc.

Capítulo aparte, aunque de la misma historia, ha sido la sistemática oposición a la disminución de sueldos a sus majestades los ministros, que sobrepasan, dicen, los 600 mil pesos mensuales.

En este sentido AMLO se cansa de enviarles velados mensajes respecto de que “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”. La respuesta llega mediante sendos amparos que mantienen el privilegio salarial.

Ha sido permanente la confrontación entre los poderes Judicial y Ejecutivo desde iniciada la Cuarta Transformación. Y por lo que se observa, seguirá por tiempo indefinido.

El asunto es que la SCJN parece no transcurrir por su mejor época.

El último escándalo que envuelve al ex ministro Eduardo Medina Mora lo confirma.

Ahora sabemos que su renuncia obedece a la investigación por “lavado”, de parte de la Unidad de Investigación Financiera de Hacienda, “capitaneada” por el terrible Santiago Nieto.

Se trata de depósitos millonarios en dólares y libras esterlinas en sus cuentas, que no corresponden a la suma de lo devengado, en los distintos cargos ejercidos a partir del gobierno de Vicente Fox, donde se desempeñó como director del CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional 2000-05), y Secretario de Seguridad Pública (2005-06).

Tampoco en los cargos durante el gobierno de Felipe Calderón, como Procurador de Justicia (2006-09) y embajador en Reino Unido y E.U.

Y menos lo devengado como Ministro de la SCJN, cargo que como sabéis, fue logrado gracias a la imposición de Enrique Peña Nieto, ignorando las recomendaciones de especialistas, en sentido de que otros profesionistas contaban con merecimientos mayores.

El hecho fue calificado de ofensivo para el Poder Judicial y sin embargo se acató con humildad y obediencia ante el super poder Ejecutivo.

De manera que sumando “y bajando el cero”, la secretaría de Hacienda comprobó que las cuentas de Medina Mora no cuadraban.

Entonces Santiago Nieto decidió investigarlo y turnar la denuncia respectiva a la Fiscalía General de la Nación.

El escribidor supone que Medina Mora fue obligado a renunciar, es probable que por sus compañeros magistrados, a efecto de que la SCJN no sufra mayor deterioro. Sin embargo es evidente que el daño es irreversible.

Eduardo Medina Mora fue procurador de Justicia, entre los años 2006-09. Es decir, durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.

Se destaca lo anterior porque el 15 de marzo del 2007 al chino Zhenli Ye Gon le fueron decomisados 205 millones de dólares en efectivo y diversas cantidades en libras esterlinas y moneda nacional.

Es decir, cuando el ahora ex ministro se desempeñaba como Procurador. Viene a mención toda vez que Zhenli Ye Gon recién declaró que en el decomiso en cuestión, faltaron 70 millones de dólares, valiosas joyas y hasta lingotes de oro.

Ahora con la famita alcanzada por Medina Mora, es de creer que mucho sabe de la cuantiosa desaparición. ¿Usted cree que Calderón no estuvo enterado?. ¿Y qué tal que hasta disfrutó de la repartición?. Claro, “es una supongancia”, (como dicen los rancheros), sin más prueba que la intuición pública.

¿Será por ello que desde 2009 hasta 2015 fue enviado por el ex presidente, como embajador, primero al Reino Unido y después a EU?…a lo mejor.

                                               SE FUE TEMO DÍAZ

Este domingo despedimos a Cuauhtémoc Díaz Martínez.

Hasta hace poco supe que estaba enfermo. Dudaba en visitarlo, porque a veces uno no sabe si incomoda en tales circunstancias. Aun así, confiaba en su recuperación por más serios que fueran sus males, atenido a su vigor y disciplina, como deportista que siempre fue.

De los seres cercanos que nos dejan, es común opinar sobre su bondad y ejemplos que heredan.

En el caso de Temo Díaz, no pudo ser más real su generosidad y respeto por la amistad a toda prueba. Siempre sonriente y solidario.

Jamás una ofensa o pensamiento negativo, mejor anécdotas o chistes, con o sin pretexto.

Siempre sonrió a la vida, como si la tomara a broma. Así fue y así lo recordamos sus amigos desde que adolescente llegó, procedente de su Matamoros querido, al lado de sus hermanos, integrantes de aquella alegre tropa conquistadora de horizontes, capitaneados por el Comandante en jefe, el indomable periodista Guadalupe Díaz, creador de otros estilos de comunicación masiva que sorprendieron a la capital de Tamaulipas.

Descanse en paz mi querido Temo. Y a su hermosa familia, con el cariño de siempre,  un abrazo fraterno y solidario.

Y hasta la próxima.