Inconformes de Chile desean al presidente Piñera un ‘cumpleaños infeliz’

0
166

Por Agencias

Santiago.- Hace 45 días explotó la peor crisis social que ha vivido Chile en tres décadas. Marchas multitudinarias, violencia en las calles y denuncias de abusos policiales se convirtieron en una encerrona para el poder político que ha respondido a un reclamo heterogéneo con gestos que los demandantes consideran insuficientes.

Las manifestaciones se concentraron este domingo en clamar por un «cumpleaños infeliz» al presidente Sebastián Piñera, en el día que cumple 70 años. Cerca de su casa, en un barrio acomodado de Santiago, decenas de manifestantes mostraron su rechazo al derechista frente a un amplio operativo de seguridad que impidió el acercamiento a la residencia.

Miles de ciclistas con banderas chilenas se sumaron como cada domingo a las movilizaciones, que se espera que a última hora del día lleguen al palacio presidencial de La Moneda para reclamar «cambios reales y no por un paracetamol y para la casa», según mensajes lanzados en redes sociales.

Las redes son el canal conductor de una convulsión sin liderazgos políticos visibles que grita su escepticismo frente a las instituciones.

En la última semana, las feministas acapararon titulares y fueron replicadas en varios países alrededor del mundo con una performance de canto y baile que reza: «El Estado opresor es un macho violador».

Después del estallido el 18 de octubre con incendios, destrozos y saqueos, Piñera decretó el estado de emergencia y sacó los militares a la calle por unos días.

Pero tras seis semanas de protestas contra la desigualdad social, Chile cuenta 23 muertos -cinco a manos de fuerzas del Estado- y miles de heridos, casi 300 con lesiones oculares.

Las fuerzas de seguridad son investigadas por más de dos mil casos de violaciones a los derechos humanos, informó la Fiscalía.

Acosado por la potencia del movimiento Chile Despertó, que recibe el apoyo de más del 65 por ciento de la población según la encuestadora Cadem, Piñera, de derecha, enterró su cronograma de gobierno intentando responder a los reclamos.

El presidente anunció una agenda social con un leve aumento de salario mínimo, entre otros puntos, y luego se sumó a un histórico pacto para redactar una nueva Constitución en reemplazo de la heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

El 85 por ciento de los chilenos está de acuerdo con la formulación de una nueva Constitución, según encuesta difundida por Cadem.

Sin embargo, los gestos políticos y las esperanzas de una nueva Carta Magna quedan opacados por la violencia. (Afp).