Bolivia, donde hay 3 muertos más, conocen las tanquetas y a las balas les dicen gases

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Por Agencias

La Paz.- En la televisión, los noticieros celebraron
en grande. La pantalla dividida mostraba, del lado izquierdo, un convoy de
pipas de combustibles ingresando a esta capital, escoltado por vehículos
policiales; del otro, escenas de lo que las conductoras llamaban
“enfrentamientos”. Se ufanaban en la explicación: la necesidad de traer
gasolina y gas a la ciudad capital había generado el “choque”. Una locutora
admitía: “Para el desbloqueo, los policías han usado agentes químicos, ha
existido gasificación”.

La “gasificación” fueron balas, helicópteros,
vehículos blindados y militares disparando sobre los habitantes de la ciudad
conurbada de El Alto, en la zona conocida como Senkata, donde los seguidores
del exiliado presidente Evo Morales mantenían un bloqueo en un depósito de
combustibles.

La Defensoría del Pueblo confirmaría más tarde la
muerte de tres personas, así como más de 30 heridos. La primera víctima fue
Dayvi Posto Cusi, de 31 años.

Mientras sus compañeros recibían balas y gases en El
Alto, en La Paz se realizaba la enésima marcha con la exigencia de la renuncia
de la presidente autoproclamada Jeanine Árñez y el retorno de “el Evo”, como le
llaman sus partidarios.

Los frentes se multiplicaban: represión en las
calles, marchas de respaldo a Morales, negociaciones entre la mayoría
legislativa del Movimiento al Socialismo y las fuerzas minoritarias, desabasto
y especulación que mandado al cielo los precios de productos de primera
necesidad.

Y en medio de todo eso, Jeanine Áñez, la
autoproclamada presidente, como personaje de utilería. Ella ha dedicado buena
parte de su tiempo en estos días a tomar protesta a los miembros de su
gabinete. Como se le acabaron los cargos que se repartieron entre los partidos
minoritarios -los ganones fueron Carlos Mesa, ex candidato, y el ultraderechista
Luis Fernando Camacho- ha comenzado a tomar juramento a funcionarios de segundo
nivel. Algunos de ellos, para demostrar que Dios ha vuelto al palacio de
gobierno, han rendido protesta con la señal de la cruz en los labios.

Por los discursos a la hora de los actos
protocolarios, parecería que se preparan para un gobierno de larga duración,
aunque por ley deben convocar a elecciones a la de ya, pues el plazo vence el
22 de enero de 2020.

Entrada la tarde, a unos pasos de las tanquetas, los
diputados del MAS –que viven bajo acoso y han sido abiertamente amenazados con
cárcel por los autores del golpe- ofrecieron una brevísima rueda de prensa.

Aunque el mundo entero ha visto los cuerpos de los
caídos en las protestas en Cochabamba y otros lugares del país, las televisoras
mostraron hoy escenas de ataúdes llenos de ropa, sugiriendo que no murió nadie.
La versión de los golpistas ha sido, sin que hayan concluido los estudios
periciales, que los muertos no cayeron por balas de policías ni militares. Que
se mataron entre ellos, vaya.

Todo, pese a que la propia Fiscalía General y la
Defensoría del Pueblo llevan el siguiente conteo desde que el presidente
Morales salió del país: 27 muertos y más de 400 heridos.

LA CRUZ Y LA TANQUETA

Las calles que confluyen en la Plaza Murillo,
epicentro del poder político boliviano, están llenas de rejas y barricadas.
Sobre una de esas rejas hay un cartel que ordena: “No te canses de orar por
Bolivia… Dios es bueno y Bolivia está en sus manos”.

La fe moverá montañas pero necesita una ayudadita. A
unos pasos del cartel había una tanqueta del Ejército, rodeada de militares.
Varios vehículos similares completaban el escenario en la misma plaza y las
calles adyacentes.

“Es la primera vez que vemos tanquetas aquí”, dijo
un empleado de la Asamblea legislativa.

Los policías antimotines, que en los días pasados se
hicieron cargo de mantener a raya a los manifestantes, fueron desplazados a un
segundo sitio.

Entre dos de las tanquetas está la sede de la
Asamblea Legislativa Plurinacional, donde hoy los legisladores el MAS, partido
del exiliado presidente Evo Morales, se reunieron durante largas horas, entre
ellos y con las fuerzas de la minoritaria oposición.

“Vamos a cumplir con la patria bajo la luz de la
constitución”, dijo la diputada Betty Yañiquez, y le cedió la palabra al
legislador Henry Cabrera, quien informó que el MAS actuará de manera
responsable, que se decidió “reconsiderar la directiva de la Cámara de
Diputados” y reiniciar el trabajo legislativo que ahora está suspendido.

El anuncio central es que hay un principio de
acuerdo para que ambas cámaras, de senadores y diputados, que tendría como fin
“seleccionar y elegir a los nuevos vocales del Tribunal Supremo Electoral,
hombres y mujeres notables que no tengan ningún partido político, a fin que
puedan representar al pueblo boliviano y tengan la alta responsabilidad de
llevar adelante las próximas elecciones”.

El diputado Cabrera dijo también que los vocales de
ese nuevo tribunal tendrían “un plazo máximo de 48 horas para convocar a
elecciones”.

Los legisladores del MAS suspendieron previamente
una sesión convocada para hoy, en la que pretendían, según la prensa local,
rechazar la renuncia de Evo Morales. En aras del diálogo y de encontrar una
salida, dijeron, al tiempo que llamaron a los militares a replegarse.

No les hicieron ningún caso, y este día tres nombres
más se sumaron a la lista de nombres que se puede leer en un altar colocado en
el vestíbulo de la sede legislativa.

Tras la represión en El Alto, un grupo de personas
prendió fuego a la casa de la alcaldesa del lugar, opositora a Morales,
mientras en diversas partes del país se anunciaban nuevos bloqueos y marchas
hacia La Paz.

La Cámara de Diputados fue convocada para este
miércoles por la tarde, pero esta crisis rebasa con mucho los muros de la
Asamblea Legislativa Plurinacional.

Desde México, el presidente Evo Morales –fue
obligado a renunciar y su renuncia no surte efecto en tanto el legislativo no
la acepte- respondió a los hechos de este día con un mensaje al “pueblo
boliviano”: “Este es un gobierno de facto y no de transición. Con represión,
están matando a nuestros hermanos bolivianos. Es un gobierno de traición a la
Patria… En tiempo de dictadura, debemos mantenernos unidos”. (Arturo Cano/La
Jornada).