Gisela, ¿espía palaciega?

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Max Ávila

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Mucho ha batallado el supremo gobierno en estos dos años. “Lo más primero”, con la reconstrucción del país, que en importancia supera al combate contra la corrupción,  frente a otro enemigo que sin invitación llegó de lejanas tierras, sea el coronavirus que deja ya lamentable estela de muertos y contagiados. En este caso bordeamos límites de alto peligro que podrían colocar de rodillas a la república por más esfuerzos oficiales que se aplicaran…estamos en desgracia sanitaria, muchos no lo entienden y como que el reto a la muerte se convirtió en deporte nacional. Es una realidad que indigna. De seguir así, no extrañaría ver espacios como el “Azteca”, convertidos en gigantescos hospitales. En este sentido, como dijo un incrédulo amigo, “ahora sí hay que preocuparnos porque ya se están muriendo familiares y personas conocidas”. A toda esta tragedia, se agregan los fenómenos naturales causantes de sufrimientos extras para los grupos más vulnerables, sobre todo del sureste…ojo si se rebasa la capacidad gubernamental, entonces sí, el desastre, cual si padeciéramos estado de guerra, incluida la hambruna y los éxodos en busca de sobrevivencia. No es exagerado si notamos la multiplicidad de contagios provocados por la irresponsabilidad tanto empresarial como ciudadana y en veces también de las autoridades. ¿Cómo se atreven a abrir los estadios de fútbol?.

Por otra parte, reconstruir en lo material, regenerar en lo espiritual es obra titánica que los adversarios obstaculizan por las razones que todos conocemos, aunque sus fracasos son evidentes. AMLO lo recordó justo este sábado en Baja California: “ni juntos pueden ni podrán con la 4T”. Y ha de comprobarse plenamente en las elecciones del 21 porque a pesar de los ataques, infamias, provocaciones y mentiras, MORENA va por la mayoría en el congreso federal y los quince estados en disputa.

Imposible detener la transformación en un gobierno donde la transparencia es manifiesta a partir de cada mañana, cuando el responsable del Ejecutivo comparece, aclara, propone, discute y ejerce su derecho de réplica como cualquier ciudadano, lo cual disgusta a sus adversarios porque son exhibidos en su doble moral mediante la cual pretenden sorprender a una sociedad cuajada en la experiencia.

Mucho ha batallado el gobierno digo, hasta con algunos que siendo parte de la 4T, no se acomodan a los nuevos tiempos o bien anticipan intereses políticos que dividen y perjudican la marcha hacia el futuro a los que, sin embargo, hay que tolerar en nombre de la libertad de expresión y de todo aquello que signifique democracia y derecho de disentir.

Existen casos concretos como el de Germán Martínez Cázares, el ex líder panista que en rara y sospechosa mutación apareció como abanderado de causas que en verdad no le corresponden. En su carta de renuncia a la dirección del IMSS lanzó severas críticas a Hacienda y por consecuencia a su ex titular Carlos Manuel Urzúa Macías, que derivó en escándalo bien aprovechado por los medios de comunicación opositores a cualquier cambio que les perjudique. Ya sabemos que el asunto se complementó con la salida de Urzúa, un esbozado quien ufano celebró el regreso a sus orígenes neoliberales desde donde golpea con singular alegría a la 4T.

Germán ataca sin reservas al supremo gobierno. Lo hace en su espacio televisivo donde el tema permanente es desprestigiar a la 4T, pero también desde la tribuna parlamentaria como senador que es. Lo hizo durante la última sesión donde rabiosamente se mostró contrario a la reforma judicial recién aprobada, con el lenguaje característico del orador de plazuela, peor que la panista Kenia López, quien además de legisladora es “analista” en el mismo canal televisivo donde colabora Germán. ¿Coincidencias?. Por sus actitudes, Germán es a los que hay que decir: “¡no me defiendas compadre!”, y sin duda también es de los que vuelan de regreso a la derecha llamado, muy probablemente por Felipe Calderón y Margarita Zavala.

