¿Topó el Quijote con la iglesia?

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Max Ávila

Cd. Victoria, Tamaulipas.- La jerarquía católica ha declarado la guerra al gobierno. Y desde luego a AMLO a quien acusan de masón, “chamán”, “santero”, “protestante”, comunista, ateo, etcétera; como en su tiempo y guardadas las proporciones, sucedió con Hidalgo, Morelos, Juárez, incluso con Madero, descalificado por su presunto “espiritismo” que ofendía al Eterno y a su iglesia.

Al actual Presidente de México, el clero no le regatea ningún adjetivo a efecto de colocarlo como enemigo de la religión, sin embargo los fundamentalistas han fracasado, y no se observa que tales acusaciones encuentren eco en la mayoría que en promedio del 70 por ciento, siguen apoyando al líder de la Cuarta Transformación.

Hace casi cien años voces parecidas se escuchaban desde el púlpito. Entonces a los presidentes Obregón y Calles se les exhibía como “demonios” que debieran ser arrojados al fuego de la historia.

Recordéis que el fanatismo de José de León Toral le llevó a cometer el magnicidio contra el primero de ellos, obedeciendo “el consejo” de la madre Conchita. (Algo de lo que algunos “comunicadores” y políticos, han sugerido en la persona de AMLO).

En aquel tiempo, como en la actualidad, se promovió el odio entre los mexicanos, al grado de generar la guerra cristera que provocó la muerte de miles de inocentes manipulados por el interés particular de la iglesia.

Ahora es diferente, la sociedad ha evolucionado lo suficiente como para distinguir el bien público, de aquel que pretende mezquinos objetivos cobijado por la sotana sacerdotal.

Sin embargo el clero insiste en la confrontación. Ahora mismo utiliza la organización denominada “Frenaaa” que no pasa de ser una caricatura bien aprovechada por los adversarios de AMLO, quienes se dan gusto en los medios de comunicación, maximizando un movimiento ridículo y grotesco el cual mediante rezos, imágenes y cánticos, pretenden la caída del Presidente.

Es una “protesta” que mezcla “acarreados”, (por lo general empleados del sector empresarial obligados a participar, más por necesidad que por convicción), y algunos extremistas de la clase media-media alta, renuentes a aceptar los 30 millones de votos a favor de MORENA.

Atrás de estos invasores del zócalo capitalino, está la jerarquía eclesiástica cuyos miembros más sobresalientes están convertidos en activistas políticos, aún contra el mandamiento constitucional, sea sin respetar el mandato “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.

Hay consigna contra AMLO, digo, dictada desde lo más alto, y transmitida en los templos como si se tratase de un complot tendiente a derrocar al gobierno legalmente establecido.

De hecho la única exigencia de “Frenaaa” es precisamente la caída del régimen, cual capricho primero de quienes vieron afectados sus privilegios con la 4T.

Es un movimiento de la derecha ultraconservadora donde coinciden organizaciones neofascistas como el “Muro”, “Yunque”, “Pro-vida”, y otras de aparente defensa a la familia tradicional, que en realidad violentan los derechos humanos y por ende, la libertad de sobrellevar la vida personal como mejor convenga, aunque siempre en respeto hacia los demás…. “todo un zoológico católico”, dice Bernardo Barranco, sociólogo especializado en temas religiosos, cuya entrevista realizada por Julio “Astillero” Hernández López circula en redes.

En este sentido la iglesia tiene en Juan Sandoval Íñiguez, arzobispo de Guadalajara, a su vocero principal. Es bien conocido que dicho personaje todavía piensa como sus colegas en la época de la “Santa” Inquisición, allá cuando sin la menor misericordia, enviaban a la hoguera a supuestos enemigos del catolicismo.

Esta es la clase de asesores de Frenaaa y desde luego, también de Gilberto Lozano, el dirigente enfermo de odio contra AMLO, auspiciado por quienes añoran el retorno del neoliberalismo, es decir, de la corrupción, impunidad e inmoralidad en la administración pública.

Pero el clero actúa también en otra vertiente, utilizando a Ricardo Anaya para fines políticos. Este imberbe, frenético e imprudente mozuelo que condujo al PAN a profunda división, tan solo por colmar su ambición de convertirse en candidato presidencial. Partido en crisis por cierto, no lejano de perder importantes espacios el próximo año, en concreto, cuando menos tres de las cuatro gubernaturas que ostenta.

Quedamos en que la derecha extrema pretende “derrocar” al supremo gobierno mediante ingenuos rosarios y alabanzas celestiales de “Frenaaa”, así como desde el púlpito llamando a la desobediencia civil y condenando a “los demonios”, además de la filtración de políticos decadentes como Anaya, aunque en opinión del columnista, dichos traidores históricos de la república se quedarán con las ganas.

                             QUE RENUNCIEN LOS ALBOROTADOS

López Obrador ha pedido que renuncien a la brevedad, aquellos funcionarios de su gobierno que pretendan cargos de elección. En este sentido no pasará mucho tiempo sin que sepamos del retiro del secretario de Seguridad Alfonso Durazo, quien es un hecho, irá por la gubernatura de Sonora.

Durazo cuenta con una multicolor carrera profesional. Es ingeniero civil, también abogado, maestro en administración y doctor en política administrativa, aunque a sus 66 años, más polifacética es su carrera política: fue secretario de Colosio y le tocó vivir la tragedia; en el dos mil se retira del PRI para unirse a la campaña de Fox mismo que ya como presidente lo nombra su secretario particular y después coordinador de comunicación social. Luego tiene diferencias con don Vicente al cual ataca (“con virulencia”, dicen los clásicos), en todos los medios donde es posible.

En el dos mil seis se une a AMLO, participa por una senaduría por Sonora y pierde. Ya en el dos mil doce la situación es diferente ya que siendo líder de MORENA en su estado, aporta la votación respectiva a favor del hoy Presidente. Ahora es muy probable que se convierta en gobernador.

Usted preguntará, “y quién podría suplirlo en Seguridad Pública”… ¿Qué tal Omar García Harfuch?…”nomás es un supón”, como dicen los rancheros.

Por su parte el potosino Esteban Moctezuma ya dijo que no va a participar por la gubernatura de SLP, prefiere seguirle con el reto que significa la educación en tiempos de pandemia.

SUCEDE QUE

Eso de las renuncias por motivos electorales ordenadas por AMLO también toca a Tamaulipas, donde una media docena de paisanos aspiran a la gubernatura patrocinados por MORENA, pero antes probablemente pretendan una diputación federal, digo, “pa’ ir agarrando corrientilla”.

En tales circunstancias están a la vista del portador: José Ramón Gómez Leal, Rodolfo González Valderrama y “el carismático guasón” Héctor Garza González. Estos y otros funcionarios federales tienen un mes para pensar hasta dónde es posible que el sueño se convierta en realidad, digo porque si aparece el “dedazo”, lo más probable es que llegado el momento, se le tengan que cuadrar a Américo Villarreal Anaya.

¿Arriesgarían ahora “la chamba” sin estar ciertos de su futuro?…que respondan, considerando que la crisis no es un juego.

Y hasta la próxima.