Viene Elba Esther ¿a quién le importa?

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Max Ávila
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Lo que podría convertirse en escándalo de largo alcance, toca a los oídos de la opinión pública. Se trata de la adquisición de un lujoso avión de once plazas para uso exclusivo del ex procurador Jesús Murillo Karam cuyo costo, de por sí sobrevalorado, fue alterado bajo la costumbre de corrupción imperante en el sexenio anterior.
Por ahora aparece como presunta responsable, Judith Aracely Gómez Molano, ex oficial mayor de la PGR, pero es de creer, que solo obedeció órdenes de su jefe, mismo a quien se llegó a considerar como “verdadero padrino” de Enrique Peña Nieto.
Aunque Murillo Karam más bien se volvió famoso como autor de aquella “verdad histórica”, mediante la cual intentó cerrar el expediente relacionado con la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.
El asunto es que este ex funcionario dispuso un gasto de 19.6 millones de dólares para la compra de un Bombardier Challenger (CL 600), sin que ello fuera necesario, considerando que su trabajo no lo obligaba a realizar viajes transcontinentales con frecuencia, según lo determinó el fiscal Carlos Palafox, mismo que ahora descubre además, que hubo “transa” en la operación, puesto que el precio se abultó en 3.2 millones de dólares.
Otras investigaciones de la Fiscalía General señalan que el costo real de la nave era de 14 millones de dólares. Total, y según cuentas del columnista, andan volando 5.6 millones de dólares.
Pero deje, que no solo Judith Aracely aparece como culpable, sino también Víctor Rodrigo Curioca Ramírez, ex subdirector de Recursos Materiales de BANOBRAS, institución encargada de financiar el costo del Bombardier que con singular alegría disfrutaron Murillo Karam, sus cercanos colaboradores, y sin duda amigos y familiares.
Usted dirá que así estilaban los funcionarios del neoliberalismo y tiene razón. En este sentido AMLO asegura que Peña Nieto gastó solo en aviones y helicópteros, ¡100 mil millones de dólares!, con cargo a los contribuyentes, sobre todo a los más “hodidos” siempre aterrorizados por el SAT, incluso ahora, con todo y la Transformación que barre parejo.
Y no olvidéis el avión presidencial de triste memoria, por el que Felipe Calderón desembolsó 7 mil 500 millones de pesos de los mexicas, nomás pa’ satisfacer la vanidad del sucesor que puntualmente le correspondió con alta dosis de impunidad.
¿Complicidad que algún día será castigada?. Ojalá, a lo mejor, tal vez, quién quita y sí, es probable…uno nunca sabe.
Hasta aquí vamos bien.
Pero, ¡ea!, que atrás de todo este relajo existen personajes que hicieron valer su influencia y firmas en el momento preciso.
Iniciemos con EPN quien debió autorizar en primera instancia (y emitir las órdenes correspondientes, así fuera verbalmente), la petición de Murillo Karam de contar con un avioncito digno de su cargo e importancia, capaz de perderse en el infinito, cruzar continentes y aterrizar en países extraños y paraísos exóticos, por mero antojo, cuando la vida es corta y débil la carne.
Pasemos al papeleo y firmas al canto. Os digo que BANOBRAS financió el gasto, cuyo director lo era nada menos que Alfredo del Mazo Maza (2012-15), como sabéis, actual gobernador del Estado de México. El cual debió atender instrucciones de su superior inmediato, el secretario de Hacienda, don Luis Videgaray Caso (2012-2016).
De manera que la sospecha de corrupción desciende y toca a ex funcionarios relacionados con el desastre causado a la república, donde por supuesto, la cadena se rompe por lo más débil, como en este asunto lo significan la ex oficial mayor de la ex PGR y el ex subdirector de Recursos Materiales de BANOBRAS, sobre todo en la primera, quien detenida y liberada con una multa de cien mil pesos y la advertencia de no salir del país, podría ser condenada hasta doce años de prisión, solo por obedecer a su jefe y no perder “la chamba”.
