Coronavirus, redes sociales y la prensa formal

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Felipe Martínez Chávez

Cd. Victoria, Tamaulipas.- El asunto del virus en Tamaulipas parece desbordarse. Algo deberá replantear la secretaría de Salud o el Comité de Seguridad respectivo.
A más de tres meses de enfrentar el problema, se ve desesperación en sus funcionarios: El mal no se detiene y los muertos e infectados cada vez son más.
Los positivos a Covid están en 27 municipios, el 63 por ciento de los 43, y peligrosamente nos acercamos a que se cubra de virus todo el territorio.
Los “municipios de la esperanza” no existen. Bustamante era libre y ya tiene dos; San Carlos uno lo mismo que Hidalgo.
Lidera Reynosa con 83 muertos y mil 93 contagiados (al momento de escribir estas líneas, seis de la tarde del miércoles).
El trabajo de prevención -lo único que puede controlar la pandemia- no está dando resultados. Tampoco la “mano dura” para mandar a la gente a su casa (sin un apoyo para comer).
Eso del “toque de queda” tiene sus asegunes por cuestión de derechos humanos. A nadie se ha mandado al bote por no utilizar cubrebocas en la calle, ni aplicado multas a los conductores de automotores que violan el doble hoy no circula, por mencionar dos ejemplos.
Tampoco se han confirmado multas de 750 mil pesos aplicadas por la Coepris por no acatar el cierre de negocios. El “apriete” no ha sido parejo. Salud no ha sabido “espantar con el petate del muerto”.
La única vía de solución es el convencimiento, despertar conciencia, cambiar actitudes y generar la colaboración de los tamaulipecos. En una palabra, motivar, y esto se genera mediante estímulos comunicativos, atendiendo o provocando necesidades y generando satisfacciones, aunque sean morales y espirituales.
Líneas arriba decía “desesperación”. Es la interpretación a los mensajes que en redes, cuentas de la Secretaría de Salud, han difundido en las últimas horas.
Un ejemplo:
“No enviemos audios anónimos, ni mensajes apocalípticos, evita los “me dijeron”, “lo sé de buena fuente”, “el primo de una amiga es médico”. Cuidemos la salud mental de todos. No seamos tóxicos, ser así no ayuda, solo confunde, desinforma y desanima”.
Otro:
-Para disminuir la ansiedad por la pandemia, no te satures de información ¡solo consulta medios oficiales!.
Pero tales mensajes solo están contenidos en la página de la secretaría de Salud ¿cuántos accesos -visitas- tiene?. Los públicos le tienen aversión, se sienten muy lejos de lo oficial.

Hay quienes confían en ellas pero las “benditas redes” no lo hacen todo, solo desinforman. Las tendencias y contenidos de ese tipo de mensajes “tóxicos” no los podrá cambiar Salud. Las emociones se manifiestan y explotan a través del anonimato, sin fuentes de información. La razón y la conciencia se genera por los medios tradicionales.
Si quieren penetrar en el respetable deberán encausar campañas de sensibilización en medios formales. Hasta hoy no hemos visto promocionales en radio, televisión o prensa escrita, algo que sea una auténtica jornada de mass media que se combine con la generación de opiniones (editoriales).
Para alcanzar un éxito que nos deje menos daños deberá encausarse una agresiva campaña de propaganda que convenza, que comience por ser “pegajosa” y perdure en el inconsciente de los públicos. Para este noble fin nunca será inmoral utilizar motivaciones de publicidad subliminal.
Los contagios más sonados de virus se han dado precisamente en instancias del sector salud, y el público no lo olvida.
Este miércoles la propia secretaría boletinó un brote de virus en el hospital Psiquiátrico de Tampico: 23 trabajadores y 12 pacientes resultaron positivos.
La jefa Gloria Molina Gamboa informó que se tomaron muestras a todo el personal, 79 empleados, y a los 15 pacientes.
A finales de mayo, la dependencia comunicó haber detectado en el Hospital General de Reynosa 23 trabajadores infectados, entre ellos 14 enfermeras y seis residentes.
El 15 de junio difundieron la dantesca contaminación que se dio en la Casa Hogar San Antonio, en ciudad Victoria: 86 residentes y 22 empleados dieron positivo, es decir, 108 personas en un solo espacio.
Ahí laboran 100 empleados que brindan atención a 109 internos.
Algo tendrá que hacerse a través de medios de prensa (la comunicación presencial de grupos está prohibida), ya como editoriales, entrevistas, jingles, promocionales, cápsulas, banners o como se llamen.
La semana anterior, el 18 de junio, el diputado Javier Garza Faz, de Reynosa, publicó vía electrónica que su esposa Dalith Cantú registró positivo al virus. Cinco días después confirmó que él estaba en la misma situación.
Mas antes lo hicieron otros dos diputados, Patricia Palacios Corral y Manuel Canales Bermea.
Dentro de todos los males, hay que decir que el nivel de letalidad en Tamaulipas anda por abajo de la media nacional: Registramos 6.24 muertos por cada cien infectados.
La verdad es que la gente, los elementos productivos, ya no están dispuestos a dejar lo que les genera ingresos ¿de qué van a vivir?.
La única vía preventiva pudiera ser una embestida de medios formales -que tienen credibilidad- dirigida por profesionales, que penetre en la conciencia de los pobladores.