Está también Porfirio Muñoz Ledo que no acaba de desprenderse de su personalidad de político trasnochado que supone, le otorga suficiente autoridad para erigirse en hacedor de la nueva democracia en nuestro país. Protagonista de siempre, pretende ser “el arroz de todos los moles”; como presidente de la cámara de diputados y consentido del régimen como se creía, construyó su propio escenario para recibir el aplauso hasta de la oposición que reclamó su reelección en tal cargo, ¡haga usted el favor!, y como pretenso a la dirigencia de MORENA quedó en evidencia contrariando su presunta convicción demócrata. No acepta el triunfo de Mario Delgado ni con las pruebas del INE que declaró oficialmente perdedor. (Es como “el Trump de los mexicas”).

A Porfirio “le hierve la sangre” porque lo alcanzó el destino física e intelectualmente, sufre de obsesión senil por el poder que le acompaña desde sus tiempos de priista. Por esta y muchas razones más,  no es confiable y nunca lo ha sido. Ahora está reducido a una diputación desde la que no desaprovecha oportunidad para atraer la sonrisa y el aplauso de los adversarios de la 4T. Y recién lo hizo lanzando calificativos hirientes contra AMLO, asegurando que el autoritarismo aflora en MORENA “mediante el dedazo” en candidaturas a gobernadores(as) en diversos estados.

De manera que con esta clase de “amigos”, MORENA y el supremo gobierno “pa’ que quieren enemigos.

                                     COMO PELICULA DE JAMES BOND

Gisela Juliana Lara Saldaña, tamaulipeca ella, de mero Tula, es actualmente la directora del programa IMSS-Bienestar, por ello no es raro que con frecuencia aparezca al lado de AMLO en diversos eventos a lo largo de la república. Y por la forma en que el Presidente se expresa de su trabajo, se ve y siente que es de las consentidas del régimen…¿qué bueno, ¿no?, eso habla de su profesionalismo.

Esta paisana sirvió a los gobiernos panistas, incluso fue diputada pluri por la misma  tendencia, y en los tiempos de Felipe Calderón, fue  quien entregó la concesión de la guardería ABC de Hermosillo a Marcia Gómez del Campo prima de Margarita Zavala, según el columnista Raúl Rodríguez Cortés, (“¿A quién persigue aún la tragedia de la guardería ABC?”,. El Universal 27/11/020), lugar donde como es sabido, se registró el incendio en que murieron 49 niños y otros 43 resultaron con graves secuelas. Es una tragedia que los mexicanos no olvidamos y mucho menos los familiares de las víctimas que aun exigen justicia. Es motivo por el que las autoridades decidieron reabrir el caso, reanudando las investigaciones de las que derivan detenciones de algunos ex funcionarios panistas del instituto.

Gisela entonces, figuraba como funcionaria del IMSS de acuerdo al señalado periodista, y no sabemos hasta dónde haya llegado su responsabilidad si es que la tuvo, que por cierto la tamaulipeca ya rechazó alguna participación en el lamentable y triste asunto, en carta enviada a dicho periódico.

Eso es por una parte, y en otro sentido, no es menos delicado lo que se afirma en torno de la tulteca quien al parecer sigue siendo panista “de hueso colorado”. Y es que por lo dicho en la columna en cuestión, (haciendo eco de ciertos rumores, según lo aclara el autor), la directora de IMSS-Bienestar tiene el encargo por parte de Felipe Calderón, de informarle a detalle las actividades de AMLO, pero especialmente su estado de salud. Una tarea que se antoja de alto espionaje palaciego que de comprobarse derivaría en inmediato cese, cuando menos. Es más, ante la duda, Gisela debiera retirarse, por eso de que la confianza ya no será la misma, digo yo.

Cabe una interrogante, si Gisela es panista convencida y si algo resulta del presunto espionaje, ¿quién la nombró al cargo que ostenta?, ¿acaso fue German Martínez Cázares el ex director del IMSS y severo crítico de la 4T aun siendo senador morenista, sabedor de su peliculesca misión?…todo un caso para el agente 007.

SUCEDE QUE

Siendo panista apasionada, ¿Gisela estaría impedida para ser candidata a algún cargo de elección por MORENA, ¿o no?. Nomás es pregunta.

Y hasta la próxima