‘Si por mi fuera’: AMLO

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Azahel Jaramillo H.

Cd. Victoria, Tamaulipas.- El primero de julio de este año, en el marco del primer aniversario de su triunfo rotundo donde 30 millones de mexicanos lo hicimos ganar la Presidencia, el Lic. Andrés Manuel López Obrador, en entrevista con el diario La Jornada, dijo: “Si por mi fuera, yo desaparecía el Ejercito”.

La declaración del Presidente López Obrador no fue hecha en una apresurada entrevista “de banqueta”, ni en la confidencia de una charla privada de Presidente y periodistas. Para nada, el dicho fue dicho, valga la repetición en una entrevista previamente agendada, en Palacio Nacional con periodistas de un periódico apreciado por López Obrador: La Jornada.

En la cabecera de la larga mesa, sentado en emblemática Silla presidencial, con voz clara, hablar pausado y tono firme, expresó: “Si por mi fuera yo desaparecía al Ejercito y lo convertía en Guardia Nacional, es decir declararía que  México es un país pacifista que no necesita Ejército. Y que la defensa de la nación, en el caso de que fuese necesario la haríamos todos mexicanos. Y que el Ejército  y la Marina se conviertan en Guardia Nacional. No lo puedo hacer, porque hay resistencias. Una cosa es lo deseable y otra cosa lo posible… pero ya la creación de una Guardia Nacional es un avance”.  

En este sexenio, ahora en la Cuarta Transformación, de cuando en cuando vemos imágenes de elementos de nuestro Glorioso Ejercito, humillados por manifestantes en las puertas de Palacio Nacional o bien en algunas carreteras y pueblos de México, lo que no  tiene precedentes en los anteriores gobiernos federales tricolores y azules. Es evidente que tienen la orden de no responder con violencia a la violencia.    

El 17 de octubre se produjeron los acontecimientos de Culiacán. El aparato  federal, delante del propio Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas nos da a conocer como fue la escena de captura de Ovidio Guzmán, y su expresión resignada al teléfono, de “Ya paren todo, tranquilos, ya ni modo”. Nos debe empero la “mañanera”, la expresión de Ovidio cuando es liberado por los elementos del Ejército.

Eso fue el 17. De lo que hay referencia es que el marco de un desayuno que encabezó el 22 de octubre el secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval González, el general Carlos Gaytán Ochoa, quien posee una larga trayectoria militar, pronunció un discurso en el que, por una parte afirmó que el Ejecutivo propicia “decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad”.

El general dijo: “Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados”.

“Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento”.

Ante el alto mando militar expresó:   

Se me ha concedido la palabra para expresar ante ustedes, algunas preocupaciones que, en virtud de la situación actual, sin duda, compartimos todos los aquí presentes.

Nos preocupa el México de hoy.

Hoy tenemos un gobierno que representa aproximadamente a 30  millones de mexicanos, cuya esperanza es el cambio.

Es una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.

Ello nos inquieta, nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, fuimos formados con valores… sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país.

Aquí no estamos soslayando la situación real.

Pero estoy convencido que es mi deber, irrenunciable, mantener invariables los principios de honor, valor y lealtad para con el pueblo de México, si!, para con el pueblo de México.

Lo refiero porque más de uno quisiéramos soluciones mágicas, o peor, drásticas, ante un entorno histórico que lo que requiere a gritos, es pacificar, educar y mantener sano a México.

En medio de todo esto, se encuentran los soldados, que siguen ofrendando incluso el sacrificio máximo por México.

¿Quién aquí duda de que se está realizando, desde el Ejército y la Fuerza Aérea, el mejor esfuerzo?

¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido?

He hablado cuidando mis palabras.

Para terminar, reconozco, que no soy quien para hacerlo, ya que están presentes también mis comandantes, mis maestros y mis antiguos.

Pero solicito a todos los presentes, el respaldo y la solidaridad para mi general secretario, Luis Cresencio Sandoval, y desde luego pongo a su entera disposición mis conocimientos, por pocos que sean, y mi experiencia acumulada durante 50 años de servicio, para lo que a bien tenga determinar. (NOS VEMOS)