Ya le digo que este caso podría cimbrar a la opinión pública, siempre y cuando el Fiscal General, Alejandro Gertz Manero, se anime a rascar lo suficiente, y no quedarse solo en la crítica de que Murillo Karam “realizó gastos excesivos”, como recién lo señaló.
Ojo que aquí aparecen involucrados Peña Nieto, Videgaray y Alfredo del Mazo.
¿EPN, HERIDO DE AMOR, ENFERMO O APENADO?
Se extraña la ausencia pública de Enrique Peña Nieto. Al menos hasta la hora que se escribía esta columneja no había rastros de su personita, ni siquiera en las benditas redes a las que es tan afecto, como parte de la frivolidad sentimental que a veces parece conducirlo a los sótanos del infierno, aunque feliz de la vida.
A quienes les encanta el misterio, dirán: “se lo tragó la tierra”, pero no es pa’ tanto.
Existen diversas versiones de tal ausencia, algunas convertidas en chisme.
Dícese, por ejemplo, que le abruma tremenda depresión por presunta separación de la modelo Tania Ruiz Eichelmann, debido a que el hombre gusta regresar al nido de amor, “oliendo a leña de otro hogar”. Es lo que aseguran los amigos y familiares de la pudibunda dama.
En tanto “los cuates” de EPN, que aunque usted no lo crea, todavía conserva algunos, precisan que el motivo del rompimiento se originó a la inversa, es decir, por culpa de la guapa mujer y en los mismos términos.
Otras voces señalan que la verdadera razón del alejamiento público de EPN, es que se encuentra hospitalizado en secreto lugar. Y no es porque el gobierno de la Transformación “le haya hecho lo que al aire a Juárez”, sino porque es víctima de grave enfermedad que podría conducirlo al otro mundo, sin excusa ni pretexto más temprano que tarde.
Es más, aseguran que el mal está relacionado con aquella cirugía practicada a fines de julio de 2013, donde le fue extraído un nódulo tiroideo, que resultó benévolo, sin que fuera garantía de que quedaba sano y salvo por los días de los días.
Sea que siguió padeciendo de la tiroides, ahora con consecuencias diferentes.
No olvidéis que también se le extrajo la vesícula biliar sin mayores complicaciones, pero el 26 de junio del 2015.
Otros dicen que el ex presidente no aparece “nomás de la pura pena”, de que algunos de sus meros amigos o ex colaboradores, como Juan Collado y Rosario Robles Berlanga, se encuentren tras las rejas, o de plano huyendo cual lo hace Emilio Lozoya Austin, o bajo sospecha cual sucede con Luis Videgaray Caso, Gerardo Ruiz Esparza y Jesús Murillo Karam, entre otros.
No faltan los sabios de café que al respecto suponen, que se le acabaron los disfraces y ya no resulta tan fácil eludir los recordatorios familiares recetados por indignados mexicas, en cualquier lugar donde aparezca
¿Y qué tal que “puso pies en polvorosa” y se encuentra de incógnito en alguna región apartada del mundo?.
Sea como fuere, EPN no aparece en público, lo cual no deja de ser saludable para la república, aunque más lo sería si el supremo gobierno lo llamara a cuentas…digo yo.
SUCEDE QUE
Elba Esther Gordillo visitará Tamaulipas…pregunto y me pregunto, ¿fuera del ex líder magisterial, Enrique Meléndez Pérez, a alguien más le importa?. La mujerona anda en lo suyo, sea tratando de limpiar la imagen resultante de su dictadura en el SNTE. Y no se le critica, aunque seguro está cierta de que los tiempos cambiaron y los años se acumulan y en esto los milagros no existen.
Por otra parte, aplausos porque a pesar de la oposición discriminatoria de la secretaria Gloria Molina Gamboa, autoridades superiores solucionaron el problema de los ex trabajadores de Salud, a quienes inhumanamente se les retuvo el pago de sus jubilaciones. Es pura gente pobre… plis, ¡no la hodan más!.
Y hasta la próxima.