Negociantes del miedo

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Max Ávila

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Los
conservadores aprovechan el tema de salud pública para golpear a AMLO. Y lo
hacen utilizando los poderosos recursos e instrumentos a su alcance, en el
objetivo de desprestigiar al régimen en un aspecto tan delicado como el
mencionado.

Los reaccionarios pegan donde saben que
duele y su perversidad encuentra eco en un sector de la clase media, cuya
racionalidad obnubilada por la soberbia, no entiende que la justicia social es
radicalmente opuesta a la pobreza y explotación de que ha sido víctima la
mayoría, por parte del neoliberalismo.

Los grupos conservadores, de mentalidad
extranjerizante y moral moldeada por los negocios fáciles y el tráfico de
influencias de ganancias prontas y expeditas al lado de los oportunistas del
poder, no conciben el cumplimento del derecho institucional a la salud de todos
los mexicanos.

Igual que hicieran cuando el presidente
López Mateos dispuso el reparto gratuito de los libros de texto. Entonces los
empresarios no vacilaron en realizar protestas públicas, especialmente en Nuevo
León, incluso amenazando con suspender el pago de impuestos.

No aceptaban que el supremo gobierno
concretara la gratuidad y laicismo de la educación pública. Para fortuna los
últimos vestigios del pensamiento reaccionario están sepultados con la
anulación de la mal llamada “reforma educativa”.

Pero la derecha no descansa. Ahora mismo
confunden a la opinión pública mediante información alejada de la realidad,
respecto del presunto fracaso del Instituto Nacional de Salud para el
Bienestar.

Para el efecto comparan la “efectividad”
del Seguro Popular ya desaparecido, el cual significaba ganancias a
particulares relacionados con funcionarios importantes. En sexenios, cuando
menos en los dos anteriores, aquí en Tamaulipas era público y sabido de
personajes que abastecían sin medida ni concursos, la medicina social. También
se intuía hacia los bolsillos de quiénes iban a parar las ganancias.

De esto, creo, todavía algunos tienen
cuentas pendientes, ya difícilmente cobrables por eso del “borrón y cuenta
nueva” impuesto por la federación.

El asunto es que un grupo de Coparmex,
encabezado por Gustavo de Hoyos Walther, está convertido en adversario
sistemático de AMLO, rechazando todo lo que provenga del medio oficial, sobre
todo donde pareciera que la iniciativa privada ha sido marginada de los
negocios públicos.

Es otro error el creer que los ricos
siempre deben ser los ganones del gasto social, como si el país perteneciera a
la estirpe favorecida durante los negros años de la corrupción.

La clase empresarial es dura para
comprender que los tiempos cambiaron, cuando debiera agradecer que la
transformación republicana se lleva a cabo en forma pacífica, sea sin la
violencia que pudiera poner en riesgo vidas y patrimonios.

Los conservadores ahora hasta se dan el
lujo de satanizar al gobierno aprovechándose del dolor ajeno y condicionando
las ventas de medicinas y con ello provocando el desabasto, obligando a compras
en el extranjero con la urgencia y los problemas que amerita la situación y el
traslado desde países donde también “se ponen sus moños”.

También pretenden “doblar” a AMLO
difundiendo información falsa y nociva que no deja de causar inquietud, al
mientras no se descubre su origen.

Para fortuna entre la población existe
madurez suficiente para detectar el objetivo golpista e interesado de la
derecha.

Justo este martes durante “la mañanera”,
AMLO anunció que se dará a conocer la lista de “quien es quien” en el comercio
de los medicamentos, lo cual significa “balconear” a empresarios que trafican
con el miedo de la gente. Y por supuesto, también a los que se portan bien.

                  QUE EL PRI TAMBIÉN TIENE CON
QUESO LAS TUNAS…

Ya sabéis que en Tamaulipas el tricolor
se encuentra “en obra negra”, o en reconstrucción, mejor dicho. Y que, por lo
mismo, batalla hasta para recomponer los comités seccionales.

Y es que con la “graciosa” huida de
muchos de sus militantes, literalmente quedó desmantelado y casi casi en
proceso de extinción.

Ello no obsta para que con más ánimo que
recursos o partidarios, la organización se disponga a recuperar los pasos
perdidos.

Ahora el PRI respira un poco con el
arribo de su nueva dirigencia estatal que como sabéis, la encabeza Edgardo
Melhem Salinas. Un chicuelo que enarbola la lealtad de su ascendencia,
fortalecida con lo aprendido en las ligas mayores de la vieja grilla
institucional, aunque actualizado por las circunstancias.  (En el CEN fue secretario particular de
Humberto Roque Villanueva, el de la célebre “roque-señal”, por si lo habíais
olvidado).

Lo cierto es que en las próximas
elecciones el PRI ensayará mejor presencia, prestancia, constancia y pue-que
que hasta solvencia.

El columnista insiste en que existen
puntos inadvertidos, descuidados u olvidados por sus adversarios…los medios de
comunicación, por ejemplo.

Pero bueno, el PRI busca, como el
filósofo, con una linterna a sus candidatos en los respectivos municipios. Y
viera que ya cuenta con increíble relación de prospectos.

Es lo de menos, dicen algunos de sus
líderes, porque lo mero bueno vendrá con las elecciones que incluirá al
ejecutivo estatal.

En este sentido no es secreto que
Enrique Cárdenas del Avellano empezó a caminar por el sendero de la sucesión
sexenal y que el mismo Edgardo hace lo propio por ahora, en la región
fronteriza.

No serán los únicos cuando el tricolor
revive de sus cenizas, sacudido como fue, de algunos dinosaurios que no se
tentaron el alma para sacrificar “a la gallina de los huevos de oro”…ahí te
hablan Lucinito.

Ventaja aparte es que la influencia del
pasado es mínima y ya no significa lo que fue, ni es lo que tanto dañó causó.

Si Tamaulipas siempre fue priista, es
tiempo de que la tradición haga su parte en una segunda oportunidad. Y en el
PRI creen que con actitudes diferentes, el rescate es posible.

Finalmente se trata de una competencia
donde el triunfo favorecerá al partido que mejor trabaje el voto popular.
Obvio, aunque eso de “trabajar”, incluye mucha verdad y la exclusión de falsas
promesas.

El elector ya cambió, como han cambiado
sus perspectivas personales, de su familia y de su entorno… Cree menos, exige
más y ya no solo con la palabra.

Esto podría ser la diferencia.

Y hasta la próxima.